Tecnología láser devela posible ciudad de la cultura manteña en el cerro Hojas-Jaboncillo, en Manabí

La vegetación del bosque seco tropical que cubre gran parte del cerro Hojas-Jaboncillo, en Manabí, podría ocultar mucho más de lo que hasta ahora conocen los arqueólogos.

Con pulsos de luz láser capaces de atravesar digitalmente la cobertura vegetal, esta tecnología, denominada LiDAR, se ha convertido en la principal apuesta del Municipio de Portoviejo para explorar un territorio del que apenas se conoce cerca del 10 %.

La herramienta permitirá generar mapas tridimensionales de alta precisión y detectar estructuras invisibles desde el suelo.

El objetivo es identificar vestigios arqueológicos distribuidos en un área que, según estudios preliminares citados por el cabildo, alcanzaría unas 7.000 hectáreas.

La iniciativa forma parte del Plan Huella Cultural, que busca convertir al complejo arqueológico en un referente nacional e internacional para la investigación científica, el turismo y el desarrollo comunitario.

Un territorio clave para entender a la cultura manteña

Entre los años 500 y 1534 d. C., la cultura manteña se consolidó como una de las sociedades más influyentes de la Costa ecuatoriana.

Su territorio se extendía desde la cordillera Chongón-Colonche, en la actual provincia de Santa Elena, hasta sectores del norte de Manabí, incluido Charapotó.

Para el historiador Ramiro Molina, el cerro Hojas-Jaboncillo ocupó una posición estratégica dentro de esa estructura cultural.

Su ubicación privilegiada permitía observar amplios sectores del territorio y controlar rutas de comunicación entre asentamientos.

“Era un espacio elevado que permitía contemplar el entorno por los cuatro costados”, explica Molina.

En el cerro Jaboncillo ya existe un museo que explica la historia del lugar.

Según el investigador, el sitio reunía condiciones naturales excepcionales, con fuentes de agua, microclimas favorables para la agricultura y áreas aptas para la concentración de la población.

Las investigaciones arqueológicas han identificado terrazas de cultivo, pozos de agua y sistemas de almacenamiento que evidencian un importante nivel de organización territorial.

Algunos estudios sugieren incluso la existencia de mecanismos para mover el agua de un lugar a otro.

El debate sobre la supuesta “ciudad perdida”

Desde el Municipio de Portoviejo, se apunta hacia la existencia de una compleja estructura urbana.

El director de Urbanismo, Gabriel García, sostiene que los estudios realizados hasta ahora sugieren la presencia de una extensa “ciudad de colinas” desarrollada por los manteños.

Según él, las exploraciones previas identificaron una red de terrazas, zonas residenciales, áreas ceremoniales y espacios de manejo hídrico distribuidos en miles de hectáreas.

“Todo lo que tenemos en una ciudad moderna, ellos lo tenían organizado en las colinas”, afirma García.

El funcionario señala que actualmente solo unas 10 hectáreas permanecen visibles y abiertas al público, mientras que el resto continúa cubierto por vegetación o se encuentra en terrenos privados.

La cautela de los historiadores

El historiador Ramiro Molina considera que los vestigios encontrados hasta ahora permiten hablar de un importante centro político, ceremonial y administrativo, pero no de una ciudad monumental.

El investigador sostiene que en el sitio existen evidencias de viviendas dispersas, áreas de almacenamiento y espacios de reunión, aunque no se han identificado estructuras urbanas consolidadas que permitan hablar de una ciudad en el sentido tradicional.

Molina recuerda, además, que el sitio sufrió décadas de saqueo arqueológico y resaltó que documentos históricos del investigador estadounidense Marshall Howard Saville, quien recorrió la zona en 1907, registraron hallazgos significativos en el cerro.

Dijo que décadas después, profesores del antiguo Colegio Nacional Olmedo realizaron expediciones que permitieron recuperar varias de las célebres sillas ceremoniales de piedra en forma de U.

Agregó que muchas de esas piezas terminaron fuera del contexto arqueológico y algunas desaparecieron con el paso de los años.

A juicio del historiador, el saqueo afectó seriamente la posibilidad de reconstruir con precisión la historia completa del sitio.

El Plan Huella Cultural arranca en julio

El Municipio de Portoviejo prepara el inicio de la primera fase del Plan Huella Cultural.

La inversión inicial alcanza los $ 595.000 y contempla la llegada de arqueólogos especializados a partir de julio de 2026 para ejecutar investigaciones y procesos de recuperación patrimonial.

El proyecto se desarrollará en coordinación con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), la Universidad Técnica de Manabí (UTM) y la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam).

Actualmente, el área protegida comprende 3.714 hectáreas. En esta zona se prevé desarrollar investigaciones arqueológicas, implementar señalética interpretativa, recuperar senderos y construir réplicas de jardines manteños.

Además, el plan contempla estudios para rehabilitar cerca de tres kilómetros de vía de acceso al complejo arqueológico, incorporar iluminación mediante paneles fotovoltaicos y construir un parador turístico que facilite la llegada de los visitantes.

Las autoridades también proyectan fortalecer los sistemas de vigilancia para prevenir nuevas afectaciones al patrimonio arqueológico.

Picoazá y la herencia viva de los manteños

Además de los hallazgos arqueológicos, el proyecto busca reforzar el vínculo entre el cerro y la parroquia Picoazá, indica García.

La visión a largo plazo apunta aún más lejos. El Municipio aspira a que el cerro Hojas-Jaboncillo alcance en el futuro una declaratoria de patrimonio mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, conocida como Unesco.

Dicha meta permitiría fortalecer los mecanismos de conservación y posicionar al complejo arqueológico entre los principales destinos patrimoniales de América Latina. (I)

Fuente: El Universo

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