Un artista ruso conocido por sus sátiras contra el presidente Vladimir Putin fue ejecutado a tiros este lunes en Biała Podlaska, una localidad del este de Polonia ubicada a solo 35 kilómetros de la frontera con Bielorrusia.
La víctima, Semyon Skrepetsky —cuyo nombre real era Robert Kuzovkov—, recibió cuatro disparos a las puertas de su domicilio. Tenía 44 años y residía exiliado en ese país desde 2021.
La Policía polaca maneja la hipótesis de una ejecución planificada por la inteligencia rusa. Un portavoz policial del voivodato de Lublin declaró:
“Según el desarrollo de los acontecimientos, todo apunta a un asesinato planeado”.
Mientras tanto, Marcin Kozak, vocero de la Fiscalía de Distrito de esa misma ciudad, confirmó que ya se abrió una investigación formal por el crimen.

Según las autoridades, los dos presuntos sicarios llegaron desde Bielorrusia en un taxi. Apuntaron con un arma al conductor y lo obligaron a trasladarlos hasta Biała Podlaska, donde tenían ubicada a la víctima. Aguardaron a Skrepetsky en la entrada de su edificio y, cuando el artista cayó al suelo tras los primeros impactos, uno de los atacantes se aproximó y le disparó a corta distancia.
Los paramédicos, alertados por transeúntes, no lograron salvarle la vida. Reportes no oficiales identificaron al tirador como ciudadano bielorruso por su acento. Tras el homicidio, la Policía cerró carreteras y salidas de la ciudad y reforzó la seguridad en las escuelas y jardines de infancia a los que asistían los hijos del artista.
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Un hombre fue detenido cerca del consulado bielorruso en Biała Podlaska; sin embargo, se trataba del propio taxista, quien sufrió un ataque de pánico y buscó protección diplomática. Permanece bajo investigación para corroborar su versión. Además, el canal de Telegram de Skrepetsky desapareció tras el asesinato.
Tres días antes del crimen, el artista había participado en un acto de la oposición rusa en Berlín, con motivo del Día de Rusia. Allí presentó su obra más reciente: un ícono titulado “Ultraortodoxo Hiperpatriótico”, donde representaba al camarada “Sralin” —en lugar de Stalin— alimentando mediante una sonda a un Putin con apariencia infantil. La pieza fue exhibida en la recepción de la embajada rusa.
“Quizá eso fue lo que le costó la vida”,
especuló Vasily Krestyaninov, periodista ruso exiliado en esa ciudad, quien lo vio por última vez ese viernes.

Originario de la región rusa de Altái, Kuzovkov adoptó el seudónimo Skrepetsky y ganó notoriedad por sus caricaturas dirigidas contra figuras como Putin, el líder soviético Joseph Stalin, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko, el gobernante checheno Ramzan Kadyrov y el opositor Alexei Navalny. Una de sus obras más difundidas reinterpretaba un ícono ortodoxo clásico, mostrando a Stalin sosteniendo a Putin en el lugar de la Virgen María con el niño Jesús en brazos.

Su labor como caricaturista también alcanzó a los líderes de la iglesia ortodoxa y a los oligarcas que financian a Moscú. Skrepetsky igualmente había criticado públicamente a las autoridades ucranianas y figuraba en la base de datos Myrotvorets, que señala a individuos acusados de crímenes contra la seguridad nacional de Ucrania.
Debido a las amenazas recibidas por su trabajo, huyó a Polonia en 2021. En el exilio, mantuvo una postura disidente: participaba en manifestaciones contra el Kremlin por toda Europa, al tiempo que criticaba abiertamente a la propia oposición rusa. Incluso antes de que la Policía polaca hiciera pública su identidad, medios rusos y bielorrusos ya informaban sobre su muerte.

El asesinato ocurre en medio de una escalada de la actividad de espionaje ruso en territorio polaco. El último informe de la Agencia de Seguridad Interna (ABW) de Polonia, presentado en mayo, registró 69 investigaciones por espionaje vinculado a Rusia y Bielorrusia en 2024 y 2025, con 91 detenciones de sospechosos de trabajar para la “inteligencia enemiga”, una cifra que iguala el total acumulado en los 32 años anteriores. Entre 2016 y 2023 se realizaron 46 detenciones; entre 2008 y 2015, apenas 11.
La expulsión de 61 diplomáticos rusos entre 2024 y 2025 habría llevado a Moscú a enviar agentes desde Bielorrusia para apoyar operaciones concretas en suelo polaco.
Fuente: Infobae