Amnistía alerta: reforma en Nicaragua elimina derechos políticos

La organización Amnistía Internacional lanzó una advertencia sobre la reforma constitucional impulsada en Nicaragua, que busca extender el mandato presidencial y excluir de manera permanente de los procesos electorales a quienes el gobierno catalogue como «traidores» o «golpistas». Según el organismo, esta iniciativa tiene como objetivo desmantelar el derecho de la ciudadanía a participar en los asuntos públicos, en un contexto donde el espacio cívico ya ha sido severamente restringido con la cancelación de más de 5,000 organizaciones y la subordinación de todos los poderes del Estado a la Presidencia.

La alerta se produce luego de que Daniel Ortega, líder del régimen nicaragüense, afirmara el 19 de julio durante un acto conmemorativo que «aquí no volverá a haber elecciones». Amnistía Internacional señaló que esta declaración marcó el inicio del proceso para incorporar esas restricciones al marco legal del país.

Nicaragua continúa obligada por el artículo 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el cual protege la participación en los asuntos públicos, incluyendo el derecho a votar y ser elegido en elecciones periódicas y auténticas. Para Amnistía, esa obligación no puede ser eliminada ni limitada de manera arbitraria por ninguna reforma interna.

Estas medidas no son hechos aislados, según el organismo. Se suman a un proceso sistemático de concentración del poder y cierre del espacio cívico que se intensificó tras la represión de las protestas de 2018, en las que organizaciones de la sociedad civil y mecanismos de derechos humanos documentaron más de 300 personas asesinadas.

Desde entonces, las autoridades han cancelado la personería jurídica de más de 5,000 organizaciones de la sociedad civil, clausurado medios de comunicación independientes y despojado arbitrariamente de su nacionalidad a opositores, periodistas y defensores de derechos humanos. Este proceso ha dejado a numerosas personas en situación de apatridia y ha forzado a muchas otras al exilio.

Caricatura política de Daniel Ortega y Rosario Murillo rompiendo una pancarta con la inscripción 'Sociedad Civil', mientras papeles rotos caen sobre un fondo de edificios gubernamentales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La organización también señaló que en 2025 se impulsó una reforma constitucional que eliminó la separación de poderes y subordinó los órganos legislativo, judicial y electoral a la Presidencia. A juicio de Amnistía, la nueva iniciativa profundiza esa estructura al trasladar al terreno electoral una exclusión basada en criterios políticos.

«Esta reforma electoral es un intento por consolidar un sistema en el que el Estado arbitrariamente decide quién puede ejercer un derecho humano fundamental y quién queda excluido de él por motivos políticos», afirmó Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

La directora agregó que detrás de «cada organización cancelada, cada licencia revocada y cada persona despojada de su nacionalidad» hay alguien a quien el Estado le ha quitado la posibilidad de expresarse, organizarse y decidir sobre el futuro de su país. Según su evaluación, eso es lo que el anuncio oficial pretende convertir en ley.

El cierre del espacio cívico incluyó leyes contra organizaciones y una purga de abogados

El deterioro descrito por Amnistía coincide con el contenido del informe Rompiendo el Tejido Social, que ubicó a Nicaragua entre los países de América Latina que aprobaron leyes para restringir de manera indebida la creación, existencia y actuación de organizaciones sociales.

FILE PHOTO: A man sings Nicaragua's national anthem during a march of Nicaraguans exiled in Costa Rica to protest against the presidential election in Nicaragua, in San Jose, Costa Rica November 7, 2021. REUTERS/Mayela Lopez/File Photo

Ese reporte detalla que, desde 2018, el país disolvió 5,634 organizaciones sociales de un total de 7,227 registradas ese año. También identificó como piezas centrales de ese esquema la Ley 1040 sobre Regulación de Agentes Extranjeros, aprobada en 2020, y la Ley 1115, Ley General de Regulación y Control de Organismos sin Fines de Lucro, sancionada en 2022.

De acuerdo con la publicación, Amnistía sostuvo que esas normas crearon un ambiente hostil y riesgoso para las ONG, acompañado por narrativas oficiales que las presentan como amenazas a la seguridad nacional o como «defensores de criminales». El informe añadió que las leyes imponen requisitos complejos y costosos que buscan «ahogar financiera y administrativamente» a las entidades afectadas.

Según ese documento, los efectos van más allá de la cancelación de registros: generan incertidumbre y miedo entre quienes integran o dirigen las organizaciones, ante la posibilidad de sanciones, disolución, suspensión de actividades, inhabilitación, criminalización de sus integrantes y cierre de cuentas bancarias.

Daniel Ortega y Rosario Murillo durante un reciente acto oficial en Managua. (Infobae Centroamérica/Cortesía Canal 6 Nicaragua)

Amnistía también recordó que, en julio de 2026, cientos de profesionales del derecho fueron despojados de sus licencias para ejercer. Expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificaron ese episodio como una purga de la profesión jurídica que deja a las víctimas de la represión prácticamente sin acceso a una defensa independiente.

El reclamo apunta a elecciones auténticas y presión internacional

La organización instó al régimen nicaragüense a abstenerse de adoptar cualquier ley o reforma orientada a eliminar o restringir indebidamente el derecho de la población a participar en los asuntos públicos. En su planteamiento, el Estado debe garantizar elecciones periódicas y auténticas mediante sufragio universal y en condiciones que aseguren la libre expresión de la voluntad del electorado.

Ese reclamo incluye el fin de las represalias contra quienes ejercen o promueven ese derecho, así como el levantamiento de restricciones a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica que, según el organismo, hacen imposible una participación cívica y política efectiva.

Una caricatura política muestra a Daniel Ortega y Rosario Murillo junto a urnas de votación, mientras ciudadanos en el fondo levantan pancartas de protesta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Amnistía pidió además al Consejo de Derechos Humanos de la ONU y a sus Estados miembros que el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua dé seguimiento específico a las medidas legislativas presentadas y a sus efectos.

También reclamó a otros Estados que no reconozcan ni normalicen la supresión del derecho al voto como si se tratara de una decisión soberana interna, y que exijan en los foros multilaterales pertinentes el cumplimiento de las obligaciones internacionales asumidas por el país.

La organización anunció que dará seguimiento a las reformas propuestas y documentará sus impactos sobre los derechos de las personas nicaragüenses que viven en el país y de quienes se encuentran en el exilio.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X