Argentina vs. Inglaterra: arenga, cruce Montiel-Bellingham y el gesto de Messi

(Desde Estados Unidos) Describir con palabras lo vivido este 15 de julio en Atlanta es casi imposible. Esta ciudad quedará grabada en la memoria de los argentinos como el escenario de dos hazañas: la remontada 0-2 ante Egipto para seguir en el Mundial y, ahora, una nueva epopeya de la Selección que, tras darle vuelta al marcador frente a Inglaterra, aseguró su pase a la segunda final consecutiva de la Copa del Mundo, luego del título en Qatar 2022.

La batalla comenzó antes del pitazo inicial. Como era previsible, el duelo de hinchadas fue uno de los momentos más impactantes del torneo. En un estadio donde más del 60% de los asistentes eran argentinos, la afición nacional se llevó el show. Un silbido ensordecedor acompañó la reproducción de “God Save the King”, el himno inglés. Mientras la pantalla gigante de 360 grados mostraba a los jugadores de los Tres Leones entonando su himno, el ruido era abrumador.

La misma tónica se repitió con el himno argentino. La parcialidad inglesa abucheó la canción patria, pero desde las tribunas y el campo, el sonido superó los 120 decibeles cuando los futbolistas argentinos empezaron a cantar, respaldados por un apoyo inédito en este torneo de la FIFA. Las expresiones de los jugadores lo decían todo: la procesión iba por dentro, pero estalló en un instante único, digno de colección.

Más allá del ambiente en las gradas, se jugó un partido y allí la selección argentina fue superior. Por eso sorprendió cuando el equipo de Thomas Tuchel golpeó al minuto 10 del segundo tiempo con un tanto de Anthony Gordon, flamante refuerzo del Barcelona español. Sin embargo, a partir de ahí, Messi y compañía tomaron el control del encuentro para siempre. La reacción de los futbolistas tras el cabezazo de Alexis Mac Allister que pegó en el palo lo decía todo. Algo similar ocurrió con la definición de Nicolás González, que se fue cerca del segundo palo defendido por Pickford. Hasta que llegó el desahogo total.

Argentina encontraba pases filtrados en los espacios que dejaba la defensa inglesa y Enzo Fernández tomó un papel de calcar y frotó hasta anotar un golazo, similar al que le marcó a México hace casi cuatro años en Medio Oriente por la ejecución del disparo. La celebración fue total, pero hubo un detalle que sobresalió: una buena parte de los jugadores (el propio volante del Chelsea, Nicolás Otamendi y Rodrigo de Paul, sobre todo) empezó a pedir más aliento del público, y entre ellos se arengaban para ir a buscar el triunfo, como el tiburón cuando huele sangre en medio del mar. La contracara fueron Harry Kane, Anderson y John Stones, por citar algunos ejemplos de un seleccionado europeo que sintió el cachetazo en la cara.

La arenga de Enzo después de su gol para el 1-1 (REUTERS/Agustin Marcarian)
La arenga de Enzo después de su gol para el 1-1Fuente: REUTERS/Agustin Marcarian

Y antes del segundo tanto argentino, después de que Messi mostró su mejor versión con la pierna inhábil para darle un pase de cabeza a Lautaro Martínez, se vio otro reflejo del espíritu competitivo y ganador de este equipo nacional. En una carrera por la banda derecha entre Jude Bellingham, De Paul y Gonzalo Montiel, la estrella del Real Madrid se fue afuera con la pelota y la figura de River se dio vuelta, lo miró a la cara y le dijo algo que solo ellos sabrán qué, pero demostró el tenor del momento del juego que acabó a los pocos minutos con un 2-1 glorioso para los campeones del mundo.

Una vez que el árbitro marroquí nacionalizado estadounidense Ismail Elfath pitó el final del partido en Atlanta, se desató el caos y la locura. En las tribunas y en el campo de juego. Del público y de los jugadores argentinos, que festejaron a tono una victoria heroica que será recordada por generaciones presentes y futuras. Y en medio de eso, el capitán de la Selección con el 10 en su espalda saludó uno por uno a todos los ingleses tras el duelo. Si bien todos la aceptaron, Kane lo felicitó por el pase a la definición del Mundial. La segunda para este grupo que no para de agigantar su leyenda.

Fuente: Infobae

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