La reciente actividad del volcán de Fuego en Guatemala ha generado una emergencia que movilizó a las autoridades. Un total de 1,696 personas fueron evacuadas y albergadas, mientras se declaró alerta roja en tres departamentos, según informó la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala (Conred). La intensificación del fenómeno se registró entre el lunes y el martes, afectando directamente a 29,061 personas.
La directora ejecutiva de Conred, Claudinne Ogaldes, advirtió que la ceniza dispersa supone un riesgo grave para la salud, los cultivos y los animales.
“Pedimos a los habitantes que usen mascarillas y protejan el agua y los alimentos para evitar la contaminación”, afirmó Ogaldes.
Como medida preventiva, las autoridades suspendieron las clases en comunidades de tres municipios cercanos al cráter.
En San Juan Alotenango, el principal punto de evacuación, decenas de personas llegaron solo con lo que vestían tras recibir la alerta durante la noche.
“Salimos corriendo con miedo al ver la lava bajar por las laderas”, relató Alejandro García, habitante de El Porvenir.
En los refugios habilitados se distribuyeron camas improvisadas y alimentos básicos para atender la emergencia.

El aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala continúa operando con normalidad, y la carretera hacia Antigua, el principal destino turístico del país, fue reabierta. La Conred advirtió que la situación podría mantenerse estable o incluso empeorar en las próximas horas, ya que el volcán “está en una de las fases explosivas”, según Edwin Rojas, director del Instituto Nacional de Vulcanología.
Las erupciones más recientes del volcán de Fuego ocurrieron en febrero y junio de 2025, lo que obligó a evacuar a unas 800 personas en cada ocasión. Los habitantes aún recuerdan la trágica erupción de junio de 2018, que dejó 215 muertos y una cifra similar de desaparecidos, una herida que sigue abierta en la memoria colectiva.
Los expertos señalan que la ceniza puede desplazarse hasta 130 kilómetros hacia el oeste y alcanzar alturas de entre 5,000 y 6,000 metros, afectando regiones más allá del área inmediata. En 1932, una erupción de este mismo volcán lanzó cenizas hasta El Salvador y Honduras.
El volcán de Fuego es uno de los tres volcanes activos en Guatemala, junto al Pacaya y el Santiaguito. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres mantiene la máxima vigilancia sobre la evolución del fenómeno y continúa monitoreando permanentemente la actividad volcánica en la región.

El Volcán de Fuego, un estratovolcán de 3,763 metros situado entre Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango, presenta una actividad casi continua, con explosiones diarias, emisiones de ceniza, fuentes de lava y flujos piroclásticos. Esta dinámica lo convierte en una de las amenazas geológicas más constantes de Guatemala y Centroamérica.
Sus columnas de ceniza superan rutinariamente los 4,500 metros sobre el nivel del mar. Esta actividad incluye avalanchas de bloques incandescentes y lahares que descienden por sus barrancas.
El dato clave es que el volcán no atraviesa episodios aislados, sino que mantiene un conducto principal abierto de forma permanente. Esa condición le permite sostener actividad vulcaniana y estromboliana casi sin pausas, con explosiones frecuentes alimentadas por magma rico en gases.
Fuente: Infobae