Cabo Verde escribió su nombre en la historia de los Mundiales al debutar en la máxima cita del fútbol con un empate sin goles ante España, una de las favoritas para ganar la Copa del Mundo 2026. El gran protagonista de esta hazaña fue Vozinha, arquero de 40 años que no solo detuvo cada disparo, sino que también se volvió una sensación en redes sociales al sumar millones de seguidores en cuestión de días. Su historia personal, además, añadió un capítulo conmovedor: el viaje de su madre, Ana Cándida Évora, a los Estados Unidos justo a tiempo para el segundo partido del grupo contra Uruguay.
La ausencia de la madre en el debut fue un duro golpe para el arquero. El visado para viajar desde Cabo Verde exigía una fianza de hasta USD 15.000, un obstáculo económico que impidió que ella estuviera en la tribuna. Vozinha lo explicó con una frase que se viralizó:
“Lloré porque mi madre no pudo estar aquí por culpa del visado. Debido al dinero que tuvimos que pagar, no pudimos tramitarlo a tiempo”.
Afortunadamente, la historia tuvo un final feliz: la madre logró llegar para el encuentro ante la Celeste de Marcelo Bielsa.
El origen de Vozinha también es peculiar. Nació el 3 de junio de 1986 en Mindelo, isla de São Vicente, mientras se jugaba el Mundial de México. Su padre quiso llamarlo Valdano en honor a Jorge Valdano, quien un día antes había anotado dos goles a Corea del Sur en el debut de Argentina, pero las autoridades caboverdianas rechazaron ese nombre por la normativa local. Finalmente, eligió Josimar, por el lateral brasileño que brillaba en aquel torneo. Desde 2012, no hubo otro arquero titular que desplazara a Vozinha en la selección nacional.
El impacto del arquero en redes sociales fue arrollador: sus seguidores en Instagram escalaron hasta los 14 millones, cuando antes no llegaba al medio millón. El ascenso en cuestión de horas se asemejó al caso de Tim Payne, defensor de Nueva Zelanda que selló su traspaso a Olimpia de Paraguay.

El reencuentro familiar coincidió con el momento más alto de la selección de Cabo Verde, que empató 0-0 con España en su primer partido en una Copa del Mundo. Ese punto alteró el panorama del Grupo H y un nuevo empate ante Uruguay sería clave para las opciones del equipo africano de avanzar de ronda.
La dimensión del resultado se entiende también en los números del partido. España, tercera en la clasificación más reciente de la FIFA, tuvo el 74% de la posesión y completó 801 pases, pero no logró marcar ante una defensa disciplinada y un arquero que cerró el arco con siete paradas.
En las tribunas de Atlanta, la celebración fue inmediata cuando sonó el pitido final. Según un informe del portal The Athletic, Alfredo Pina, que viajó desde Cabo Verde, resumió el significado del empate con una referencia histórica:
“Hace cincuenta años, cuando logramos nuestra independencia, decían que éramos un estado fallido. Sin recursos, sin agua. Pero siempre hacemos lo imposible. Esa es nuestra gente. Ese es nuestro ADN”.
Kevin, un residente de Rhode Island nacido en Cabo Verde, pidió un homenaje para el arquero:
“Sin duda, merece una estatua en la capital de Cabo Verde. Nuestros jugadores lo dieron todo en ese campo. Jugaron por nosotros. Nuestra primera Copa del Mundo, enfrentarnos a los campeones defensores de Europa y luchar así. No podría estar más orgulloso”.
El próximo capítulo será ante Uruguay y luego frente a Arabia Saudita, el 27 de junio. Si no aparece un nuevo obstáculo burocrático, esa noche en Estados Unidos el arquero tendrá por fin en la tribuna a la madre cuya ausencia convirtió una actuación histórica en una historia todavía más grande.

Fuente: Infobae