El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, lanzó una contundente advertencia al régimen iraní durante la noche del viernes, asegurando que su país “responderá con violencia” ante cualquier agresión proveniente de Teherán. Esta declaración se produce tras la represalia militar estadounidense contra instalaciones iraníes, desencadenada por el ataque a un buque mercante en el estrecho de Ormuz.
“Irán firmó un acuerdo de alto el fuego. Nosotros lo hemos respetado. Si tienen discrepancias sobre cómo se está aplicando el memorando de entendimiento, pueden llamarnos por teléfono”, expresó Vance a través de sus redes sociales, dejando claro que la vía diplomática sigue abierta pero no tolerarán acciones hostiles.
El alto funcionario estadounidense subrayó que “la violencia se responderá con violencia” y detalló que la operación militar más reciente incluyó ataques contra “instalaciones iraníes de almacenamiento de misiles y drones, así como emplazamientos de radares costeros”, según información proporcionada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).
Esta ofensiva de Washington ocurrió apenas un día después de que un buque fuera impactado por un proyectil frente a las costas de Omán, incidente que el gobierno estadounidense atribuye directamente a Teherán. Las autoridades norteamericanas acusan a Irán de haber violado el preacuerdo alcanzado la semana pasada, lo que habría motivado la respuesta armada.
Como reacción, la Guardia Revolucionaria de Irán confirmó a medios locales haber atacado “varios puntos” donde se encontraban posiciones del Ejército de Estados Unidos. La organización militar iraní acusó a la Casa Blanca de incumplir el artículo cinco del preacuerdo y sostuvo que los ataques estadounidenses “han recibido la respuesta necesaria”.
El memorando en riesgo
El quinto eje del Memorando de Entendimiento establece que la República Islámica de Irán se compromete a realizar todos los esfuerzos necesarios para garantizar el paso seguro y gratuito de buques mercantes durante 60 días desde el Golfo Pérsico al Mar de Omán, y viceversa. Este punto ahora está en entredicho tras los recientes enfrentamientos.
El ataque iraní y el posterior bombardeo de Washington representan la prueba más significativa hasta ahora para el acuerdo provisional alcanzado hace una semana entre ambos países, cuyo objetivo principal es avanzar en la resolución del conflicto armado que persiste desde hace meses y reabrir el corredor marítimo estratégico.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que el ataque con drones constituyó una violación del alto el fuego. Los bombardeos estadounidenses se produjeron poco después de que Trump, consultado por la prensa sobre una posible respuesta, afirmara de manera críptica: “Ya lo verán”.
El inquilino de la Casa Blanca expresó su malestar ante los ataques ocurridos el día anterior y afirmó: “No me gusta que hayan lanzado un ataque ayer, de hecho, cuatro”, en una declaración realizada en la Casa Blanca momentos antes de que se ejecutara la respuesta militar estadounidense.

Cuando los periodistas le preguntaron sobre la aparente contradicción entre estos incidentes y el avance de las conversaciones con Teherán, Trump respondió con ambigüedad sobre Irán: “Son un poco diferentes”.
Acuerdo trilateral paralelo
En un frente diplomático distinto, Israel, Líbano y Estados Unidos firmaron el viernes en Washington un acuerdo marco trilateral que busca establecer las bases para una paz duradera entre ambos países, tras décadas de hostilidades y meses de enfrentamientos entre el ejército israelí y Hezbollah en el sur del Líbano. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que “aún queda mucho trabajo por delante”.
La embajadora libanesa ante Washington, Nada Hamadeh Moawad, calificó el acuerdo como “un primer paso en el camino hacia la restauración de la soberanía y la integridad territorial libanesa” y hacia “una cesación permanente y definitiva de las hostilidades”.
Por su parte, el enviado israelí ante Estados Unidos, Yechiel Leiter, declaró con optimismo: “Irán está fuera, Hezbollah está fuera, y el camino hacia la paz entre Israel y el Líbano está abierto”.

Este documento es el resultado de cinco rondas de negociaciones en Washington iniciadas en abril, impulsadas por la administración estadounidense tras el inicio del conflicto el 2 de marzo, cuando Hezbollah abrió fuego en represalia por la muerte del líder iraní, el ayatollah Alí Khamenei, en ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel. La respuesta israelí incluyó bombardeos y una invasión terrestre que, según autoridades libanesas, ha causado más de 4.200 muertos y ha desplazado a más de un millón de personas.
Fuente: Infobae