El Gobierno Nacional lanzó de manera oficial la Estrategia Forestal Sostenible del Ecuador, una política pública intersectorial que define la visión de largo plazo para la conservación, restauración y gestión sostenible del patrimonio forestal del país. El acto se desarrolló este 28 de julio en la Universidad de Cuenca y reunió a autoridades nacionales, representantes de la cooperación internacional, la academia, el sector privado y organizaciones sociales.
Esta iniciativa, liderada por el Ministerio de Ambiente y Energía en coordinación con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Ganadería y el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, cuenta con una inversión de USD 499.941,72, financiada por el Programa REM Ecuador I con recursos de los gobiernos de Alemania y Noruega, administrados por el Fondo de Inversión Ambiental Sostenible (FIAS) y ejecutada técnicamente por la FAO.
Esta hoja de ruta es el resultado de un amplio proceso participativo que reunió a más de 1.175 representantes de diez sectores estratégicos, quienes contribuyeron con su conocimiento y experiencia para construir una visión de largo plazo. La estrategia fortalece una gobernanza forestal articulada, impulsa la gestión sostenible de los bosques, promueve la investigación, la innovación y la producción forestal, y fomenta mercados que valoren los bienes y servicios que proveen los ecosistemas forestales.
Juan Carlos Blum, ministro de Ambiente y Energía, precisó que “la Estrategia Forestal Sostenible 2026–2050 cuenta con una visión a largo plazo y se encuentra estructurada sobre cuatro ejes estratégicos que orientarán el manejo, la conservación y el desarrollo sostenible del patrimonio forestal del país:
- Fortalecimiento de la gestión sostenible de los recursos forestales.
- Impulso a la bioeconomía y los negocios forestales sostenibles
- Promoción de la investigación, la innovación y la formación.
- Consolidación de una gobernanza forestal con mayor seguridad jurídica y coordinación institucional”
“La Estrategia Forestal Sostenible constituye una hoja de ruta para fortalecer toda la cadena forestal, promover la bioeconomía, impulsar la innovación, mejorar la competitividad y posicionar al Ecuador como un proveedor confiable de productos forestales sostenibles”, señaló Juan Carlos Vega, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca.
A través de esta iniciativa, el Gobierno Nacional busca fortalecer la gestión sostenible del patrimonio forestal nacional mediante la conservación, restauración y manejo responsable de los bosques naturales, las plantaciones forestales, los sistemas agroforestales y los paisajes forestales, impulsando la biodiversidad, los servicios ecosistémicos, la productividad y la innovación del sector.
Por su parte, Luis Alberto Jaramillo, ministro de Producción, precisó que “esta política pública representa una oportunidad para consolidar un modelo de desarrollo que combine productividad, competitividad y sostenibilidad. Como Gobierno Nacional, impulsamos políticas que fortalezcan las cadenas de valor forestales, promuevan la innovación, la agregación de valor y el aprovechamiento sostenible de nuestros recursos, generando más oportunidades de inversión, empleo y desarrollo para los territorios, siempre en armonía con la conservación de nuestros ecosistemas”.
La estrategia apunta a fortalecer la competitividad del sector forestal y los medios de vida de quienes dependen de él, dinamizar la economía forestal, movilizar recursos financieros y promover la agregación de valor, la conservación de los bosques y sus servicios ecosistémicos, a través de una gobernanza eficiente.
De esta manera, la Estrategia Forestal Sostenible 2026–2050 constituye un hito en la consolidación de políticas públicas con enfoque en conservación y economía circular. En concordancia con los compromisos nacionales e internacionales en materia de bosques y cambio climático, esta hoja de ruta establece las bases para consolidar un sector forestal más competitivo, innovador y sostenible, impulsado por una sólida articulación interinstitucional, la atracción de inversiones responsables, la generación de empleo y el aprovechamiento sostenible del patrimonio forestal como motor del desarrollo.