La selección de Croacia volvió a sentir el amargo sabor de la derrota en una Copa del Mundo. Este jueves, el combinado balcánico cayó por 4 a 2 frente a Inglaterra, un resultado que, sin embargo, no opaca su impresionante trayectoria en los últimos torneos ecuménicos. Los datos históricos del equipo dirigido por Zlatko Dalic son, cuanto menos, llamativos.
En las dos ediciones anteriores del Mundial, Croacia demostró ser una potencia competitiva de primer nivel. En Rusia 2018 logró un histórico subcampeonato, mientras que en Catar 2022 se quedó con el tercer puesto. Lo que realmente sorprende es la mínima cantidad de partidos perdidos en esos certámenes: apenas dos en total.
La primera de esas derrotas se produjo en la final de Rusia 2018, cuando Francia se impuso y frustró el sueño croata de alzar su primer trofeo mundialista. La segunda llegó en las semifinales de Catar 2022, donde la Argentina de Lionel Messi frenó el ímpetu europeo con una victoria contundente.
A pesar de esos golpes, Croacia mostró una enorme capacidad de recuperación para conquistar el tercer lugar en 2022, consolidándose como una de las selecciones más sólidas del planeta. Frente a Inglaterra, aunque el marcador fue adverso, los croatas plantaron cara y compitieron de igual a igual contra una de las favoritas al título.
La generación dorada que marcó una época
El éxito recurrente de Croacia no es fruto de la casualidad. Detrás de estos logros se encuentra una camada de futbolistas excepcionales que ha puesto al país en lo más alto del fútbol mundial, compitiendo sin complejos ante las grandes potencias.
El líder indiscutible de este grupo es Luka Modric. El centrocampista, que disputa su quinto Mundial a los 40 años, ha sido el motor futbolístico y emocional de la selección durante más de una década.

Su influencia trasciende los goles o las asistencias; Modric ha sido el encargado de dictar el ritmo de los encuentros y guiar a sus compañeros en los momentos de mayor tensión. Su actuación estelar en Rusia 2018 le valió, meses después, el Balón de Oro, consagrándose como el mejor jugador del mundo.
Junto a él, dos figuras han sido constantes en las tres últimas Copas del Mundo: Ivan Perisic y Mateo Kovacic. Perisic se ha consolidado como uno de los futbolistas más decisivos en la historia de Croacia, gracias a su olfato de gol en momentos clave. Marcó en las semifinales de 2018 contra Inglaterra y también anotó en la final frente a Francia.
Por su parte, Kovacic ha aportado equilibrio, trabajo y calidad en el mediocampo, formando junto a Modric una de las salas de máquinas más competitivas del fútbol internacional.

Otro nombre fundamental es el de Ivan Rakitic. Aunque ya está retirado de la selección, fue una pieza clave en los Mundiales de 2018 y 2022. A esta generación también se sumó Dominik Livakovic, quien fue protagonista absoluto en Catar 2022. El guardameta resultó decisivo en la fase eliminatoria con actuaciones memorables. En este Mundial de 2026, ha comenzado demostrando que sigue siendo un seguro bajo los tres palos, realizando siete paradas ante Inglaterra.
Gran parte de este éxito también lleva la firma de Zlatko Dalic, seleccionador de Croacia desde 2017. Bajo su dirección, el combinado balcánico ha alcanzado una final mundialista, un tercer puesto y ha mantenido una notable regularidad competitiva.
Fuente: Infobae