Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron este domingo la eliminación de un túnel subterráneo de gran envergadura perteneciente a la organización Hezbolá en el sur de Líbano. La acción militar, que implicó la demolición de una estructura de más de 200 metros de largo y 25 metros de profundidad, se produce apenas semanas después de que se firmara un entendimiento trilateral auspiciado por Estados Unidos entre Israel y Líbano para reducir las hostilidades y promover el desarme del grupo respaldado por Irán.
De acuerdo con el comunicado oficial emitido por la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz, este pasaje formaba parte de un sistema ofensivo diseñado para atacar territorio israelí. En su interior se almacenaban “cientos de armas” y múltiples puntos de lanzamiento preparados para ser usados contra civiles en Israel.
“El túnel contenía cientos de armas así como varias bocas de lanzamiento destinadas a atacar al Estado de Israel y a sus civiles”, declararon Netanyahu y Katz en el texto conjunto divulgado a la prensa.
Previo a la detonación controlada, las autoridades militares israelíes notificaron a Estados Unidos y a su representante diplomático en Líbano sobre la operación. Paralelamente, se reportaron bombardeos en varias localidades del sur libanés, incluyendo la ciudad de Nabatieh, según informó la agencia estatal de noticias NNA.
Daños colaterales y reacciones en el terreno
El Ministerio de Salud libanés reportó que dos personas resultaron heridas por una granada aturdidora durante los incidentes. En la ciudad costera de Tiro, cerca del área de Majdal Zoun, ubicada a unos 10 kilómetros del punto de la explosión, se observaron columnas de humo elevándose tras la detonación. Varios habitantes de comunidades vecinas evacuaron sus hogares después de que alertas locales advirtieran sobre posibles nuevos ataques.
Este operativo representa el primer episodio de este tipo desde la rúbrica del acuerdo trilateral entre Líbano e Israel, que busca sentar las bases para una paz duradera y contempla la eventual desarticulación del arsenal de Hezbolá. No obstante, los hechos sobre el terreno demuestran que la violencia no se ha detenido.
Un día antes de la demolición, la cartera de Salud libanesa había confirmado la muerte de una persona en otro ataque israelí en la zona sur. El ejército israelí reconoció haber golpeado posiciones vinculadas a combatientes de Hezbolá dentro de la denominada “franja de seguridad” israelí, que se prolonga unos 10 kilómetros al interior del territorio libanés.
Además, las fuerzas israelíes reportaron el fallecimiento de un soldado en combate en el sur de Líbano y, posteriormente, aseguraron haber abatido a un presunto miembro de Hezbolá durante un enfrentamiento armado. Las autoridades militares no precisaron el lugar exacto de este último incidente.

Postura de Hezbolá y divisiones políticas internas
La organización chií mantiene su rechazo frontal al acuerdo tripartito y lo considera inválido. Su líder, Naim Qassem, calificó el entendimiento como “una rendición de soberanía” y afirmó que el grupo no lo reconoce. Desde el comienzo de las negociaciones, Hezbolá ha cuestionado la legitimidad de cualquier pacto que implique su desarme sin que medien condiciones políticas más amplias.
Por otro lado, el presidente libanés Joseph Aoun mantuvo una conversación telefónica con su homólogo estadounidense Donald Trump, a quien aseguró que el país cumplirá con la implementación del acuerdo. El entendimiento establece que cualquier retirada israelí de zonas ocupadas estará supeditada al desarme progresivo de Hezbolá, mediante la creación de áreas piloto bajo control del ejército libanés.
El primer ministro israelí Netanyahu definió el pacto como un avance estratégico para su país y un golpe a la influencia de Irán en la región. Por su parte, el ministro Katz insistió en que las tropas israelíes permanecerán en suelo libanés mientras Hezbolá conserve capacidad militar activa.
En paralelo, la tensión política en Líbano se agudiza. Legisladores del movimiento libanés denunciaron que la situación actual está alimentando divisiones internas. El diputado Hassan Fadlallah aseguró que las acciones del gobierno “equivalen a una sedición destinada a empujar al país al caos y transformar el conflicto externo en uno interno”.

Como muestra simbólica de rechazo, en Beirut se registraron manifestaciones donde fueron quemados carteles con la leyenda “Líbano primero” en una de las principales avenidas cercanas al aeropuerto, luego de que fueran retiradas pancartas anteriores de apoyo a Irán.
Fuente: Infobae