
La eliminación de Uruguay del Mundial sigue generando repercusiones. Marcelo Bielsa, el entrenador de la Celeste, compareció ante los medios en Montevideo y respondió sin titubeos sobre los temas más candentes: el caso de Fernando Muslera, la situación de Federico Valverde, las tensiones con el grupo de futbolistas y su polémico momento de ira que se volvió viral.
Uruguay cerró su participación en el Grupo H con apenas dos puntos de nueve posibles. Los empates frente a Arabia Saudita y Cabo Verde, sumados a la derrota por 1-0 ante España, sellaron un destino que nadie esperaba. La Celeste repitió el mismo desenlace que en Qatar 2022, cuando también quedó fuera en la fase de grupos. En ese contexto, Bielsa convocó a una conferencia y asumió toda la responsabilidad.
“Siento que hemos decepcionado a los aficionados. Era totalmente imprevisto que la posición final nuestra fuera la que fue. Es una caída que nadie puede admitirla”, declaró el técnico de manera directa.
Luego, trazó una línea clara sobre su autocrítica:
“No tengo ninguna excusa para explicar por qué el equipo obtuvo dos puntos sobre nueve y no clasificó a la segunda ronda del Mundial. Tengo la convicción de que si hubiera optado por caminos diferentes, no creo que pasara por esa opción revertir los resultados que obtuvimos”.
En su análisis, el estratega argentino sostuvo que los charrúas merecieron haber sumado al menos siete unidades.
El caso Muslera y el gesto que sorprendió a Bielsa
Uno de los pasajes más comentados fue el de Fernando Muslera. El arquero, sustituido en el entretiempo del duelo ante España tras un error en el gol, llegó al partido con 38,1 grados de fiebre el día anterior. Según Bielsa, al día siguiente ya estaba recuperado. Sin embargo, lo que ocurrió en la cancha fue inédito para el entrenador.
“A mí nunca me pasó que un jugador pidiera ser sustituido y el motivo por el cual comunicara el deseo de abandonar el partido fuera el efecto en su ánimo por los errores cometidos”, relató.
Muslera, de acuerdo con la versión de Bielsa, estaba tan afectado por sus fallas que prefirió salir para no perjudicar al equipo. “Eso me pareció de una grandeza impropia del fútbol actual”, agregó el técnico.
Los cinco pilares y las lesiones que marcaron al equipo
El entrenador también se refirió a los cinco jugadores estelares que consideraba la base del plantel: Ronald Araújo, Giorgian de Arrascaeta, Federico Valverde, Darwin Núñez y José María Giménez. Explicó las circunstancias de cada uno sin buscar excusas.
De Arrascaeta llegó con una fractura y apenas iba a realizar su primer entrenamiento tras dos meses de recuperación. “La lesión denunciada por el Flamengo no tiene nada que ver con lo que hicimos. Cada día que pasaba estaba al servicio de su salud”, aclaró.
Sobre Araújo, fue aún más contundente: “La sanidad de Uruguay no tuvo algo que ver con la salud de Araújo. Él se lesionó haciendo una recuperación en la que Uruguay no tuvo nada que ver”.
Frente a ese panorama, Bielsa defendió la capacidad del grupo para sobreponerse:
“Nosotros tuvimos seis problemas, pero ninguna de las consecuencias explica por qué Uruguay no clasificó, porque los logramos resolver. De esos problemas, 12 jugadores estuvieron involucrados y a todos les encontramos soluciones satisfactorias. Hay cosas que ustedes no conocen. No es casualidad, es una ingeniería. Se describe cómo vendehumo al que explica un fracaso. El fracaso es fracaso, porque hiere a la gente”.
Valverde y la versión de un conflicto
El vínculo con Federico Valverde también fue aclarado. Las versiones sobre una pelea entre ambos circularon tras la eliminación, pero Bielsa las desestimó.
“Respecto de Valverde, yo nunca tuve un problema y creo que nunca hice más concesiones con un jugador, porque las merece”, afirmó.
Detalló que le planteó al volante del Real Madrid jugar de lateral, de extremo o en su posición natural, y que la respuesta fue de “absoluta generosidad”: “En el puesto que necesite”. “Creo que no lo expuse, le tuve un enorme respeto. Si existe algún conflicto, ignoro el origen”, cerró.
Roces con el plantel y cambios en la dinámica
Los roces con el plantel fueron quizás el tema más delicado. Bielsa confirmó que, tras el partido ante Estados Unidos en la Copa América, mantuvo reuniones con distintos grupos de jugadores. De ahí surgieron dos pedidos: entrenar todos juntos en lugar de en grupos separados y reducir la duración de las charlas técnicas. El técnico aceptó ambos.
“Cuando me plantearon la necesidad de entrenar todos juntos, es absurdo que insista con una postura que los jugadores no comparten. Los jugadores querían sentirse cerca. Ese pedido fue aceptado y lo acepté de buena gana”, señaló.
Ante la pregunta sobre si esos cambios alteraron su estrategia, Bielsa fue categórico: “La respuesta es negativa. Eso no sucedió y de haber sucedido sería algo que no hablaría bien de los jugadores, y en realidad no sucedió. El partido con España claramente indica que jugamos de acuerdo a mis ideas”.
Para respaldar su argumento sobre la cohesión del grupo, recurrió a los números físicos: la Celeste corrió un 20% más que Arabia Saudita, un 30% más que Cabo Verde y un 25% más que España. Y ante los españoles, corrió más en el segundo tiempo que en el primero.
“¿Cómo voy a decir que la relación con los jugadores fue la que impidió que no ganáramos los partidos?”, preguntó Bielsa. “Esta tristeza actual de todos los futboleros es el peso que me toca asumir”.
Legado y autocrítica sobre el episodio viral
Sobre su legado en el fútbol uruguayo, el entrenador fue terminante. Reconoció que todo lo que supo lo transmitió a quien se lo pidió, reivindicó el trabajo de su antecesor Óscar Tabárez —“todo lo que hizo yo le saqué brillo, por respeto a él”— y evaluó su propia huella: “Tengo claro que no dejo nada”.
Consultado sobre si daría consejos a su sucesor, respondió: “Cualquiera que me pregunte, estoy dispuesto, pero no creo que nadie que yo lo ilustre sobre nada”.
Finalmente, Bielsa se refirió a su enojo viral con una periodista y su camarógrafo tras la caída ante España:
“Hay obligaciones con las empresas que compran los derechos, y manejan el tiempo de la angustia como si fuera el mismo tiempo de la felicidad, yo reaccioné a la tardanza en las preguntas a las que debía responder y reaccioné porque tardaban y yo estaba sobrepasado con el dolor y tal vez no fui todo lo educado que hubiera correspondido”.
La conferencia concluyó como empezó: con Bielsa asumiendo la derrota sin excusas. “Soy sincero, para mí este cierre es muy doloroso, por las ilusiones que me hice, por lo mal que terminó, por el esfuerzo al que arrastré a mucha gente”, admitió. “Sabiendo que cuánto más diga, peor es. Porque el dolor no se resuelve hablando”.
Fuente: Infobae