La selección brasileña aseguró su pase a los octavos de final del Mundial 2026 gracias a un gol de Gabriel Martinelli en los minutos finales ante Japón. El triunfo llegó justo a tiempo para desmentir una predicción que había circulado meses antes: la del estratega del banco de inversión Panmure Liberum, Joachim Klement, quien había afirmado que Brasil quedaría eliminado en la ronda de 32 precisamente a manos de los japoneses. Horas después del pitido final, Neymar Jr. se encargó de recordarle su error.
El delantero publicó este lunes 29 de junio un mensaje en su cuenta de X dirigido al economista alemán.
“Sr. Joachim Klement… por favor, inténtelo de nuevo en el próximo Mundial 😉”
escribió el ’10’ brasileño. El tuit acumuló 3.800 retuits y 28.600 me gusta en pocos minutos. Fue una respuesta directa al hombre que había descrito la eventual eliminación de Brasil ante Japón como “posiblemente uno de los mayores batacazos en la historia del torneo”.
Para entender el contexto de esa predicción, vale la pena repasar. En mayo de 2026, Klement, estratega jefe de Panmure Liberum, publicó un informe en el que su modelo económico proyectaba los resultados del Mundial 2026. El sistema no se basa en estadísticas deportivas tradicionales, sino en variables como el PIB per cápita, el tamaño de la población, la temperatura media de cada país, la ventaja de ser anfitrión y los puntos del ranking FIFA.
Con esa combinación, según explicó el propio autor, el modelo logra explicar el 55% del rendimiento de las selecciones en una Copa del Mundo. El 45% restante, admitió, es pura suerte.

El historial del modelo le daba cierto respaldo: había señalado a Alemania antes de Brasil 2014, a Francia antes de Rusia 2018 y a Argentina antes de Qatar 2022, tres aciertos consecutivos que le dieron proyección internacional.
Para esta edición, el informe proyectaba una final entre Países Bajos y Portugal, con los neerlandeses como campeones por primera vez en su historia. Brasil, en cambio, ni siquiera llegaría a los octavos.
Lo que ocurrió en Houston este lunes fue otra historia. La Verdeamarela arrancó el partido con dominio de la pelota, pero sin profundidad. A los 28 minutos, Kaishu Sano leyó un pase al medio de Danilo, trasladó el balón desde la mitad de la cancha hasta la frontal del área y sacó un remate rasante que venció a Alisson Becker. El 1-0 para Japón era, en ese momento, la materialización del escenario que Klement había trazado sobre papel.
El entretiempo llegó con Brasil en desventaja y con la baja de Lucas Paquetá, quien se retiró con una molestia física. En el segundo tiempo, el equipo de Carlo Ancelotti recurrió a los centros al área ante la falta de juego por abajo. Tras una atajada de Zion Suzuki y una salvada sobre la línea de Takehiro Tomiyasu, Casemiro igualó de cabeza a los 55 minutos. Vinícius Júnior estuvo cerca de convertir el segundo con una jugada individual, pero el arquero japonés y el palo se lo impidieron.

El partido se encaminaba a la prórroga cuando Bruno Guimarães habilitó a Martinelli tras una falla en el fondo de Japón. El atacante del Arsenal definió en soledad para estampar el 2-1 definitivo. Brasil se clasificó como primera del Grupo C con siete puntos, tras empatar 1-1 con Marruecos y ganar por 3-0 a Haití y a Escocia.
El modelo de Panmure Liberum, que sí había acertado el batacazo de Japón como protagonista, erró en el desenlace. Klement había escrito en su informe que esa eliminación sería “posiblemente uno de los mayores batacazos en la historia del torneo”, pero fue Japón el que terminó en el vestuario antes de tiempo. El propio autor había advertido en el texto que sus proyecciones tenían “un tono deliberadamente irónico” y que no debían tomarse como verdad indiscutible.
El próximo rival de Brasil saldrá del duelo entre Costa de Marfil y Noruega, liderada por Erling Haaland, previsto para el martes 30 de junio a las 12:00 (hora de Ecuador). El encuentro de octavos se disputará el domingo 5 de julio a las 15:00 en Nueva Jersey.
Fuente: Infobae