Ejército israelí ordena nuevas evacuaciones en tres localidades del sur de Líbano

Este miércoles, las Fuerzas de Defensa de Israel han lanzado una nueva directriz de evacuación para tres poblaciones ubicadas en la región meridional de Líbano, como preparativo para una nueva serie de ataques aéreos dirigidos contra presuntas posiciones del partido-milicia chií Hezbolá. Esta acción se enmarca dentro de la continuada ofensiva israelí y su incursión terrestre en el territorio vecino.

El vocero castrense para asuntos árabes, Avichai Adrai, informó a través de sus plataformas digitales que las localidades afectadas son Qasaniyé, Humin al Fauqa y Ansariya. En su mensaje, Adrai enfatizó que el ejército se ve «obligado» a actuar contra Hezbolá debido a «sus violaciones del alto el fuego».

«Por su seguridad, deben evacuar sus hogares», indicó el portavoz, quien también instó a la población civil a dirigirse hacia el norte del río Zahrani, una zona que se sitúa más allá del río Litani. Adrai añadió una advertencia: «Todo aquel que se encuentre cerca de elementos de Hezbolá, sus instalaciones y sus medios de combate, pone en peligro su vida».

En las últimas 24 horas, el Ejército israelí ha reportado la ejecución de múltiples impactos contra lo que denominan «infraestructura de Hezbolá» en la ciudad costera de Tiro y en otras zonas del sur libanés. Entre los blancos atacados se incluye un sitio que, según las autoridades israelíes, era utilizado por el grupo para «lanzar drones explosivos» desde la histórica localidad de Tiro, donde el martes pasado se registró la muerte de al menos once personas.

Por otro lado, la organización no gubernamental World Vision ha manifestado su profunda inquietud ante la nueva ola de desplazamientos forzados en el sur de Líbano. Según sus registros, al menos 80.000 familias han tenido que abandonar sus viviendas desde el 1 de junio. Esta situación ha provocado que los albergues en ciudades como Tiro, Sidón, Beirut y la zona de Monte Líbano se encuentren completamente saturados.

El desglose de los desplazamientos es alarmante: más de 30.000 familias se han visto forzadas a huir de la provincia Sur, mientras que otras 4.000 han escapado de sus hogares en Nabatiye. Asimismo, se estima que al menos 50.000 familias han abandonado los barrios periféricos del sur de la capital, Beirut. En total, la cifra de desplazados en todo el país asciende a 1,3 millones de personas, lo que representa casi una cuarta parte de la población total de Líbano.

La directora de World Vision en Líbano, Heidi Diedrich, se pronunció sobre la crisis: «Los niños y niñas son quienes más sufren las consecuencias de esta crisis. Cada nuevo desplazamiento afecta su seguridad, bienestar y futuro». Diedrich agregó que, «con más de un millón de personas desplazadas fuera de los albergues colectivos, se necesita apoyo urgente para garantizar que los niños, niñas y familias tengan acceso a refugio seguro, protección, alimentos, agua potable y apoyo psicosocial».

La ONG subrayó que estos desplazamientos repetidos interrumpen la educación, el bienestar y la sensación de seguridad de los menores. La incertidumbre, la inseguridad y el hacinamiento aumentan las preocupaciones sobre su protección, limitan el acceso a servicios esenciales y exponen a los niños al riesgo de sufrir traumas mentales y emocionales recurrentes.

World Vision también destacó que, desde el reinicio de las hostilidades a principios de marzo, ha logrado proporcionar asistencia de emergencia a más de 159.000 personas en Líbano, incluyendo a casi 56.000 niños. Esta ayuda se ha canalizado a través de 471 albergues colectivos y centros de desplazados. La organización asegura que continúa ampliando su respuesta humanitaria ante cada nueva ola de desplazamientos masivos.

El frágil alto el fuego y el contexto de las hostilidades

Los gobiernos de Israel y Líbano alcanzaron la semana pasada un acuerdo sobre un mecanismo para implementar un cese al fuego. Dicho pacto estaba condicionado a que Hezbolá detuviera sus ataques y se retirara al norte del río Litani. Sin embargo, el grupo chií ha rechazado esta condición, argumentando que el acuerdo no contempla una retirada de las tropas israelíes ni establece mecanismos de garantías suficientes.

La escalada actual de violencia a gran escala se reactivó el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra Israel en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrido durante la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra el país persa el 28 de febrero.

Cabe recordar que ambas partes habían logrado un alto el fuego en noviembre de 2024, tras trece meses de combates que siguieron a los ataques del 7 de octubre de 2023. No obstante, desde entonces Israel continuó lanzando bombardeos frecuentes contra el país y mantuvo una presencia militar en varios puntos, justificando sus acciones como operaciones contra Hezbolá, en medio de las denuncias de Beirut y del propio grupo sobre estas violaciones.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X