Dólar global imparable: así enfrenta Argentina la presión cambiaria

La presión sobre el mercado cambiario argentino se intensificó en las últimas semanas, en un escenario mundial donde la moneda estadounidense gana terreno impulsada por tensiones geopolíticas y financieras. Frente a esta realidad, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) implementó nuevas tácticas para frenar las expectativas de devaluación: recortó sus compras de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC) y aumentó la colocación de bonos atados al tipo de cambio, herramientas fundamentales para evitar sobresaltos en la cotización.

Más allá del repunte local provocado por un crecimiento reciente de la demanda, la divisa norteamericana vive un ascenso a escala global, alimentado por movimientos en los mercados internacionales y la reacción de los inversores ante episodios de turbulencia financiera, con el conflicto en Medio Oriente como trasfondo principal.

El panorama internacional, caracterizado por las fluctuaciones en los precios de materias primas y acciones tecnológicas, incrementa la inestabilidad. La conjunción de una mayor búsqueda de cobertura cambiaria y una menor disponibilidad de dólares en la región obliga a las autoridades argentinas a modificar su plan para evitar desajustes profundos.

Bajo este contexto, el dólar se fortalece frente a otras monedas, lo que impacta directamente en economías emergentes como la Argentina, donde la dinámica financiera es particularmente vulnerable a los movimientos del tipo de cambio. Esto ocurre, además, hacia el cierre del llamado “trimestre de oro”, período vinculado a la liquidación de la cosecha gruesa. A esto se agrega el pago del aguinaldo, que muchos argentinos optan por dolarizar. En junio, el dólar mayorista –$1.477– acumula un incremento de 69 pesos, equivalente al 4,8 por ciento. En lo que va de 2026, el alza registrada es de 22 pesos, representando un 1,5 por ciento. El billete minorista -$1.495- sube 65 pesos o un 4,5 por ciento durante este mes.

De acuerdo con la consultora 1816, en el último mes y medio los mercados de monedas, deuda y commodities mostraron una volatilidad inusual, impulsada por factores externos e internos. Entre mediados de mayo y la fecha, el petróleo cayó 28,4%, la soja descendió 8%, el Dollar Index, indicador que mide el valor del dólar estadounidense frente a una canasta de seis monedas extranjeras principales, subió 3,4% y el real brasileño perdió un 6,2% de su valor frente al dólar.

“Es con ese viento de frente que el tipo de cambio mayorista pasó de la zona de $1.400 a la zona de $1.480, todavía bien por debajo del techo de la banda cambiaria”, señala el último informe.

El Gobierno, aunque no estableció un tope rígido para el dólar, intervino en el mercado con ventas de bonos dollar linked -vinculados a la evolución del tipo de cambio- y disminuyó sus compras de dólares en el Mercado Libre de Cambios (MLC), logrando mantener saldos positivos en sus operaciones y acumulando más de USD 11.000 millones en reservas en lo que va del año.

El Central redujo el ritmo de adquisiciones para evitar un salto mayor del tipo de cambio. En lo que va del mes, las compras totalizan USD 1.296 millones y todo indica que cerrarían por debajo del mes anterior, cuando alcanzaron 2.596 millones de dólares.

Al mismo tiempo, cuando se define el valor final del dólar para ciertos bonos relevantes, se generan movimientos en el mercado cambiario. 1816 indicó que el jueves se fijó el precio del dólar para el bono TZV26 y el lunes se devolverán USD 2.051 millones a quienes poseen ese instrumento. En ocasiones previas, como sucedió con el bono Lelink D30A6, este tipo de definiciones cambiarias provocaron cambios en el precio del dólar oficial durante las semanas posteriores.

Por su parte, desde Bavsa explicaron que la dinámica de los últimos meses de la cobertura cambiaria “viene mostrando un cambio en su composición -amén de un aumento neto de la misma -: mientras el BCRA mes tras mes logra reducir su posición short en el mercado de futuros, como contraparte se viene viendo un aumento en la emisión total de dollar linked por parte del Tesoro (al 22 de junio, toda la curva dollar linked representa el 76% del total de cobertura, con un total de USD 10.512 millones)”.

En términos concretos, el BCRA, mediante la venta de estos títulos, no solo obtiene pesos para fortalecer sus reservas, sino que también reduce la presión sobre el mercado de cambios, ya que parte de la demanda de cobertura se canaliza a través de estos instrumentos y no directamente sobre el dólar al contado.

El efecto local de estas maniobras se ve reforzado por la desaceleración en la acumulación de reservas. CIMA sostiene que el ciclo de compras de divisas del Banco Central perdió impulso tras la caída de los precios internacionales de los commodities. En efecto, la baja del barril del petróleo por debajo de los USD 80 luego de tocar un pico de USD 120, produjo una merma en el ingreso de dólares por esta vía.

El segundo semestre tiende ser menos favorable que el primero en términos de generación de divisas por estacionalidad y también ahora por menores precios de commodities, por lo que insistimos que la principal variable de ajuste para un superávit de cuenta corriente estable debe ser un TCR más alto, liberando las restricciones del cepo cambiario”, destacaron los analistas.

Asimismo, Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, consideró que el dólar oficial “empieza a dar señales de que quiere moverse”. “Tras cerrar diciembre de 2025 en $1.459 y ubicarse hoy en $1.478, los futuros a diciembre se negocian en torno a $1.653. Esa curva implica una tasa implícita del 24% anual, muy por debajo de la inflación proyectada en 32% según la mediana del REM Top 10. El mismo relevamiento marca $1.600 para fin de año, lo que deja un atraso cambiario del orden del 16%”, remarcó.

Y sumó: “La clave está en distinguir entre normalización y shock. Para empatar la inflación acumulada, con una estimación de 2,1% para junio, el dólar debería ubicarse cerca de $1.709. Pero ese cálculo depende siempre del período de referencia y no anticipa necesariamente un ajuste inmediato”.

Bajo la óptica de Botto, el escenario base “sigue siendo el de una corrección ordenada, sin crisis, mientras continúen los ingresos de divisas por energía, agro y financiamiento privado. Los principales factores a monitorear son una eventual aceleración de la inflación o una menor oferta de dólares, ya que ambos podrían modificar la dinámica cambiaria prevista”.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X