Fútbol y finanzas: ¿pierde la selección, cae la bolsa?

En la noche del 27 de junio de 2026, la selección colombiana empató sin goles ante Portugal en el estadio de Miami, definiendo el liderazgo del Grupo K. Bajo la dirección técnica de Néstor Lorenzo, el equipo mostró un dominio claro en varias fases del encuentro y generó las oportunidades más peligrosas, enfrentando a una escuadra portuguesa que contó con la presencia de Cristiano Ronaldo, aunque el astro luso tuvo una participación limitada sin poder marcar diferencias. Uno de los instantes más dramáticos fue la anulación de un gol de Dávinson Sánchez en los minutos finales, debido a una posición adelantada sancionada por el juez de línea.

Más allá del resultado deportivo, esta clase de eventos no solo definen el destino de las selecciones en la Copa del Mundo, también pueden repercutir en la economía. Un estudio académico internacional confirmó que las derrotas de los equipos nacionales en torneos relevantes generan descensos notables en las bolsas de valores de sus respectivos países al día siguiente.

La investigación, liderada por los académicos Alex Edmans (MIT), Diego García (Dartmouth College) y Øyvind Norli (Norwegian School of Management), examinó más de 1.160 partidos internacionales de selecciones entre 1973 y 2004. Los resultados revelan un patrón sistemático y medible: tras una derrota, la rentabilidad media bursátil cae abruptamente, mientras que las victorias no generan alzas equivalentes.

El análisis detalló que la magnitud del efecto depende de la importancia del partido. Derivado de este estudio:

  • Las derrotas en eliminatorias directas de la Copa del Mundo provocan un descenso promedio de hasta 49,4 puntos básicos en el índice accionario nacional.
  • En partidos de fase de grupos o eliminatorias previas, la caída oscila entre 18,4 y 38,4 puntos básicos.
  • En el total de las 524 derrotas analizadas, el descenso anormal promedio fue de 21,2 puntos básicos.

En contraste, las victorias apenas se asocian a subas de 5 puntos básicos, sin evidencia de un efecto de magnitud comparable. Los investigadores destacaron que el fútbol es uno de los pocos eventos capaces de provocar cambios de ánimo simultáneos en una proporción amplia de la población, lo que se traslada directamente a los mercados financieros.

Las derrotas desmotivan a los aficionados y el mercado de valores cae - crédito Darren Yamashita/Reuters
Las derrotas desmotivan a los aficionados y el mercado de valores cae – crédito Darren Yamashita/Reuters

“Es difícil imaginar otros eventos regulares que produzcan cambios de humor tan sustanciales y correlacionados en una gran proporción de la población de un país”, escribieron los autores en su trabajo.

Según el informe, la explicación radica en la psicología del inversor. Las pérdidas deportivas generan reacciones emocionales más intensas que las victorias, replicando un patrón también observado en el comportamiento financiero. Los autores fundamentaron su análisis en la teoría de las perspectivas de Kahneman y Tversky, que sostiene que “las pérdidas pesan más que las ganancias equivalentes”. Esta asimetría se refleja en que las caídas bursátiles tras una derrota superan ampliamente las posibles pérdidas económicas directas derivadas del evento deportivo.

Las victorias futboleras no reactivan el mercado bursátil de la misma manera que las derrotas, cuyo impacto es superior - crédito Lynne Sladky/AP
Las victorias futboleras no reactivan el mercado bursátil de la misma manera que las derrotas, cuyo impacto es superior – crédito Lynne Sladky/AP

El impacto es aún mayor en países donde el fútbol ocupa un lugar central en la cultura nacional —como Colombia— y en empresas de menor capitalización bursátil, cuyos accionistas son mayoritariamente locales y, por tanto, más influenciados por el estado de ánimo general. De hecho, la sobrerreacción bursátil se amplifica en partidos decisivos, como las eliminaciones directas, debido al llamado “fin de la ilusión”: la derrota en estas instancias elimina cualquier esperanza de clasificación y genera un shock que se traslada al parqué.

La solidez metodológica del estudio se fundamentó en la aplicación de controles estadísticos para descartar factores externos, como efectos estacionales o volatilidad global. Además, los investigadores analizaron los volúmenes de transacción y confirmaron que la caída de precios no se debe a una menor actividad, sino a un ajuste genuino en las valuaciones.

Fuente: Infobae

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