En cuestión de horas, la selección argentina se medirá ante Austria en su segundo compromiso del Mundial. Esta Copa del Mundo ha estado marcada por resultados inesperados que han sacudido a varias potencias, por lo que el equipo dirigido por Lionel Scaloni tiene la obligación de no caer en la confianza.
Un claro ejemplo de estas sorpresas lo protagoniza Cabo Verde, que ya dejó de ser una revelación. Tras empatar sin goles frente a España en su debut, ahora igualó 2 a 2 con Uruguay, complicando el panorama del conjunto que comanda Marcelo Bielsa.
Los casos se multiplican. Bélgica aún no ha logrado una victoria completa, pues empató con Egipto y con Irán. Mientras tanto, Ecuador igualó con Curazao y perdió ante Costa de Marfil, quedando en la necesidad de vencer a Alemania para seguir en carrera.

En cuanto a la alineación que Scaloni tiene en mente para esta tarde, el técnico señaló en conferencia que Gonzalo Montiel “está recuperado”, pero el lateral derecho titular sería Nahuel Molina. El resto del once sería el mismo que goleó a Argelia en el debut.
Consultado sobre el estado de Lionel Messi, Scaloni resaltó el apoyo del grupo hacia el capitán. “El grupo saca adelante las situaciones tanto buenas o malas. Al lado de un amigo siempre es mejor. Eso es lo que todo sentimos”, expresó el DT campeón del mundo en la rueda de prensa.

Austria, una selección que recobró la fe
El alemán Ralf Rangnick, entrenador de Austria, es uno de los grandes precursores de la presión alta en el fútbol contemporáneo. Su propuesta se fundamenta en un equipo agresivo, intenso y con la obsesión de recuperar el balón lo más cerca posible del arco contrario. Por lo general, utiliza un dibujo táctico con cuatro defensores, dos mediocampistas centrales, dos extremos, un enganche detrás del delantero y un único referente en el área.
El conjunto europeo es un bloque que asume riesgos, ya que defiende lejos de su portería y exige a sus futbolistas ganar duelos individuales de manera constante. Ese coraje puede ser una virtud, pero frente a Argentina deberá ser cauteloso: jugar un partido de ida y vuelta ante la Scaloneta puede dejar demasiado expuesta a una defensa que tendrá en frente a una de las delanteras más letales del mundo.

Ante la ausencia de Christoph Baumgartner, una de sus principales armas ofensivas, Rangnick movió algunas piezas en el último partido contra Jordania. La apuesta fue adelantar a Konrad Laimer, un lateral con gran capacidad para proyectarse por la derecha, mientras que Philipp Mwene cumplió un rol similar por el costado izquierdo. Ese ajuste permitió que Marcel Sabitzer se ubicara más al centro, con mayor influencia en la creación de juego.
El fútbol a menudo escapa a la lógica y cada partido escribe su propia historia, pero el planteamiento austríaco sugiere un escenario de máxima exigencia para Nahuel Molina. El lateral argentino podría enfrentar una presión constante por su banda, y allí será clave el respaldo de Rodrigo De Paul, no solo para dar equilibrio al equipo, sino también para ayudar a contener los ataques rivales.
Austria llega al Mundial con una estructura que refleja su evolución. De los 26 convocados, 13 militan en la Bundesliga alemana, una liga que históricamente ha forjado el estilo físico, intenso y disciplinado que hoy caracteriza a esta selección.
Su retorno a la Copa del Mundo se produce tras una ausencia de 28 años: su última participación había sido en Francia 1998. Ese largo periodo fuera de los grandes escenarios obligó al fútbol austríaco a reconstruirse, recuperar su identidad y volver a confiar en sus capacidades.
Los resultados recientes revelan a un equipo capaz de competir contra los mejores. En la pasada Eurocopa, Austria terminó como líder de un grupo que compartió con Francia y Países Bajos, dos potencias del continente. La ilusión se esfumó en los octavos de final al caer ante Turquía, pero dejó la clara señal de que es un plantel dispuesto a desafiar a cualquiera.
Fuente: Infobae