La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dejó claro este viernes que la Unión Europea aspira a reducir las fricciones comerciales con China, pero no dudará en tomar medidas si el diálogo recién retomado no arroja frutos. “Estamos preparados para todo”, sentenció.
Durante una rueda de prensa celebrada en Cork (Irlanda), con motivo del inicio de la presidencia irlandesa del Consejo de la UE, Von der Leyen subrayó: “El diálogo es esencial, pero el diálogo debe dar resultados. Dependiendo de cuál sea la respuesta de China, será nuestra potencial actividad. Básicamente estamos preparados para todo y tenemos todos los instrumentos sobre la mesa, y estamos pensando en otras posibilidades si fueran necesarias”.
La declaración se produce luego de que el negociador comercial de la UE y comisario europeo, Maros Sefcovic, anunciara esta semana que Bruselas y Pekín acordaron reactivar el diálogo con miras a alcanzar “resultados tangibles” a más tardar en octubre, fecha en la que Sefcovic tiene previsto viajar a China, invitado por el ministro de Comercio del país, Wang Wentao.
El pasado lunes, Sefcovic y Wang se reunieron en Bruselas para oficializar la apertura del diálogo. En una declaración conjunta —la primera entre la UE y China desde 2019—, se comprometieron a que sus equipos técnicos mantengan contactos en las próximas semanas para definir una “hoja de ruta” y un calendario, con el objetivo de lograr avances concretos en octubre.
Von der Leyen insistió en que la Unión Europea está comprometida con el diálogo siempre que este genere resultados. Además, señaló que los Veintisiete deben cumplir con sus propias tareas, como “diversificar” las cadenas de suministro para reducir la dependencia de terceros, incluida China.
La presidenta de la Comisión Europea aseguró que Sefcovic no evitó la defensa crítica de los intereses europeos en sus reuniones con su homólogo chino, abordando temas como la sobreproducción que satura el mercado global y las prácticas “desleales” derivadas de los subsidios que Pekín otorga a sus empresas, lo que la UE considera una ventaja ilegal que no quiere “volver a ver en su mercado”.
En la misma comparecencia, el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, defendió el diálogo como prioridad en las relaciones con China y abogó por un comercio “basado en reglas” entre ambas regiones. No obstante, reconoció que “no siempre es el caso” que se den estas condiciones y mencionó los fuertes desequilibrios económicos existentes.
Martin expresó su confianza en que las conversaciones entre Bruselas y Pekín permitan hallar una “zona de aterrizaje común” que facilite el entendimiento, dada la gran cantidad de “interdependencias” entre la UE y China.
Líderes europeos piden endurecer el diálogo con China
Esta situación se da apenas una semana después de que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE instaran a la Comisión Europea a insistir en el diálogo con Pekín, siempre que sea un diálogo que “dé resultados”, sin dejar de explorar cómo el bloque puede responder a las prácticas comerciales desleales y corregir el déficit comercial, que supera los 360.000 millones de euros anuales con el gigante asiático.
En su cumbre de junio, los líderes abordaron en una cena de trabajo los “desequilibrios macroeconómicos” —en una referencia velada al impacto de las políticas de Pekín— y concluyeron con el compromiso de mantener la “unidad” entre los 27 en política comercial y el “diálogo” con el exterior.
Asimismo, los líderes defendieron en esa cena no descuidar el hecho de que “la competencia leal a nivel mundial exige igualdad de condiciones”, y advirtieron que todo diálogo con actores externos debe producir “resultados tangibles”.
En este contexto, los mandatarios europeos encargaron a la Comisión Europea —responsable de las competencias comerciales del bloque— que explore dos líneas de trabajo: una enfocada en evaluar posibles nuevas medidas de defensa comercial, y otra que persiga un “diálogo que dé resultados” con otros socios económicos.
En concreto, pidieron a Bruselas “desarrollar y, en su caso, complementar el conjunto de herramientas en materia de defensa comercial y política industrial, para garantizar que la Unión Europea disponga de todos los instrumentos necesarios para defender sus intereses y reducir riesgos”, según informaron fuentes europeas.
Fuente: Infobae