Ángel Di María compartió una curiosa anécdota sobre los festejos de Argentina en Qatar 2022: “Había dos personas de la FIFA atrás mío cuando iba caminando con la copa, y les pregunté por qué estaban conmigo, y me dijeron: ‘Porque esa es la original’. Y cuando miro, Leo iba a cocochito del Kun (Agüero) con otra copa y no era la original, era la trucha… era una que habían agarrado de ahí, no sé de dónde la sacaron”. Este relato destaca que el trofeo original de la Copa del Mundo permanece bajo custodia de la FIFA, y los campeones solo reciben una réplica.
El artículo 45 del Reglamento del Mundial, titulado “trofeo, distinciones y medallas”, detalla el procedimiento. Según el reglamento: “A la selección ganadora del Mundial de la FIFA 26 se le hará entrega del Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, el cual seguirá siendo propiedad de la FIFA. Inmediatamente después del pitido final, la selección ganadora recibirá el trofeo en una ceremonia que se celebrará en el terreno de juego. Una vez finalizada dicha ceremonia y antes de abandonar el estadio, la selección ganadora devolverá el trofeo a la FIFA en el vestuario. En ese momento, recibirá el Trofeo de los Campeones de la Copa Mundial de la FIFA (el «trofeo de los campeones»)”.
En la ceremonia también se entregan medallas de oro para los campeones, y la seguridad del trofeo es rigurosa: “La federación participante ganadora deberá tomar todas las medidas necesarias, por cuenta propia, para garantizar la seguridad del trofeo y del trofeo de los campeones mientras dichos galardones estén en su poder”. La réplica, aunque se exhiba en las vitrinas del país, sigue siendo legalmente propiedad de la FIFA: “La federación participante ganadora custodiará temporalmente el trofeo de los campeones, que seguirá siendo propiedad en todo momento de la FIFA. Deberá devolverlo de inmediato a la FIFA si esta lo solicitara por escrito”. Así, el capitán del equipo campeón levanta el trofeo original solo durante unos minutos antes de devolverlo.

El trofeo que se entrega en la final es una pieza de oro de 18 quilates, con una altura de 36,8 centímetros y un peso de 6,175 kilogramos. Su base tiene dos bandas de malaquita, una piedra semipreciosa verde. Fue diseñado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, quien ganó un concurso donde la FIFA recibió 53 propuestas de artistas de siete países. La fabricó la empresa GDE Bertoni en Paderno Dugnano, Italia. La escultura representa a dos figuras humanas sosteniendo el globo terráqueo.
Gazzaniga describió su obra: “Las líneas emergen de la base, se elevan en espirales y se extienden para abrazar el mundo”, según la FIFA tras su muerte en octubre de 2016. “De las notables tensiones dinámicas del cuerpo compacto de la escultura surgen las figuras de dos atletas en el emocionante momento de la victoria”, añadió.
El trofeo es hueco por dentro. Si fuera macizo, pesaría más de 68 kilogramos. En la parte inferior de la base se graban el año y el nombre de cada selección campeona desde 1974.
Desde 2016, el trofeo original reside permanentemente en el Museo Mundial de Fútbol de la FIFA, en Zúrich, Suiza. Antes, estaba guardado en una bóveda bancaria en la misma ciudad. Al inaugurar el museo en febrero de 2016, la FIFA informó que el trofeo actual y el Jules Rimet se exhiben en la galería dedicada a la Copa del Mundo.
El trofeo sale del museo solo en tres ocasiones: el sorteo del siguiente torneo, el partido inaugural y la final. Después de la ceremonia de entrega, vuelve inmediatamente a Zúrich. Solo los campeones del mundo y los jefes de Estado en ejercicio pueden tocarlo sin guantes; el resto debe usar guantes blancos. Esta regla causó confusión durante el sorteo para el Mundial 2026: Lionel Scaloni llevó el trofeo original al evento, pero sorprendió al usar guantes blancos. Al día siguiente, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, le pidió disculpas al público y lo hizo subir al escenario para que lo tocara sin guantes, ya que como campeón del mundo tiene ese derecho.
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El trofeo actual no es el primero. Desde 1930, los campeones levantaban el Jules Rimet, una estatuilla dorada de 30 centímetros que representaba a Nike, la diosa griega de la victoria, esculpida por el francés Abel Lafleur. Ese trofeo tenía una regla especial: la selección que lo ganara tres veces se lo quedaba de forma permanente.
Brasil lo ganó por tercera vez en México 1970 y se lo llevó definitivamente. Luego ocurrió un oscuro episodio. Según The Guardian, la noche del 19 al 20 de diciembre de 1983, unos ladrones redujeron al vigilante de las oficinas de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) en Río de Janeiro, forzaron la vitrina blindada y robaron el trofeo. En el mismo edificio había una réplica, pero los ladrones eligieron el original. Nunca se recuperó y se cree que fue fundido y vendido como oro, aunque The Guardian señaló que el escritor Simon Kuper cuestionó esa teoría porque el Jules Rimet no era de oro macizo, sino de plata bañada en oro.
Ese robo —y el antecedente de que el Jules Rimet fue sustraído en Londres en 1966 y recuperado una semana después por un perro llamado Pickles— llevó a la FIFA a decidir que el nuevo trofeo nunca saliera de su poder. Según Reuters en 2015, al descubrir un fragmento de la base original del Jules Rimet en un sótano de la sede de la FIFA en Zúrich: “a diferencia de su predecesor, que fue entregado de forma permanente a la nación que ganara tres Copas del Mundo, el trofeo actual sigue siendo propiedad de la FIFA, mientras que se entrega una réplica a los campeones”.
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Lo que Argentina o España se llevarán a casa tras la final del Mundial 2026 es el FIFA World Cup Winner’s Trophy, una réplica de bronce bañada en oro que reproduce fielmente la forma del original, fabricada por GDE Bertoni, la misma empresa italiana que hizo el trofeo original en 1974, según la cadena beIN Sports. Aunque hay poca información pública, The Athletic (portal de The New York Times) indicó que el rumor inicial sobre el valor de producción de la Copa del Mundo original era de 50 mil dólares, pero ese precio aumenta cada año: estiman que ya supera los 250 mil dólares. “Si bien calcular el coste de producción es bastante sencillo, determinar el precio de venta es considerablemente más complejo”, reconocieron. Y si alguna vez se subastara, las tasaciones sugieren que el trofeo original podría valer más de 20 millones de dólares.
La réplica no está disponible para el público. La FIFA la produce exclusivamente para el equipo ganador. En su tienda oficial vende imitaciones en miniatura por unos 70 dólares.
El nombre del equipo ganador del Mundial 2026 quedará grabado en la base del trofeo original antes de que regrese al museo de Zúrich. La base tiene espacio para inscripciones hasta aproximadamente 2038, cuando la FIFA deberá decidir sobre el diseño futuro del trofeo.
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Fuente: Infobae