Quito duplica su cultura de reciclaje: el 70 % recicla por economía y no por conciencia

Separar botellas plásticas, cartones o latas ya es una práctica cada vez más común en los hogares quiteños. En los últimos dos años, la cultura del reciclaje en la capital pasó del 5 % al 10 %, un avance que refleja un cambio de hábitos, aunque todavía impulsado, en gran medida, por la necesidad económica.

Aunque separar residuos puede generar un ingreso adicional para los hogares, no existe una estimación oficial de cuánto representa para una familia promedio. Estudios sobre recicladores de oficio en Ecuador muestran ingresos mensuales que oscilan entre $ 76 y $ 109, aunque esos montos corresponden a personas que realizan esta actividad de forma permanente y comercializan grandes volúmenes de material, muy por encima de lo que genera un hogar común.

El impacto económico del reciclaje en los hogares

No obstante, según la empresa Recygreen, siete de cada diez personas reciclan para obtener un ingreso extra y solo tres lo hacen por conciencia ambiental. Ese incentivo puede representar entre $ 10 y $ 30 mensuales, aproximadamente, para una familia que separa y vende de forma constante materiales como cartón, papel, botellas PET, aluminio y otros plásticos, dependiendo del volumen acumulado y de los precios del mercado, de acuerdo con un estudio realizado por la Facultad de Economía de la Universidad Central.

Luis Miguel Villaruel, gerente general de Recygreen, analizó los valores antes mencionados e indicó que el porcentaje de reciclaje en Quito y a nivel nacional aún es bajo, comparado con la proyección que tienen otros países.

En Quito, el hábito del reciclaje pasó de un 4 % a un 10 % en los últimos seis meses. Sin embargo, la ciudad todavía sufre la falta de clasificación de los desechos por parte de la comunidad. Foto: Carlos Granja Medranda

“Podemos decir que en porcentaje aún es bajo. No existe la conciencia o la educación de poder hacer una correcta gestión de residuos. Durante los últimos años sí se han desarrollado políticas, pero no existe realmente una difusión ni de cómo se podría reciclar de una mejor manera», indicó Villaruel.

La falta de educación ambiental y el reto del plástico

7/10 es la clasificación que el especialista le entregó al hábito de reciclaje en Quito. No obstante, aseguró que saber separar los desechos todavía es un reto, ya que la ciudadanía desconoce en qué se pueden convertir los productos que se botan y cuál de ellos es el que más contamina.

En la planta industrial se recolecta plásticos en su mayoría Foto: Alejandro Ortiz

“Muchos de los residuos contaminan el medioambiente, pero el principal es el plástico. En números podemos ver que este año se generan como 100.000 millones de toneladas y en 10 o 15 años serán 300.000 millones de toneladas. Es la principal problemática en estos momentos, pero más grave es la mezcla de estos plásticos que no permite hacer una correcta reutilización», explicó.

En Recygreen, del 100 % de cartones, plásticos, metales, cobre y equipos electrónicos, se recicla un 92,8 %, siendo el plástico el mayor producto procesado. La empresa también realiza campañas de concientización y, sobre la base de su trabajo, ha podido donar aparatos electrónicos como computadoras a escuelas y colegios de bajos recursos económicos.

El costo de la gestión de residuos para el Municipio de Quito

Si la falta de educación y conciencia ciudadana en torno al reciclaje es todavía una deuda pendiente, los altos costos de recolección y procesamiento son las consecuencias. Alexandra Bermúdez, directora general de la Fundación Laboratorio del Reciclaje, brindó su opinión al respecto sobre cuánto gasta el Municipio en esta actividad.

“A la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos (Emgirs) le cuesta alrededor de $ 100 la tonelada de gestión. Tomemos en cuenta que en Quito se generan alrededor de 2.000 toneladas cada día que se entierran en el Inga y casi el 70 % de esos residuos podrían ser reclasificados y aprovechados; pero, como no llegan separados, todo se entierra y ese es el costo no solo económico, sino también ambiental”, aseguró Bermúdez.

En Quito, el hábito del reciclaje pasó de un 4 % a un 10 % en los últimos seis meses. Sin embargo, la ciudad todavía sufre la falta de clasificación de los desechos por parte de la comunidad. Foto: Carlos Granja Medranda

En contraste, el Municipio de Quito, en la voz de la coordinadora ambiental de la Emgirs, Verónica Pérez, mencionó que el miedo es el principal obstáculo en la comunidad, que de una u otra manera debe erradicar.

“Cuando les mostramos las herramientas que tenemos en la casa con las que podemos llevar a cabo estos procesos, la ciudadanía pierde el miedo. Otro tema es que muchas veces creemos que, si no tenemos un contenedor azul, verde o negro, no puedo realizar esta situación. Tranquilamente pongo en una funda blanca y el reciclador se evita el inconveniente de buscar en fundas, separar la basura y correr algún tipo de riesgo», contó Pérez.

Las estrategias municipales y los centros de educación ambiental

El cabildo de la capital maneja dos frentes de capacitación y acción en diferentes sectores de la ciudad, donde gestores base y funcionarios se acercan a socializar las estrategias para fomentar el reciclaje.

“Cuando se hace una recolección por parte de Emaseo llega a la estación de transferencia norte, donde tenemos recicladores que antiguamente se encontraban en el botadero de Zámbiza; ellos realizan una recuperación. Sin embargo, la mira que tenemos como municipalidad es que sea el modelo de un Centro de Educación y Gestión Ambiental (Cegam) en el que el ciudadano entregue su material limpio y podamos procesar desde el reciclado base», aseguró la mujer.

Son justo los Cegam, predios construidos el año pasado, donde se recolecta y almacena el material reutilizable para luego invertirlo en huertos naturales, abono y macetas.

El Municipio de Quito mantiene activos predios de recolección y almacenamiento de desechos Foto: Alejandro Ortiz

“Estos centros que se construyeron el año pasado y de los que tenemos planeado construir dos más este año están en un promedio de $ 400.000. Más allá de las ayudas al reciclador y el trabajo detrás del manejo de lixiviados y desechos, la inversión del Municipio es amplia», añadió la funcionaria.

El último modelo de gestión es el diseño del Complejo Ambiental de Quito, que tendrá una inversión de $ 190 millones y se desarrollará en un terreno de 119 hectáreas, ubicado detrás del actual relleno de El Inga, en la parroquia de Píntag. (I)

Fuente: El Universo

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