Sanae Takaichi logra punto clave sobre Taiwán en declaración del G7

Destacamos la importancia de un Indo-Pacífico libre y abierto basado en el Estado de derecho. Reafirmamos nuestra oposición a cualquier intento unilateral de cambiar el statu quo, en particular mediante la fuerza o la coerción, en los mares de China Oriental y Meridional y a través del Estrecho de Taiwán, cuestiones que solo deben resolverse pacíficamente mediante el diálogo.

Este mensaje fue incorporado en la declaración final del Grupo de los 7 (G7) durante la cumbre celebrada en Evian, Francia. Fue un logro diplomático de Sanae Takaichi, la primera ministra de Japón, quien con firmeza impulsó el tema en la agenda global en un momento en que la atención mundial se centraba en Medio Oriente.

Takaichi, conocida como la Dama de Hierro japonesa, se enfrenta al régimen de Xi Jinping con decisión. Soportó presiones de Beijing, que intentó influir en su agenda política, especialmente después de que ella advirtiera que Japón debería entrar en alerta si China decidiera invadir Taiwán, lo que provocaría un refuerzo militar inmediato.

Xi ordenó represalias contra esas palabras, pero la primera ministro las reiteró con resolución, convencida de que representaban los intereses de su nación. Una invasión a la isla vecina sería una amenaza directa a la seguridad de Japón, considerando las ambiciones del régimen comunista en los mares circundantes.

Una toma de Taiwán por parte de China sería la puerta de entrada de Beijing al Pacífico y su posterior control, dice una fuente militar europea.

Por ello, el mensaje del G7 fue leído con atención en Beijing. Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y Japón coincidieron en que cualquier disrupción en el estrecho de 130 kilómetros representaría una amenaza global. Reafirmamos nuestra oposición a cualquier intento unilateral de cambiar el statu quo, en particular mediante la fuerza o la coerción, en los mares de China Oriental y Meridional y a través del Estrecho de Taiwán, fue la advertencia.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, antes de su reunión bilateral en el Hotel Royal durante la cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia, el 16 de junio de 2026 (Reuters)

La advertencia no solo se dirige a China respecto a Taiwán, sino también a las rutas marítimas e islas en esa zona sensible. La noticia trajo alivio a Taipéi, así como a Filipinas, Vietnam, Indonesia y Australia.

Además, Japón logró incluir la amenaza de Corea del Norte y sus ambiciones nucleares. Kim Jong-un mantiene estrechos vínculos con Vladimir Putin, quien a cambio de asistencia militar recibe miles de millones y capacitación misilística para su invasión a Ucrania.

Xi Jinping sabe que podría perder influencia sobre el dictador norcoreano ante su socio estratégico sin límites, Putin. Esto explica su reciente visita para cortejar al líder norcoreano.

El G7 fue sutil pero claro. En el último párrafo sobre Asia se refirió explícitamente a China: Acogemos con satisfacción la Cumbre de Convergencia Global para el Crecimiento convocada por el presidente (Emmanuel) Macron el 11 de junio de 2026, con la participación de China. Reafirmamos nuestro interés común en converger con otras grandes economías sobre las causas de los desequilibrios globales grandes y persistentes, y sobre la necesidad de abordarlos.

La extorsión del régimen chino en la economía global mediante el dominio de las tierras raras no debe repetirse, como advirtió Takaichi. En conferencia de prensa posterior a la cumbre, declaró:

El G7 expresó una preocupación unida y seria sobre los controles a la exportación de minerales críticos y la coerción económica.

También invitó a los miembros a seguir la experiencia de Japón, que en 15 años redujo su dependencia de estos minerales.

Las cartas están sobre la mesa. Ahora, las potencias deben tomar medidas para evitar un choque en el estrecho de Taiwán, una nueva extorsión en la cadena de suministros y una expansión agresiva de China. Las consecuencias económicas para el mundo en una guerra allí sería incomparable con lo que vimos en Ucrania o en Irán. Inimaginable, concluye la fuente militar europea.

Fuente: Infobae

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