Con gritos de “¡Sí se puede!” que retumbaron en el Gran Teatro Nacional, Keiko Fujimori ingresó este miércoles 15 de julio al escenario donde el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) le entregó las credenciales que la acreditan como presidenta constitucional de la República del Perú para el periodo 2026-2031. La ceremonia comenzó pasadas las 11:30 de la mañana en el distrito limeño de San Borja, convirtiendo al recinto cultural más importante del país en el escenario de un acto protocolar que el propio JNE calificó como un hito en la historia democrática peruana.
La sala estaba llena de simpatizantes de Fuerza Popular, quienes desde temprano se apostaron en los exteriores del teatro y ocuparon todos los sectores del auditorio. Cuando Fujimori apareció ante el público, los cánticos se multiplicaron: “¡En Costa, Sierra y Selva, Keiko presidenta!” fue la consigna que obligó al presidente del JNE, Roberto Burneo Bermejo, a pausar su discurso en varias ocasiones para esperar que los aplausos disminuyeran. En uno de esos momentos, la propia Fujimori intervino: levantó la mano con un gesto firme de silencio hacia sus simpatizantes para que la ceremonia pudiera continuar, un gesto que reflejó tanto su autoridad sobre la sala como su voluntad de respetar el protocolo del acto.
Fujimori llegó acompañada de sus hijas Kyara y Kaori Villanella, cuya presencia en el escenario fue uno de los momentos más emotivos de la jornada. Antes de que comenzara el acto formal, la presidenta constitucional las abrazó, les acarició la cabeza y las miró con los ojos visiblemente humedecidos, un instante que no pasó desapercibido para el público ni para las cámaras presentes.
Pocas palabras, mucho contenido
Cuando Roberto Burneo puso el documento en sus manos, Fujimori sonrió hacia las cámaras y posó junto al titular del JNE para la fotografía oficial. La escena tuvo, sin embargo, un contraste llamativo: el presidente interino José María Balcázar, presente en la mesa de honor, mantuvo un semblante serio durante toda la ceremonia, en marcada diferencia con el clima festivo que reinaba entre los asistentes y la propia plancha presidencial electa.
Tras recibir el documento, Fujimori tomó el podio y pronunció un discurso breve pero de tono directo, con frases que sintetizaron los ejes de su futura administración. “El Perú no necesita un gobierno que explique los problemas, necesita un gobierno que los resuelva”, afirmó ante los aplausos del auditorio. La frase, desprovista de adornos retóricos, marcó la línea de lo que la presidenta electa quiso proyectar: una gestión orientada a resultados concretos y verificables.
Fujimori adelantó que cada ministerio de su gabinete tendrá metas específicas y medibles. También llamó a la reconciliación nacional con una declaración que recorrió el recinto: “No hay vencedores ni vencidos, hay un solo Perú”. La frase adquirió un peso particular en un país que llegó a la segunda vuelta dividido por apenas 49.641 votos de diferencia, según el cómputo oficial del JNE. Tras su proclamación el 3 de julio, la presidenta electa ya había asumido su victoria “con profundo agradecimiento a los millones de peruanos que votaron” por ella y “con responsabilidad, humildad y un profundo sentido del deber”.

Peso histórico del acto
Antes de la entrega física de las credenciales, Burneo pronunció un discurso en el que subrayó la dimensión histórica del momento.
“Las credenciales que hoy entregamos no constituyen únicamente un documento oficial; representan el reconocimiento de la decisión soberana de millones de peruanos y peruanas, y la certeza de que esa decisión ha sido protegida por la Constitución, el Estado de Derecho y la justicia electoral”, señaló el titular del JNE.
Burneo recordó también que las elecciones generales de 2026 representaron “uno de los mayores desafíos democráticos, organizativos e institucionales” de la historia reciente del país, con 35 fórmulas presidenciales y dos jornadas electorales.
El funcionario resaltó que por primera vez en la historia política del Perú, una mujer llega a la jefatura del Estado por mandato del voto popular directo. Su antecesora, Dina Boluarte, ocupó la presidencia entre 2022 y 2025 por sucesión constitucional, tras la destitución de Pedro Castillo.
“Que este acto simbolice no solo la culminación de un proceso electoral, sino también el inicio de una etapa de diálogo, estabilidad y compromiso con el Perú”, sostuvo Burneo.
La ceremonia siguió un protocolo solemne: la instalación de la mesa de honor, la interpretación del Himno Nacional por la Orquesta Sinfónica Nacional —con las voces de la mezzosoprano Josefina Brivio y el tenor D’Angelo Díaz—, la lectura de la resolución de proclamación y, finalmente, la entrega de credenciales a Luis Fernando Galarreta Velarde como primer vicepresidente y a Miguel Ángel Torres Morales como segundo vicepresidente, antes de que el documento llegara a manos de Fujimori.

Fuente: Infobae