La aparición de una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” durante los festejos de la selección argentina, luego de la victoria por 2 a 1 frente a Inglaterra en las semifinales, ha reavivado el debate sobre la soberanía de las islas del Atlántico Sur. Aunque algunos medios internacionales calificaron el gesto como “arrogante”, el periódico británico The Guardian ha solicitado al Reino Unido que retome las conversaciones.
“No pueden ser británicas para siempre”, afirmó el periodista y columnista Simon Jenkins, quien realizó un recorrido histórico por los territorios que alguna vez fueron colonias británicas y que, con el tiempo, dejaron de estar bajo la corona.
Entre los hechos más recientes, Jenkins mencionó el acuerdo alcanzado esta semana entre el Reino Unido y España sobre la soberanía de Gibraltar. La disposición para eliminar el histórico enrejado no solo significó el fin de la frontera física, sino también el cierre de otra disputa diplomática que se prolongó durante décadas.
Apenas 24 horas después de la celebración por la firma del tratado en Bruselas, el reclamo por la soberanía de las Malvinas resurgió en medio de los festejos del Mundial 2026. “Pero, ¿será mucho esperar que una negociación similar surja producto de la semifinal de anoche?”, cuestionó el columnista del medio británico.

“Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están, menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas en materia de defensa por año”, criticó Jenkins.
Según la perspectiva de The Guardian, la firme defensa de los gobiernos británicos por el control de las islas estaría estrechamente vinculada al aumento de popularidad que la victoria en la Guerra de Malvinas (1982) le otorgó a la administración de la ex primera ministra Margaret Thatcher.
Asimismo, consideraron que las políticas de protección también estarían relacionadas “con el hecho de que los isleños, a diferencia de los residentes de Hong Kong o Diego García (islas que supieron responder al gobierno británico), eran británicos blancos”.
No obstante, el columnista británico revisó los archivos históricos para señalar que durante la década de 1970, el Reino Unido estaba en medio de negociaciones para transferir la soberanía de las islas al gobierno argentino. Un movimiento que, en paralelo, fue impulsado por las Naciones Unidas (ONU) en los antiguos imperios francés, portugués y español.

Según reconstruye el artículo de The Guardian, para 1971 se había establecido un acuerdo para que los habitantes de las islas pudieran viajar al territorio continental y utilizar los hospitales, tiendas y otros servicios. “Gradualmente, los isleños estaban formando lazos cercanos con sus vecinos costeros”, destacaron.
“La problemática no era por una cuestión histórica -un argumento eterno-, sino por un sentido común geográfico”, señaló el periodista británico sobre la disposición que mostraba en ese entonces la administración del Reino Unido. La búsqueda por ahorrar dinero también impulsó esa postura, al indicar que las islas se encontraban expuestas y sin defensas.
En este sentido, reiteró: “Para el Reino Unido, era ridículo que un estado europeo debiera destinar fondos para financiar una gran marina de guerra para defender tierras distantes y disputadas”. Sin embargo, reprochó que la invasión por parte de las fuerzas militares argentinas en 1982 no solo desató el conflicto armado, sino que generó una ruptura en las negociaciones en curso.
“Tal fue la lógica de la guerra que, una vez que comenzó, requirió una ‘victoria’. Un trato podría haber salvado a cientos de vidas y miles de libras”, analizó el artículo, tras mencionar los esfuerzos de Estados Unidos y Perú para que ambas naciones depusieran las armas.

A pesar de esto, el columnista de The Guardian cuestionó que “lo que la guerra de 1982 no necesitaba era que el Reino Unido congelara completamente cualquier tipo de discusión sobre la soberanía de las islas por más de 40 años”.
“La realidad es que estas colonias, inevitablemente, tarde o temprano, se convertirán en parte de sus continentes. No pueden ser protegidas indefinidamente por un patrón europeo y los reclamos argentinos no se irán a ningún lado”, señaló.
De igual manera, Jenkins consideró que los resultados del referéndum realizado en 2013 sobre el tema, en el que el 99,8% de un total de 1517 participantes votaron por permanecer anexados al gobierno británico, no eran una justificación suficiente.
“Tarde o temprano, el gobierno del Reino Unido tendrá el coraje de reanudar las negociaciones. Como están las cosas, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth y el ministro de Defensa pospondrán el problema”, analizó, tras plantear que “sería gratificante si la bandera de las Malvinas exhibida durante el partido en los Estados Unidos sacudiera a alguien para que pase a la acción”.
Fuente: Infobae