Este sábado, el NRG Stadium de Houston fue testigo de un fenómeno recurrente en el fútbol: la afición mexicana se adueñó de las gradas durante el duelo entre Países Bajos y Suecia, una contienda en la que la Selección Nacional no tenía participación alguna.
A pesar de que el encuentro correspondía a la fecha FIFA, las cámaras de televisión se toparon una y otra vez con el verde, blanco y rojo de la bandera tricolor. Incluso al final del partido, los seguidores aztecas se congregaron en los alrededores del coloso de concreto para corear y celebrar como si se tratara de un duelo del equipo dirigido por Javier Aguirre.
El fantasma de Brasil 2014 regresa a Texas
No es ningún secreto que los mexicanos llevan la fiesta a todas partes. La numerosa comunidad radicada en Estados Unidos hizo que Houston se convirtiera en una extensión del ambiente nacional. Desde la caminata previa al estadio, que partió desde la Rice University, las camisetas del Tri se mezclaron con las de los seguidores neerlandeses.
Lo más llamativo fue el despliegue de pancartas y cánticos que aludían directamente al No era penal, haciendo referencia a la polémica jugada del Mundial de Brasil 2014, cuando los entonces llamados Países Bajos eliminaron a México tras una decisión arbitral controversial.
Una vez que el silbante marcó el final del partido entre neerlandeses y suecos, los mexicanos se concentraron en la explanada del estadio para entonar una vez más el clásico “México, México, México” y el ya tradicional “El que no brinque es Robben”, mientras alzaban y lanzaban al aire a un aficionado calvo de origen neerlandés, cuya apariencia recordaba al exjugador Arjen Robben.
Con porras, banderas y cánticos, la marea verde volvió a demostrar esa capacidad casi sobrenatural de apropiarse de cualquier evento, sin importar si el combinado nacional está o no en la cancha.
La jugada que nunca se olvida

Para entender el resentimiento que aún perdura, hay que regresar al 29 de junio de 2014. En el Estadio Castelão de Fortaleza, Brasil, se jugaban los octavos de final entre México y Países Bajos. El partido avanzaba con una tensión creciente, mientras la Selección Mexicana mantenía la ventaja gracias a un gol de Giovani dos Santos.
A medida que el cronómetro avanzaba, el equipo neerlandés intensificó sus ataques y la presión sobre la defensa tricolor aumentaba minuto a minuto. Cuando el reloj marcaba los instantes finales, Wesley Sneijder logró empatar el encuentro con un disparo potente e imparable que dejó sin opciones al portero mexicano.
En una de las últimas acciones del partido, Arjen Robben recibió el balón dentro del área y encaró a la defensa mexicana. Rafael Márquez intentó frenar su avance y, tras un leve contacto, Robben cayó al césped de forma dramática. Sin dudarlo, el árbitro marcó la pena máxima a favor de Países Bajos.
La decisión desató la controversia entre la afición mexicana: aunque hubo contacto, muchos consideraron que la caída del delantero fue exagerada. Allí nació la mítica consigna del No era penal, un grito que este sábado volvió a retumbar en Houston.
Fuente: Infobae