Álbum de figuritas del Mundial: un boom que trasciende pantallas

Los más pequeños deslizaban sus dedos sobre las brillantes estampas, absortos en un ritual que se ha convertido en el tema de conversación en las escuelas. En sus manos no había dispositivos electrónicos, sino montones de figuritas de papel, un objeto que hoy resulta casi rudimentario.

Durante las semanas anteriores a la Copa del Mundo, los argentinos iniciaron una auténtica cacería para completar los álbumes con las fotos de todos los futbolistas participantes. El entusiasmo por el Mundial, la pasión futbolera y una tradición que cruza generaciones han provocado en Argentina una fiebre por el coleccionismo que resiste el embate de la digitalización.

Durante semanas, los chicos han abandonado sus teléfonos para reunirse a intercambiar figuritas en patios, parques, centros comerciales y bajo los ombúes, tal como lo hicieron sus padres y abuelos con estampillas y monedas.

La búsqueda de figuritas de Messi, Cristiano Ronaldo y otros jugadores convirtió el intercambio en una práctica social con regateo, listas de faltantes y trueques
La búsqueda de figuritas de Messi, Cristiano Ronaldo y otros jugadores convirtió el intercambio en una práctica social con regateo, listas de faltantes y trueques

“Es como una red social”, dijo en un sábado reciente Dana Blacker, madre de dos hijos, mientras se encontraba entre una gran multitud de niños de primaria intercambiando figuritas en un parque de Buenos Aires. “Pero una red social viviente”.

Con dificultad para sostener los montones de estampas, los pequeños iban de grupo en grupo preguntando por futbolistas específicos como Julián Álvarez o por selecciones como Escocia o Arabia Saudita. Varios llevaban listas manuscritas con los jugadores que les faltaban, y para conseguir los más buscados debían emplear tácticas de negociación, ocultando su emoción para no aumentar el valor de la figurita deseada. En ocasiones, sellaban los acuerdos con un apretón de manos.

“¡Encontré un Messi!”, exclamó David Papadopoulos, de 13 años, tras cambiar 35 estampas por una de Lionel Messi, el capitán de la selección argentina y la calcomanía más codiciada del país.

Algunos adultos también participaban en los intercambios, y la diferencia generacional se desvanecía en la búsqueda de una estampa de Cristiano Ronaldo. Otros esperaban pacientemente en el frío invernal de Buenos Aires, contentos de ver a sus hijos enganchados a algo que no fuera TikTok. Estela Rosales, de 43 años, apenas podía creer que su hijo Lautaro, de 10 años, se sonrojara de emoción al intercambiar figuritas. Aseguró que prefería eso a verlo tirado en el sofá con el celular.

Los niños argentinos dejaron el celular de lado para intercambiar figuritas del Mundial en escuelas, parques, supermercados y centros comerciales
Los niños argentinos dejaron el celular de lado para intercambiar figuritas del Mundial en escuelas, parques, supermercados y centros comerciales

Cerca del 80% de los niños y adolescentes argentinos usa redes sociales a diario, de acuerdo a un informe de UNICEF. Estudios globales han vinculado el uso excesivo de pantallas con ansiedad, depresión y menor capacidad de atención. El gobierno de la ciudad de Buenos Aires prohibió el uso de celulares en las aulas de escuelas públicas por la preocupación por el descenso en los niveles de alfabetización. Rosales contó que a veces debía cortar el internet para que Lautaro dejara de ver YouTube, pero al ver a sus amigos intercambiando figuritas, se sumó a la fiebre. A Lautaro nunca le gustó el fútbol, pero ahora incluso ve los partidos en televisión.

A ella le conmueve ver que pueden imitar cosas buenas.

En un recreo reciente en una escuela del barrio de Flores, los alumnos llenaron la biblioteca para intercambiar figuritas, lanzarlas al aire y jugar con ellas a gran velocidad. El álbum oficial de la FIFA cuesta aproximadamente 10 dólares y tiene espacio para 980 jugadores. Los sobres individuales valen 1,50 dólares, por lo que completarlo puede ser costoso.

Expertos e historiadores señalan que las figuritas del Mundial mantienen una tradición intergeneracional en Argentina que resiste a la revolución digital 

 (Imagen Ilustrativa Infobae)
Expertos e historiadores señalan que las figuritas del Mundial mantienen una tradición intergeneracional en Argentina que resiste a la revolución digitalImagen Ilustrativa Infobae

Seis alumnos de último año de secundaria en Flores decidieron compartir los gastos y completar un álbum juntos. Valentín Dieguez, de 17 años, guarda el álbum comunitario. Según su amigo José Bethelmy Silva, también de 17 años, “él solo tenía plata para comprar”. Valentín invitó a sus amigos a pegar las figuritas en su casa.

“Me gusta comprar, abrir paquetes, pegar figuritas, para no estar todo el día acostado viendo el celu”, dijo Valentín.

Rafael Bitrán, historiador y reconocido coleccionista de figuritas del Mundial, señaló que la globalización del fútbol y la cultura de consumo han alimentado esta fiebre, pero que el atractivo esencial sigue siendo el mismo de siempre.

“Un chico abriendo un sobre es atemporal”, dijo. “Es el mismo misterio de hace 50 años”, añadió. “Es algo mágico”.

Especialistas en educación infantil en Argentina consideran que este frenesí es un respiro pasajero frente a problemas como la adicción al celular y el aislamiento, pero también un recordatorio de que los niños pueden prescindir de las pantallas para interactuar cara a cara.

“Está bueno que sea un contagio”, dijo Marcela Czarny, quien fundó Chicos.net, una organización sin fines de lucro centrada en el uso de la tecnología entre los niños.

Panini, la firma italiana que edita el álbum oficial, no reveló cifras de ventas por confidencialidad comercial. Panini lanzó su primer álbum con licencia de la FIFA en los años 70. Los argentinos los coleccionan desde la victoria de 1978, pasando por la era de Maradona hasta Messi en Catar. Este Mundial será el último de Messi con la selección. A pesar de la crisis económica y las medidas de austeridad de Javier Milei, muchos argentinos hacen sacrificios para que sus hijos no se queden sin su álbum de figuritas. Gastón Iturre, de 46 años, profesor y conductor de Uber, trata de comprar la mayor cantidad de sobres posible para que sus hijos disfruten del Mundial sin sentir las estrecheces económicas.

“Es por un mes nada más”, dijo. “El Mundial tapa la realidad”.

©The New York Times 2026

Fuente: Infobae

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