Una atmósfera de indignación y rechazo se apoderó de los exteriores del Consejo Nacional Electoral (CNE) este lunes 20 de julio de 2026, luego de que el organismo oficializara la suspensión provisional por nueve meses del movimiento Amigo.
Entre consignas de “dictadura” y críticas a la gestión del presidente Daniel Noboa, diversos ciudadanos se autoconvocaron para denunciar lo que consideran un “atropello” a la democracia y a los derechos de participación.
La medida, que acata una orden del Tribunal Contencioso Electoral (TCE) basada en una investigación por presunto lavado de activos, ha sido interpretada por los manifestantes no como un acto judicial legítimo, sino como una estrategia política para eliminar adversarios de cara a las elecciones seccionales de noviembre.
Para los ciudadanos presentes en el plantón, la suspensión de organizaciones políticas es la señal más clara de un régimen autoritario. Cecilia, una de las asistentes, fue enfática en señalar el rumbo que, a su juicio, ha tomado el país.
Cecilia vinculó la crisis institucional con la situación económica, lamentando que mientras se “eliminan partidos políticos”, no hay empleo ni educación para los jóvenes.
Por su parte, Elsa, madre de familia y ama de casa, calificó al primer mandatario de “títere” de organismos internacionales y denunció una toma total de las instituciones. “Nadie es tonto para no darse cuenta lo que nos está haciendo. Quiere ser solito. Solito ganar él las elecciones”. Según su testimonio, lo ocurrido con el movimiento Amigo es una “dictadura vestida de democracia que no tenemos”.
La persecución política como eje del reclamo
La militancia de la Revolución Ciudadana (RC) también se hizo presente, dado que el movimiento Amigo servía como plataforma para sus cuadros electorales. Alexandra Guarderas, militante de la RC desde 2009, explicó que su movilización responde a lo que define como una “dictadura camuflada”.
Guarderas sostiene que el CNE está “totalmente tomado por el Ejecutivo”, restando oportunidad a las organizaciones sociales.
El malestar ciudadano se extendió hacia las autoridades electorales. Giovana, otra de las manifestantes, calificó de “asquerosa” y “aberrante” la conducción política actual. “Consejo Nacional Electoral, Tribunal Contencioso Electoral se presten para tremendas bajezas. ¿Qué quiere que elijamos si solamente están dejando un partido y es el que nos tiene en la miseria?”.
Para ella, la democracia ha sido suplantada por una persecución sistemática. “Ya estamos viviendo en una dictadura porque cada persona que ha opinado diferente de este gobierno o lo mandan a desaparecer o van a su casa a golpearle la puerta y a callarle”.
Mientras los ciudadanos protestaban en las calles, dentro del CNE la consejera Elena Nájera también expresaba dudas sobre la legalidad de la medida, advirtiendo que la suspensión provisional bajo un “auto de admisión” podría ser violatoria a los derechos de participación.
Sin embargo, el presidente del CNE, José Cabrera, dispuso el cumplimiento inmediato de lo ordenado por el juez Juan Patricio Maldonado del TCE, sellando así la suerte del movimiento Amigo por los próximos nueve meses.
- Radio Pichincha
- LV