Una vulnerabilidad informática dejó al descubierto los archivos internos de Dialog, el exclusivo club fundado por Peter Thiel que permaneció en secreto durante dos décadas. Los documentos filtrados revelan nombres, agendas y un mapa de relaciones que conecta a reguladores, empresarios y estrategas de la élite global.
Dialog operó bajo el más estricto secreto durante veinte años. Fundado en 2006 por Peter Thiel, creador de PayPal y Palantir, junto con Auren Hoffman, este círculo privado reunía anualmente a personalidades de la política, la tecnología, las finanzas y el ámbito militar en retiros fuera de toda agenda pública. La consigna era clara: nada de lo que allí ocurriera debía trascender. Ni las listas de miembros, ni los debates, ni las conexiones forjadas en esos encuentros, todo bajo la promesa de absoluta confidencialidad.
El origen de la filtración
El muro de silencio se derrumbó por una falla elemental: un directorio oculto en el código fuente del sitio web oficial, al alcance de cualquier usuario con conocimientos básicos. La hacktivista suiza Maia arson crimew, conocida por filtraciones de alto perfil, fue quien lo descubrió.
De acuerdo con información publicada por Wired, crimew accedió a los registros alojados en Airtable, la plataforma donde Dialog almacenaba el historial de asistentes, biografías, tokens de acceso privados y formularios de inscripción.
Los archivos contenían datos personales y opiniones políticas que Dialog se había comprometido a mantener en secreto. La revista Wired verificó la autenticidad de los documentos y, de manera independiente, consiguió la lista completa de inscritos para el retiro de 2026: 222 participantes, con información sobre su estatus y la agenda de debates.

Quiénes están en la mesa de Dialog
El análisis de los documentos permitió describir la estructura del club con precisión.
“La lista funciona como un plano de mesa, donde de un lado se sientan los que mandan en el Estado y del otro los que le venden al Estado”
Entre los asistentes se encuentran Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos; Ted Cruz, senador republicano que preside la comisión reguladora del mercado digital; Cory Booker, senador demócrata; Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa; así como ejecutivos de Google, DeepMind y Palantir. También figuran Randy Kroszner, exgobernador de la Reserva Federal; Jonathan Greenblatt, de la Liga Antidifamación; y Roger Myerson, premio Nobel de Economía, además de fundadores de startups, inversores de Silicon Valley y exfuncionarios de inteligencia.
Todos los miembros se inscribieron utilizando correos electrónicos privados o corporativos, evitando cualquier dirección institucional. La intención era eludir las leyes de transparencia de Estados Unidos que podrían haber revelado su participación.

Cómo funciona Dialog y qué se discute
Los debates dentro de esta sociedad secreta abordan desde geopolítica hasta asuntos personales. El cronograma filtrado incluye paneles como “Navegando por la Tercera Guerra Mundial”, “Tecnologías de campo de batalla”, “Recuperemos la energía nuclear”, “¿El dinero compra la felicidad?” y “¿Cómo va tu vida sexual?”. El general Grynkewich lidera la discusión sobre tecnología militar, mientras que un exfuncionario de la Casa Blanca coordina la mesa sobre partidos políticos.
Uno de los paneles más llamativos es “Cómo crear una secta”, dirigido por Steve Gatena, fundador de Pray.com, una aplicación de oración cristiana respaldada por inversores políticos y con presencia en campañas electorales en Estados Unidos. La familia de Charlie Kirk se cuenta entre sus financiadores, y para 2026 lanzaron la campaña America Prays for the White House.
Dialog también fomenta conexiones personales: el formulario de inscripción indagaba si los participantes estaban “buscando el amor” y ofrecía opciones para citas a ciegas. Las normas de moderación, ahora de dominio público, indican que los comentarios deben ser breves, sin alardes de estatus, y recuerdan que todo lo discutido es “extraoficial”. La membresía cuesta más de 16.000 dólares anuales y el acceso es exclusivamente por invitación.
Quiénes son los argentinos que forman parte de Dialog

Entre los 222 miembros revelados se encuentran dos argentinos. Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, destaca como el emprendedor tecnológico más influyente de la región. Wenceslao Casares, menos conocido en el ámbito público local, es un pionero de las finanzas digitales y las criptomonedas: creó el primer proveedor de internet del país en 1994 y la fintech Patagon, vendida al Santander por 750 millones de dólares.
En el ámbito de las criptomonedas, Casares es conocido como “el paciente cero”: fundó Xapo, la mayor bóveda de bitcoin del mundo, posteriormente vendida a Coinbase, y fue miembro de los directorios de PayPal y Diem, el proyecto de moneda digital de Facebook.
“Es el tipo al que se le atribuye haber convencido a Bill Gates y a Reid Hoffman de comprar bitcoin”
señalan los informes.

Por qué importa Dialog
La revelación de este club muestra cómo se teje el poder real en la era digital: un espacio donde reguladores y regulados, vendedores y compradores, diseñan debates estratégicos al margen de la prensa y los registros públicos. Dialog ha sido comparado con el club Bilderberg, pero opera bajo la lógica de la vigilancia masiva, los datos y la inteligencia artificial.
Paula Guardia Bourdin vinculó esta filtración con la tesis de Niall Ferguson sobre la influencia de las redes informales en la historia:
“Uno no puede entender la historia solo por las jerarquías tradicionales, sino por este tipo de redes, muchas veces secretas, que marcan el curso real de la historia.”
El secreto de Dialog se mantuvo durante veinte años. Lo que finalmente lo derribó no fue una denuncia, sino una línea de código olvidada en la web.
Fuente: Infobae