A solo semanas del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, las selecciones ya disputan sus primeros partidos y los estadios, aeropuertos y zonas turísticas de México, Estados Unidos y Canadá están repletos de aficionados. Sin embargo, un elemento silencioso ha estado presente en cada encuentro: el agua.
La FIFA ha incorporado en esta edición las pausas de hidratación. Aunque algunos críticos señalan que estos recesos representan una ventana extra para la publicidad, el organismo asegura que el objetivo primordial es proteger la salud de los futbolistas.
Las altas temperaturas pronosticadas en varias sedes, especialmente en México y algunas ciudades de Estados Unidos, han llevado a implementar estrategias para mantener el rendimiento físico y la salud de los jugadores frente al calor extremo.
Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México ya advertían que uno de los principales desafíos sanitarios del torneo sería la combinación de altas temperaturas, deshidratación y enfermedades por consumo de agua insegura. El riesgo afecta tanto a jugadores como a millones de aficionados que viajan, permanecen al aire libre y participan en actividades masivas como los Fan Fest.



En este contexto, las pausas de hidratación transmiten un mensaje que va más allá del fútbol profesional. Si los atletas de élite requieren protocolos específicos para mantenerse hidratados durante 90 minutos, los aficionados también deben prestar atención a este aspecto.
Para México, el reto es particularmente relevante. Muchos visitantes internacionales están acostumbrados a beber agua del grifo, práctica que no es recomendable en el país sede, donde la red de agua potable presenta filtraciones y fugas que comprometen su calidad.

En este punto, el agua embotellada juega un papel clave. Su disponibilidad inmediata, portabilidad y fácil identificación la convierten en una alternativa práctica para millones de personas que se desplazan entre sedes y actividades. Para turistas, representa una opción confiable para reducir riesgos gastrointestinales por agua de origen desconocido.
Mientras la atención mediática se centra en resultados y figuras deportivas, organizadores, autoridades sanitarias y especialistas monitorean un factor menos visible pero igualmente crítico: la capacidad de prevenir incidentes relacionados con el calor y la deshidratación.

Por ello, el debate sobre las pausas de hidratación no debería enfocarse en la publicidad o el espectáculo. El verdadero desafío es garantizar que jugadores y aficionados tengan acceso permanente a agua segura en un contexto de temperaturas cada vez más extremas. La hidratación ha dejado de ser un tema secundario en la organización de grandes eventos deportivos.
Porque si algo demuestra este Mundial, es que el calor se ha convertido en un rival tan exigente como cualquier selección. Ante ese adversario, el agua no es parte del negocio del fútbol: es la mejor herramienta para proteger la salud de quienes hacen posible el torneo, dentro y fuera de la cancha.

*Ramiro López Aguirre. Vicepresidente de la Asociación Mexicana para la Correcta Hidratación, “Agua en México”.
Fuente: Infobae