Mundial 2026: las lesiones que truncaron sueños y dejaron vidas en pausa

El reloj marcaba el minuto 51 del encuentro entre Canadá y Qatar cuando Madibo, con una entrada fuera de tiempo sobre Koné, desató una de las imágenes más impactantes del Mundial 2026. La escena, que heló la sangre de espectadores y jugadores por igual, mostró a la tibia completamente doblada del futbolista, mientras varios pedían asistencia médica de urgencia. El propio afectado quedó atónito al ver su pierna.

Desde que el balón empezó a rodar en Estados Unidos, México y Canadá, no todos los protagonistas que soñaban con estar presentes han podido calzarse los botines. Algunos se quedaron en casa antes de hacer las maletas; otros ni siquiera han pisado el césped y han visto el debut de su selección desde las gradas. La consecuencia es casi idéntica: cuatro años de preparación para el torneo más importante del mundo se esfuman cuando el cuerpo (y las circunstancias) dicen basta.

Un caso emblemático es el de Fermín López. El centrocampista del FC Barcelona, con una temporada brillante (13 goles y 17 asistencias), se había ganado un lugar en el once de Luis de la Fuente. Sin embargo, días antes del anuncio de la convocatoria, sufrió una fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho. Pasó por el quirófano y quedó fuera de la lista. Otro ejemplo es Samu Aghehowa, quien vio truncado su sueño por una grave lesión en la rodilla (rotura del ligamento cruzado) cuando ya apuntaba a la convocatoria.

El Mundial arranca sin ellos en el avión

La situación de Ez Abde, futbolista del Betis y Marruecos, fue particularmente angustiosa. Tras sufrir un esguince de grado medio en la rodilla derecha durante un amistoso ante Noruega, el extremo alimentó la esperanza de una recuperación exprés. Permaneció varios días concentrado con Marruecos mientras se evaluaba su lesión, dejando en vilo sus opciones hasta el último instante. Finalmente, se confirmó su descarte para la fase de grupos.

A esa lista de ausencias sonadas se suman otras figuras que también han marcado el inicio del torneo. Rodrygo se quedó sin Mundial por una grave lesión de rodilla; Países Bajos perdió a Xavi Simons y Matthijs de Ligt; Alemania llegó sin Marc-André ter Stegen ni Serge Gnabry; Francia tuvo que asumir la baja de Hugo Ekitiké; Argentina se quedó sin Leonardo Balerdi ni Juan Foyth e Inglaterra sin Livramento.

Las estrellas que se pierden el Mundial 2026 por lesión. (Composición Infobae)
Las estrellas que se pierden el Mundial 2026 por lesión.Fuente: Composición Infobae

Cuando la lesión te acompaña en la convocatoria

Hay un tercer perfil, quizá el más frustrante de todos: el del futbolista que está en el Mundial, pero no puede jugar. Es el caso de Víctor Muñoz. El extremo, flamante fichaje del Liverpool, llegó a la concentración española arrastrando una lesión muscular en el sóleo de la pierna izquierda, sufrida a finales de abril. Aunque siguió un plan de recuperación específico y ya entrenaba con el grupo, una nueva molestia muscular ha confirmado su baja para el partido ante Arabia Saudí, correspondiente a la segunda jornada.

“Su disponibilidad para los próximos partidos dependerá de la evolución de su sintomatología”, explican desde la Federación. Es decir: nadie se atreve a poner fecha. Su situación, sumada a las dudas físicas que arrastran Lamine Yamal y Nico Williams, deja a De la Fuente con un panorama ofensivo más complicado de lo que nadie había previsto en mayo.

Víctor Muñoz, jugador de la selección española. (Europa Press)
Víctor Muñoz, jugador de la selección española.Fuente: Europa Press

El duelo invisible detrás de cada lesión

Detrás de cada parte médico hay algo que ninguna resonancia magnética puede detectar. “El Mundial es mucho más que una competición deportiva. Para muchos futbolistas representa el sueño más importante de su carrera”, afirma en conversación con Infobae Martin Zaidman, psicólogo deportivo. Una lesión cualquiera ya genera de por sí “frustración, tristeza, enfado, incertidumbre o desmotivación”, apunta. Pero cuando de por medio está la pérdida de una Copa del Mundo, el golpe adquiere otra dimensión. “El futbolista pierde la posibilidad de representar a su país, de vivir una experiencia incomparable y que probablemente fue soñada durante años”. Por eso, añade, no se trata solo de una recuperación física, sino de un auténtico “proceso de duelo”.

Los primeros días tras el diagnóstico suelen ser los más duros, el momento en que cualquier esperanza de llegar a tiempo se apaga del todo: “Hasta ese momento puede existir cierta incertidumbre o esperanza de recuperarse, pero cuando aparece un diagnóstico claro, el jugador debe enfrentarse a la pérdida de una oportunidad que probablemente llevaba mucho tiempo soñando”.

Martín Zaidman, psicólogo deportivo. (Foto: Marcos Montalbán)
Martín Zaidman, psicólogo deportivo.Foto: Marcos Montalbán

Y cuando la bola rueda, se abre una segunda etapa. “Al ver a los compañeros competir y seguir los partidos por televisión, puede recordar aquello que perdió. En cierto sentido, es un momento en el que el duelo vuelve a activarse”, explica Zaidman. Ahí aparece lo que el psicólogo deportivo denomina la “ambivalencia emocional”, es decir, el “estar feliz por ellos”, pero también sentir “que debería estar ahí”.

No obstante, el especialista reconoce que es una sensación muy normal, aunque también advierte que el riesgo de ansiedad o depresión existe. Entonces, resulta fundamental “el significado que cada jugador le atribuye a su lesión”. Según él, “no es lo mismo interpretar la lesión como el punto final de una oportunidad irrepetible que interpretarla como un obstáculo que se debe afrontar y superar”. El reto ahora del futbolista es aceptar que “su vida queda en pausa” y aprovecharlo para “fortalecer otros aspectos de su vida”.

Martín Zaidman, psicólogo deportivo. (Foto: Marcos Montalbán)
Martín Zaidman, psicólogo deportivo.Foto: Marcos Montalbán

Un problema que viene de antes

Que tantos nombres y estrellas hayan caído durante el camino no es casualidad. El calendario, cada vez más apretado, ha propiciado que las lesiones entre el Mundial de Qatar 2022 y el actual se hayan duplicado. Eso, combinado con un juego más exigente físicamente, aumenta las probabilidades de que el futbolista, sin el descanso adecuado, se rompa o baje el rendimiento (y el espectáculo) en los siguientes partidos.

Mientras tanto, el Mundial 2026 sigue su hoja de ruta con más partidos, más viajes y más entrenamientos. Fermín y Abde lo verán desde casa, Víctor Muñoz seguirá esperando la luz verde y Koné lo afrontará desde una camilla de hospital. Porque cuando el cuerpo dice basta, toca parar y recuperar.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X