El mandatario libanés, Joseph Aoun, anunció que tiene previsto desplazarse a la Casa Blanca antes de que concluya el presente mes para sostener un encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump. El objetivo central de esta reunión será impulsar el avance del acuerdo marco entre Líbano e Israel. Esta declaración se produjo luego de una comunicación telefónica de 17 minutos que ambos líderes mantuvieron el domingo, la cual Aoun describió como “buena”.
En declaraciones al diario libanés An-Nahar, Aoun señaló que el acuerdo marco “no es ideal”. No obstante, justificó la aceptación del Gobierno libanés basándose en la situación militar imperante en el sur del país y en el actual equilibrio de fuerzas, que, según indicó, resulta favorable a Israel.
“Este es un marco, no un acuerdo con Israel… Nadie debe apostar por la división del Ejército libanés y no dejaré que mi pueblo muera”, afirmó el presidente.
Aoun añadió que el entendimiento alcanzado “no impedirá que Líbano siga reclamando sus derechos y recupere los territorios ocupados”.
Detalles del plan de seguridad
El mandatario explicó que la transición en materia de seguridad se implementará de manera gradual y arrancará con un despliegue piloto en Zawtar, localidad ubicada en el distrito de Nabatieh. Según precisó, el plan contempla que el Ejército libanés tome el control exclusivo de ciertas localidades, lo que facilitaría retiros paulatinos de las fuerzas israelíes.
Aoun indicó que este modelo también pretende atender la inquietud generada por un posible ataque israelí contra la colina de Ali Al-Taher, situada en las proximidades de la zona donde comenzará el despliegue.

El presidente agregó que funcionarios libaneses solicitaron al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, garantías de que dicha colina permanezca bajo control del Ejército libanés. Asimismo, afirmó que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aceptó esa propuesta.
En otro orden, Aoun defendió la decisión del Gobierno libanés de enviar a un ministro al funeral del fallecido líder supremo de Irán, y sostuvo: “Nuestras relaciones diplomáticas con Irán continúan y no están interrumpidas”.
Crisis humanitaria en el sur
La visita a Washington se enmarca en un contexto en el que el sur de Líbano continúa sufriendo las secuelas del conflicto con el grupo terrorista Hezbollah. Transcurridos más de cuatro meses desde el inicio de la tregua con Israel, aproximadamente 700.000 personas siguen desplazadas y sin posibilidad de retornar a sus hogares, de acuerdo con informes del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) y la agencia humanitaria de la ONU.
Las organizaciones señalaron que el último alto el fuego, sellado a mediados de abril y prorrogado en diversas ocasiones, no ha logrado restablecer la seguridad ni recuperar las condiciones necesarias para el retorno de la población civil.
Los ataques israelíes persistieron incluso después del acuerdo de cese del fuego, manifestándose en bombardeos, incursiones militares y destrucción de viviendas en varias zonas del sur del país, incluso al sur del río Litani.
El Ministerio de Sanidad de Líbano reportó que 4.298 personas han fallecido desde el 2 de marzo, entre ellas 135 profesionales sanitarios, mientras que más de 12.000 han resultado heridas.

Las áreas ocupadas por el ejército israelí y declaradas como zonas militares han impedido el retorno de miles de residentes. A esta situación se suma la presencia de munición sin explosionar y los escombros que aún permanecen en numerosas localidades.
El NRC advirtió que “el regreso sigue sin ser un paso sencillo” para los habitantes del sur, quienes enfrentan restricciones de acceso, carencia de servicios básicos y viviendas destruidas.
La devastación ha sido particularmente severa al sur del río Litani. Una evaluación preliminar estimó en 1.380 millones de dólares los daños directos en edificios, sin contabilizar otras infraestructuras ni el resto del territorio libanés.
La directora del NRC en Líbano, Maureen Philippon, manifestó que “la destrucción de viviendas, carreteras, sistemas de agua, centros sanitarios, escuelas e infraestructuras civiles provocó desplazamientos prolongados, pérdida de medios de vida, interrupción de la educación y un mayor endeudamiento de las familias”.
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), a finales de junio permanecían desplazadas internamente 704.445 personas en todo el país, mientras que más de 523.000 habían iniciado un regreso gradual a sus lugares de origen.
El NRC indicó que numerosas familias han utilizado sus últimos ahorros para costear alquileres, adquirir vestimenta tras abandonar sus hogares sin pertenencias y cubrir necesidades básicas en medio de la profunda crisis económica que afecta a Líbano.
Fuente: Infobae