El delantero Folarin Balogun estará disponible para el duelo de octavos de final del Mundial 2026 entre Estados Unidos y Bélgica este lunes. La razón: el Comité Disciplinario de la FIFA decidió suspender provisionalmente la sanción de un partido que debía cumplir por su expulsión ante Bosnia y Herzegovina.
De acuerdo con el comunicado oficial, la penalización inmediata se transformó en una multa de 40.000 dólares. La suspensión deportiva queda condicionada: solo se aplicará si Balogun comete otra falta de características y gravedad similares en el plazo de un año, establecido como período de prueba.
La expulsión ocurrió en el partido de dieciseisavos de final contra Bosnia y Herzegovina. Balogun pisó al defensa bosnio Tarik Muharemović, lo que provocó una tarjeta roja directa tras la revisión del VAR.
El documento, titulado «Declaración del Presidente del Comité Disciplinario de la FIFA – 6 de julio de 2026», consta de 13 puntos y detalla el alcance de la resolución para el atacante dirigido por el argentino Mauricio Pochettino.

El punto tres del comunicado indica que el 5 de julio de 2026, el Comité Disciplinario declaró a Balogun culpable de dos faltas: la expulsión y una «mala conducta relacionada con la celebración» por volver al campo después de ser expulsado. Como consecuencia, se le impuso «una suspensión de un partido, con libertad condicional durante un año, además de la multa económica».
El punto cuatro aclara que la sanción deportiva incluía la suspensión automática que, en circunstancias habituales, se habría cumplido en el siguiente partido mundialista de Estados Unidos frente a Bélgica.
El punto cinco es el clave. Allí, el comité explica que aplicó el artículo 27 del Código Disciplinario, el cual le concede la facultad discrecional de suspender la aplicación de cualquier medida disciplinaria, y ordenó que la sanción de un partido quedara en suspenso durante un año. La norma establece:
«le otorga la facultad discrecional de suspender la aplicación de cualquier medida disciplinaria, y ordenó que la suspensión de un partido quedara suspendida por un período de prueba de un año. En consecuencia, Balogun no está obligado a cumplir la suspensión de inmediato. En cambio, la sanción permanece inactiva durante el período de prueba y solo se activará si comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante ese año. Si se produjera dicha infracción posterior, la suspensión de un partido se aplicaría además de cualquier nueva sanción impuesta por la conducta posterior».
En sus declaraciones, Gianni Infantino afirmó:
«Los órganos judiciales de la FIFA son independientes. Actúan de manera autónoma, aplican el Código Disciplinario de la FIFA y resuelven los casos basándose en la normativa vigente y en los hechos específicos que tienen ante sí. Su independencia es esencial para la credibilidad y la integridad del fútbol y siempre debe ser respetada«.

El Comité insistió en que no anuló la expulsión. Según la resolución, el organismo «solo decidió sobre las sanciones disciplinarias adicionales que se impondrían tras la tarjeta roja», una diferenciación fundamental para entender por qué el jugador está habilitado para enfrentar a Bélgica a pesar de la roja.
El comunicado también especifica la distribución de la multa: la mitad corresponde a la infracción del artículo 14 y la otra mitad al artículo 66. El pago será asumido por la Federación de Fútbol de Estados Unidos.
Para justificar la decisión, el Comité señaló que la suspensión condicional se adoptó considerando «todas las circunstancias específicas que rodearon el incidente y las pruebas disponibles». Además, aclaró que el caso no está relacionado con manipulación de partidos, supuesto en el que dicha herramienta no sería aplicable.
La resolución añade que la determinación «no carece de precedentes», pues «se adoptaron medidas similares durante las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA 2026».
Hacia el final, el Comité declaró:
«Revisar las consecuencias legales de las tarjetas rojas en el fútbol no es nada nuevo en el deporte moderno. Por ejemplo, en la mayoría de las ligas de primera división pertenecientes a las federaciones miembro afiliadas a la UEFA, la anulación de las tarjetas rojas es una medida disciplinaria común, pero esto nunca ha generado preocupación por traspasar ningún límite».
El comunicado concluye:
«Cabe destacar, además, que en la decisión en cuestión, la tarjeta roja no fue anulada. Suspender los efectos de una tarjeta roja, basándose en una disposición explícita del reglamento aplicable, es una medida mucho más equilibrada».
Fuente: Infobae