En los primeros partidos del Mundial 2026, un elemento visual se repitió en las canchas de México, Estados Unidos y Canadá: los botines de tonos rosa y fucsia se volvieron comunes entre jugadores de todas las posiciones. La misma pregunta surgió en todas partes: ¿hubo un acuerdo?
Más bien, todo obedece a una tendencia mundial que no dejó exentos a los seleccionados. Las grandes marcas deportivas trabajan sus colecciones con años de anticipación y encontraron en los tonos rosados una forma de conectar con una estética que ya dominaba las pasarelas. No fue una conspiración, sino una coincidencia originada en las mismas referencias y estudios de mercado.
Estas referencias comenzaron en mayo de 2024, cuando WGSN (Worth Global Style Network) —la principal empresa de previsión de tendencias— junto a Coloro, firma especializada en tendencias de color, identificaron al Electric Fuchsia como uno de los colores clave de la primavera-verano 2026, destacando su capacidad para transmitir optimismo, energía y creatividad, y anticipando una fuerte presencia en productos de consumo y equipamiento deportivo.
El impacto del marketing y las redes sociales en la elección del color

La elección del fucsia y de tonos vibrantes para los botines no es casual ni responde solo a las tendencias de moda. Las grandes marcas deportivas consideran tanto la visibilidad en las transmisiones deportivas como el potencial de viralización en redes sociales. En una cancha verde, estos colores generan contraste inmediato y resaltan en las tomas abiertas, las repeticiones y los planos cerrados de cada jugada.
Al mismo tiempo, es un color que se destaca especialmente en plataformas digitales, donde gran parte del consumo futbolístico ocurre hoy. La intensidad cromática refuerza la identidad visual de las campañas globales y facilita la identificación del producto entre aficionados y consumidores.
En paralelo, el Pantone Color Institute presentó una paleta para la misma temporada marcada por tonos alegres y llamativos, con variantes del rosa como Tea Rose y Amaranth Pink, mientras la industria identificó al fucsia intenso —comercializado como Tickled Pink— como uno de los protagonistas de la temporada. Con ese panorama ya trazado, según EFE, Nike, Adidas, Puma y otros fabricantes llegaron al Mundial con lanzamientos muy similares en cuanto a concepto visual, apostando por gamas cromáticas cercanas al fucsia, al rosa eléctrico y a los tonos magenta.
Messi va por otro camino

En ese mar fucsia, Lionel Messi eligió diferenciarse. Sus botines para este Mundial (que podría ser el último de su carrera) no tienen nada de rosa.
El modelo combina una base blanca con detalles en celeste y dorado, inspirados en los colores de la Selección Argentina, y recupera elementos visuales de los botines que el capitán usó en sus primeros años de élite. La campaña de lanzamiento recorre su trayectoria desde aquel número 19 que debutó en 2006 hasta el campeón del mundo de 2022.
El diseño rompe con la tendencia de los tres últimos torneos, en los que el dorado fue el color dominante. Esta vez funciona como acento, y la base blanca remite directamente a los colores con los que Messi pisó su primer Mundial hace exactamente veinte años. Asimismo, como es habitual en todas las Copas del Mundo, el fabricante crea un diseño personalizado y único para su jugador bandera, quien sigue rompiendo récords y deja una huella en el fútbol mundial.
Fuente: Infobae