Un adolescente de 14 años es beneficiario del primer trasplante de córnea realizado en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz (HPBO), en Quito, un procedimiento médico de alta complejidad. La intervención marca un hito en la salud pública del país y fue posible gracias a la coordinación oportuna con el Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células (INDOT).
El paciente fue diagnosticado con queratocono grado IV y leucoma corneal profundo central en el ojo derecho, condición que se agravó tras una complicación conocida como hidrops corneal, provocándole una disminución visual significativa desde su infancia. Tras una evaluación oftalmológica integral y estudios especializados, se determinó que la mejor alternativa terapéutica era una queratoplastia penetrante, procedimiento que consiste en reemplazar la córnea dañada por tejido sano proveniente de un donante.
Para Silvana Ponce, madre del adolescente, este momento representa el cierre de una etapa marcada por la incertidumbre y el inicio de una nueva esperanza para su hijo. “Durante años vivimos con el temor de que perdiera la vista. Hoy, gracias a este procedimiento, sentimos alegría porque tiene la posibilidad de recuperar su visión y construir su futuro”.
La gerente del HPBO, Frances Fuenmayor, destacó el impacto de este tipo de procedimiento en el desarrollo integral de niños y adolescentes. “El trasplante de córnea en población pediátrica no solo devuelve la visión, sino que abre oportunidades de aprendizaje, inclusión y desarrollo”, puntualizó.
El procedimiento estuvo a cargo de profesionales especializados. Paola Dávalos, oftalmóloga del equipo quirúrgico, explicó que la intervención requirió precisión y experiencia para retirar la córnea afectada y sustituirla por tejido donado. “Es un procedimiento altamente delicado que exige coordinación total para garantizar resultados óptimos”.
Por su parte, Fernando Díaz, responsable del servicio de oftalmología, resaltó que este avance consolida la capacidad resolutiva del hospital en patologías oculares complejas en población pediátrica. “La cirugía se desarrolló bajo estrictos estándares de calidad y seguridad, con tecnología especializada. Ahora, la recuperación del paciente será progresiva durante los próximos meses, tiempo en el que recibirá controles médicos permanentes y tratamiento para favorecer la integración del injerto”.
Este logro fortalece la atención especializada en salud visual infantil en el Ecuador y recalca el valor de la donación de órganos y tejidos como un acto solidario que transforma vidas.
El Gobierno Nacional reafirma su compromiso con el fortalecimiento de la salud pública, la innovación médica y la atención especializada para la niñez y adolescencia del país como una prioridad para el Estado.