El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) ha lanzado una advertencia contundente: la región de Asia-Pacífico ya enfrenta el escenario más crítico pronosticado debido a la crisis energética desencadenada por el conflicto armado en Medio Oriente. Según el organismo, al menos 15 naciones han solicitado financiamiento de emergencia, acumulando un monto total de 4.000 millones de dólares.
El presidente del BAD, el japonés Masato Kanda, declaró que Asia-Pacífico es, en este momento, la zona más golpeada por las consecuencias económicas de la guerra. En declaraciones al diario Financial Times, Kanda explicó que “la subida de los precios de la energía, del transporte marítimo y de los insumos ya se ha materializado”. Además, advirtió que la escasez de fertilizantes incrementará los costos de los alimentos, lo que agrava las presiones inflacionarias en toda la región. El titular del BAD aseguró que la institución está lista para atender nuevas solicitudes de financiación por montos “muy importantes” y que cuenta con margen suficiente para aumentar los préstamos.
Este llamado de atención se produce después de que, a finales de abril, el BAD redujera su pronóstico de crecimiento para las 43 economías en desarrollo de Asia y el Pacífico, situándolo en un 4,7% para 2026, frente al 5,1% estimado inicialmente. El ajuste se atribuye al impacto prolongado de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Asimismo, el banco elevó su previsión de inflación regional del 3% al 5,2%.
La revisión de las cifras refleja el agravamiento de una crisis que amenaza las rutas energéticas y comerciales globales, en particular el estrecho de Ormuz, vital para economías que dependen en gran medida de las importaciones de combustible, las remesas, el turismo y la financiación exterior. Entre los países que ya han solicitado ayuda se encuentran Bangladesh, Fiyi, Filipinas y Sri Lanka. La petición más grande provino del Gobierno filipino, que solicitó 1.750 millones de dólares después de declarar una emergencia energética nacional. Por su parte, India pidió 1.500 millones de dólares para reforzar su capacidad de respuesta frente a la crisis.

El BAD mantiene conversaciones con otros cuatro países sobre posibles préstamos adicionales y anticipa que las solicitudes de asistencia aumentarán en una situación que calificó como “realmente grave”. Con sede en Manila, el BAD es la principal entidad multilateral de desarrollo en Asia y el Pacífico, y el año pasado comprometió 29.100 millones de dólares para proyectos de desarrollo en la región.
Aumento de tasas en Europa para contener la inflación
En paralelo, el Banco Central Europeo (BCE) elevó este jueves su principal tasa de interés en un cuarto de punto porcentual, situándola en 2,25%. La medida busca contener el incremento de la inflación provocado por la guerra en Medio Oriente. Esta es la primera subida desde septiembre de 2023.
Aunque algunos economistas anticipaban el movimiento, advirtieron sobre los riesgos de incrementar los tipos de interés en un contexto de crecimiento económico desacelerado y sin que, hasta ahora, se haya registrado una subida generalizada de los precios. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, defendió la medida en una rueda de prensa, asegurando que el aumento, aprobado por unanimidad del consejo de gobernadores, es “claramente una señal” necesaria ante la incertidumbre y las perspectivas de inflación.

El BCE argumentó que, al encarecer el crédito, busca frenar el consumo y la inversión, con el objetivo de ralentizar la demanda y contener el aumento de los precios. La entidad prevé que la inflación se acelere al 3% en 2026, frente al 2,6% estimado anteriormente, y proyecta un crecimiento de la economía de la zona euro del 0,8%, un punto porcentual menos que la previsión de marzo.
Christine Lagarde afirmó que “no es como si estuviéramos en un entorno donde el crecimiento esté ausente o seriamente amenazado”, aunque advirtió que la persistencia de precios elevados de la energía podría trasladarse a otros bienes y a los salarios. Por su parte, Kyriakos Pierrakakis, presidente del Eurogrupo, señaló en Luxemburgo que los mercados “reaccionan con calma, pero eso no significa que bajo ninguna circunstancia debamos subestimar los riesgos a los que nos enfrentamos” al comentar la decisión del BCE.
Fuente: Infobae