Este viernes, la Comisión Europea dio a conocer una iniciativa destinada a fortalecer la competitividad de la banca comunitaria. El objetivo es que las entidades financieras de la Unión Europea logren superar la fragmentación entre países y alcancen la «escala» suficiente para enfrentar a los grandes bancos globales, especialmente los de Estados Unidos.
La hoja de ruta de Bruselas, que se materializará en propuestas legales para los países miembros durante el primer trimestre de 2027, apunta a suprimir los obstáculos nacionales. Estos impiden que más de 230.000 millones de euros en activos líquidos puedan moverse libremente más allá de las fronteras de cada Estado miembro.
De acuerdo con el Ejecutivo comunitario, autorizar a los conglomerados bancarios a administrar estos fondos de manera centralizada y eficiente en toda la UE resulta esencial para respaldar «el crecimiento y las prioridades estratégicas», tales como la innovación, la transición ecológica y la defensa, además de brindar «servicios financieros de alta calidad» a familias y compañías.
«Hoy trazamos una vía clara hacia un sector bancario más integrado, eficiente y competitivo», afirmó Maria Luís Albuquerque, comisaria de Servicios Financieros y Unión de Ahorros e Inversiones. «Simplificar las normas y hacerlas más proporcionadas es importante, pero no será suficiente. Los bancos de la UE necesitan las condiciones adecuadas para crecer en escala, consolidarse y competir a nivel mundial», agregó en declaraciones a los medios.
Esto implica, según la comisaria, «eliminar las barreras en el mercado único bancario» y «completar la Unión Bancaria». «Los retos están claros. Ahora necesitamos la determinación colectiva para actuar», sostuvo Albuquerque, quien recordó la consulta pública iniciada en febrero por la Comisión para evaluar cómo los bancos pueden contribuir mejor a la financiación de la economía europea.
Detrás de esta iniciativa se encuentra la meta final de Bruselas de propiciar la consolidación transfronteriza del sector bancario europeo, allanando el terreno para posibles fusiones y adquisiciones entre entidades de diferentes Estados miembro.
El Ejecutivo comunitario sostiene que los grandes bancos europeos, aunque significativos en comparación con el PIB de su país de origen, resultan pequeños frente al total de la economía de la UE y sus rivales internacionales. Esto les impide obtener la escala necesaria para competir en áreas como la banca de inversión o los servicios financieros digitales.
Retos que limitan al sector bancario
Para impulsar estos grandes bancos, la Comisión Europea ha definido varias medidas clave organizadas en tres ejes. El primero consiste en suprimir las barreras a la actividad transfronteriza con el fin de promover la integración del mercado.
Según Bruselas, esto facilitaría «una gestión más eficiente del capital y la liquidez» entre matrices y filiales. Por ello, propone reemplazar la propuesta de 2015 sobre el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos por un mecanismo común «más sencillo y eficaz» dentro de la Unión Bancaria, que se sustentaría en las redes de seguridad nacionales y centrales ya vigentes.
Asimismo, la Comisión planea un monitoreo más riguroso de la aplicación por parte de los Estados miembro de las normas contra el lavado de activos y de protección al consumidor, para que los bancos puedan operar sin obstáculos de un país a otro.
Como segundo eje, se busca mantener «la igualdad de condiciones a nivel internacional» y apoyar a los bancos de la UE para que «compitan a nivel mundial». Esto incluye «revisar determinadas normas prudenciales y de gobierno corporativo» con el objetivo de «reflejar mejor las particularidades» de los bancos europeos en función de su tamaño, modelo de negocio y actividades.
El tercer eje apunta a simplificar el marco regulatorio. Se argumenta que, si bien la confianza en el sistema bancario «depende de salvaguardas sólidas», es posible reducir «la complejidad innecesaria» y volver los requisitos «más predecibles y transparentes» tanto para las entidades como para las autoridades.
La fragmentación cuesta 230.000 millones de euros
Durante una rueda de prensa posterior, Albuquerque detalló que el costo de la fragmentación bancaria es medible. La ausencia de mecanismos de confianza entre supervisores para manejar la liquidez transfronteriza en crisis «cuesta 230.000 millones de euros«, una cantidad que, según la comisaria, «podría utilizarse para la economía europea».
A esto se añade el costo regulatorio actual, que según cifras de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) mencionadas por la comisaria supera los 24.000 millones de euros anuales para todo el sector bancario, de los cuales 11.000 millones corresponden solo a obligaciones de información y reportes.
Por esta razón, Albuquerque pidió una mayor corresponsabilidad de los Estados miembro, recordando que todos se benefician de un mercado único fundamentado en normas comunes de la UE. Solicitó que eviten regulaciones innecesarias y barreras injustificadas a la consolidación bancaria transfronteriza.
«Si el objetivo es colectivo, la responsabilidad también tiene que serlo», afirmó la comisaria, subrayando que disponer de un sector bancario sólido y eficiente responde a un propósito compartido por todo el bloque comunitario.
Fuente: Infobae