Terremotos en Venezuela: rescatan sobrevivientes entre escombros

En el devastado norte de Venezuela, los sobrevivientes de los terremotos del miércoles continúan buscando entre los escombros a quienes quedaron atrapados. Con sus propias manos, remueven ladrillos y hormigón, pidiendo silencio para escuchar señales de vida, mientras la ayuda internacional comienza a llegar lentamente.

Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, causaron graves daños en infraestructura: el aeropuerto internacional resultó afectado, las carreteras se agrietaron y los servicios de emergencia, ya debilitados por la crisis económica, quedaron desbordados. Más de 1400 edificios sufrieron daños, entre ellos 13 hospitales y 25 centros comerciales, según informó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional.

Juan David Arsia, de 17 años, pasó 21 horas bajo los escombros en La Guaira. Desde un pequeño hospital, relató: “Estaba allí con mi mamá y podía oírla gritar. Le gritaba: ‘No te rindas, mamá, ten fe, no te rindas’”. Con una pierna fracturada, escuchó cómo otros atrapados dejaban de gritar durante la noche. Horas después, oyó movimientos sobre los escombros y pidió ayuda; vecinos lograron rescatarlo a él y a su madre.

El balance oficial, actualizado el viernes por Jorge Rodríguez, indica que ya son 920 fallecidos, más de 3360 heridos y al menos 172 personas permanecen atrapadas. Miles han perdido sus hogares. Ante las críticas por la lentitud de la respuesta gubernamental, las autoridades aseguraron haber enviado más de 100 máquinas pesadas para retirar escombros y movilizado a 5000 profesionales de la salud, según el ministro de Salud, Carlos Alvarado.

La ayuda internacional se ha movilizado con rapidez. Equipos de rescate de al menos 10 países, entre ellos Colombia, Ecuador, República Dominicana, El Salvador, México, España y Suiza, ya están en el terreno. El gobierno de Estados Unidos también desplegó recursos significativos: aviones de transporte, buques de la Marina y helicópteros, coordinados por el general de división Kevin Jarrard, del Cuerpo de Marines, quien aterrizó en Caracas el jueves. El Departamento de Estado anunció una partida de 150 millones de dólares para organizaciones humanitarias, y el Tesoro suspendió temporalmente sanciones para facilitar transacciones relacionadas con la ayuda.

En medio de la tragedia, la presidenta Delcy Rodríguez anunció la militarización de La Guaira, al norte de Caracas, sin especificar si implicará toque de queda o patrullajes. “Los soldados están allí para ayudar”, afirmó, detallando que ya se han despejado varias carreteras.

Las réplicas continúan sacudiendo la región, lo que obliga a muchas familias a dormir a la intemperie. Arsenia Beatriz Mayora, de 70 años, y diez familiares se refugiaron en un campo de béisbol de La Guaira, donde apenas había señal de ayuda gubernamental. “Quedarse en casa era imposible, solo quedó la fachada”, dijo. La mayoría de los suministros fueron llevados por ciudadanos en bicicletas y camiones.

Expertos, como Jarone Lee de la Facultad de Medicina de Harvard, recuerdan que las primeras 24 a 48 horas son cruciales para encontrar sobrevivientes, aunque existe un margen “dorado” de 72 horas. Equipos de rescate de varios países trabajan contra el reloj.

En la morgue estatal Bello Monte, en Caracas, decenas de familias buscan a sus seres queridos. El ambiente es de conmoción: algunos lloran, otros esperan en silencio. Stuart Pinto, de 49 años, esperaba el cuerpo de su hijo Deyker, de 34. “Ya no me quedan lágrimas, solo quiero darle sepultura”, manifestó.

La magnitud del sufrimiento es abrumadora. Mientras el gobierno y los equipos internacionales coordinan esfuerzos, los vecinos siguen siendo los primeros rescatistas, recordando que en medio de la devastación, la solidaridad se convierte en la única esperanza.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X