El fútbol mundial volvió a presenciar una de esas hazañas que ya son marca registrada de la Selección argentina. Una vez más, el equipo dirigido por Lionel Scaloni demostró que la adversidad no es un obstáculo, sino un combustible. La escena se repite: como aquella vez en Miami cuando remontó ante Cabo Verde tras ir ganando y luego empatar, o la épica contra Egipto donde en 13 minutos pasó de estar eliminado a clasificarse. Este miércoles, ante Inglaterra, el capítulo quedó grabado como uno de los más brillantes en la histórica rivalidad de la Copa del Mundo.
Mientras las miradas apuntaban a Francia como la gran favorita para llevarse el torneo en Norteamérica, y el foco empieza a girar hacia una España que acumula 37 partidos sin perder, Argentina emerge con un factor diferencial: mística, garra y valentía. Conceptos que no se escriben solos, se demuestran. Y esta Selección los ha exhibido ante el planeta entero. “Llegábamos cuestionados, con mucha duda, pero yo sabía que este grupo siempre compite, siempre da más. Cuando está junto saca de donde no tiene. Estaba seguro que íbamos a estar entre los cuatro y hoy gracias a Dios nos metimos entre los dos mejores. Venimos de ser campeones del mundo, venimos de ser los mejores del mundo durante los últimos cuatro años. Duela a quien duela, digan lo que digan. Y hoy lo demostramos una vez más en la cancha. Nadie nos regala nada y nos volvemos a meter entre los mejores del mundo, así que es una alegría muy grande”, declaró Lionel Messi en la zona mixta, según Infobae.
El golpe y la respuesta
El primer tiempo fue parejo, pero en el complemento Inglaterra golpeó primero con un tanto de Anthony Gordon a los 10 minutos. Sin embargo, la reacción argentina fue inmediata. El equipo tomó el control del balón y no cesó hasta que Enzo Fernández igualó con un disparo espectacular.
“Sabemos todo el sentimiento que viene detrás, de todo lo que pasó con nuestros héroes de Malvinas. Hoy salió todo eso a flote. La verdad que el equipo pudo representar a Argentina de la mejor manera y nos llevamos la victoria”, expresó el volante surgido en River Plate.
Además, reveló que en su habitación, junto a Julián Álvarez, vieron el partido de Maradona contra Inglaterra en México 86. Un ejemplo más de alimentarse de la emoción pasada para ponerla al servicio del presente.
Dominio absoluto
La actuación fue tan contundente que, después del 1-1, Inglaterra apenas tuvo un 12% de posesión de la pelota. Argentina se adueñó del juego y no sintió miedo ante el marcador adverso. De hecho, volvió a marcar dos goles en el epílogo. Una estadística revela la fortaleza física y emocional del plantel: de los 19 goles anotados en los siete partidos del Mundial, 12 llegaron después del minuto 76. Clarito, no.
Como sucedió en semifinales o ante Egipto en octavos, este grupo impone respeto. Dentro y fuera de la cancha. Nicolás Tagliafico lo describió perfectamente:
“No se explica, se siente, se vive y se disfruta. Se disfruta porque no es normal lo que está pasando y hay que disfrutarlo. No sabemos cuántos años más van a pasar para que se logre esto. Entonces, disfrutémoslo hoy. Hagamos todo lo posible para vivir este sueño y después darlo todo para lo que viene”.
ADN competitivo
Nico Otamendi también se sumó al análisis: “Seguimos haciendo historia, pero con la humildad y el trabajo que siempre tuvo este grupo. Tenemos ADN competitivo y fuimos a buscar el partido”. El defensor, que impone tanto respeto como esta Selección, dejó claro que la garra es parte del ADN.
La conexión con la gente es especial. Desde aquel gol de Ángel Di María ante Brasil en el Maracaná para la Copa América 2021, el vínculo se ha vuelto fraterno. Julián Álvarez lo puso en palabras:
“Una emoción muy grande. No queremos decir cosas raras para no equivocarnos con cualquier palabra y que se abran cosas, pero todos sentíamos lo mismo que los argentinos y nosotros adentro de la cancha tratamos de llevar eso adentro y representar al pueblo”.
Y agregó: “En todo el proceso de todos estos últimos años, el equipo ha demostrado que siempre está, que está ahí. Es verdad que no sé cuántas veces nos había pasado de ir perdiendo así. Nos pasó en este Mundial dos veces y es jodido, pero con la gente bancando, nosotros luchando y dejando todo hasta el final, al final las cosas llegan”.
Incansable. Así es la mentalidad de una Argentina que va por más. No se conforma con la segunda final consecutiva de la Copa del Mundo. Con el corazón en la mano, impone respeto y calla críticas. El domingo, en Nueva York, España sabe que tendrá que hacer mucho más que jugar al fútbol para vencer a los campeones del mundo.
Fuente: Infobae