La controversia alrededor de la red de corrupción presuntamente encabezada por Juliana Guerrero y su hermana Verónica no cesa. David Trespalacios, señalado como intermediario, habría manifestado en diálogos del segundo semestre de 2025 contar con evidencias de los cobros irregulares para agilizar contratos y proyectos en los ministerios de Vivienda e Interior.
“Quedé mal con la gente de Boyacá, del Valle, con ustedes. Qué mierda esas peladas. La funada que les pegaron fue por lo mismo, por no cumplir compromisos”
De acuerdo con Semana, esa fue una de las frases atribuidas a Trespalacios, conocido como “David Swagger”. En la misma conversación, insistió: “Yo creo que ellas vendieron esa vuelta”, añadiendo que también lo habían dejado mal con personas de Palmira, Valle del Cauca.
Durante ese intercambio, el barranquillero aseguró tener elementos sobre la presunta trama atribuida a las hermanas y adelantó que tomaría represalias. También exhibió un mensaje enviado a Verónica Guerrero: “Hola, Vero. ¿Cómo vas? ¿En algún momento me vas a contestar?”
El papel de Trespalacios en la recolección del dinero

Según versiones de tres empresarios, las hermanas Guerrero habrían asignado a David Trespalacios para recibir pagos en cuentas bancarias o en efectivo, con el fin de evitar un rastro directo hacia ellas. La relación se quebró luego de que ellas lo acusaran de robarles y él se quejara porque los negocios no se concretaron.
El caso también lo ubica como amigo de la familia de las implicadas y como una de las caras más visibles del escándalo. Además, se presentaba como integrante del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), aunque no hay registros de vinculación contractual.
La nueva documentación incluye transacciones bancarias atribuidas a Trespalacios por montos de $1.000.000, $2.000.000 y $3.000.000. El material también lo muestra en fotografías junto a altos funcionarios, las cuales utilizaba para aparentar cercanía con la Casa de Nariño.
Las denuncias de pagos para destrabar proyectos

Los empresarios denunciantes afirman haber entregado al menos $600.000.000 para impulsar proyectos en el Ejecutivo. La promesa consistía en recibir el 10% del valor total de cada contrato adjudicado.
Según esos testimonios, Juliana Guerrero se encargaba de las negociaciones con el Gobierno, Verónica Guerrero mantenía comunicación directa con los clientes y David Trespalacios recolectaba el dinero. Entre los proyectos mencionados figuran la construcción de un acueducto en el departamento de Cesar y mejoramientos de vivienda en varias zonas de Colombia.
La Fiscalía General de la Nación abrió una investigación tras la divulgación de la información. Las acusaciones están respaldadas por conversaciones, audios y transacciones bancarias.
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