Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el servicio de inteligencia Shin Bet confirmaron la muerte de Khathar Jmazi, quien fungía como jefe de la infraestructura de transferencias de fondos de Hamas en la Franja de Gaza, así como la de su segundo al mando, Mohammad Khraizin. Ambos eran considerados piezas clave en la maquinaria financiera del grupo.
De acuerdo con los reportes oficiales, el ataque ocurrió hace dos días en el sector norte del enclave costero. Desde allí, estos individuos gestionaban el envío de decenas de millones de dólares hacia el brazo armado de Hamas, utilizando una red de cambistas dispersa por toda la región. Dichos recursos estaban destinados, según la inteligencia israelí, al pago de salarios para combatientes y a la planificación y ejecución de ataques terroristas contra las FDI y la población civil en Israel.
Las autoridades israelíes subrayaron que la baja de Jmazi y Khraizin se suma a una lista de altos mandos del ámbito económico de Hamas abatidos en el último año, entre ellos Fares Mansouraoui e Ihab Khreis.
Hasta el momento, las FDI no han divulgado imágenes del ataque en sí, pero sí difundieron una fotografía en la que se aprecian los rostros del jefe y del subjefe de la red de financiamiento.

El domingo anterior, las FDI también atacaron la sede central de la Policía Naval de Hamas en la zona de Khan Yunis. Un portavoz militar señaló que “dicha sede se utilizaba para planificar y ejecutar complots terroristas contra las FDI y el Estado de Israel. El ataque causó la muerte de varios terroristas que operaban en ella, entre ellos Ismail Allaham, comandante de una célula del brazo militar de Hamas”.
En paralelo a estas ofensivas, las negociaciones entre las facciones palestinas y los mediadores internacionales en El Cairo, cuyo objetivo es alcanzar un acuerdo definitivo que ponga fin a la guerra en Gaza, permanecen estancadas. El principal punto de fricción es la entrega de armas por parte de Hamas.
Fuentes palestinas indicaron el martes a la agencia AFP que los contactos avanzan en medio de “visiones claramente divergentes”, siendo la cuestión del armamento el mayor obstáculo.
La ronda de diálogo, que comenzó el sábado, congrega a las principales facciones armadas de Gaza —entre ellas Hamas y la Yihad Islámica—. Se habría alcanzado un principio de acuerdo: los grupos armados cederían parte de su arsenal a una entidad palestina ad hoc que todavía no se ha conformado. Delegaciones presentes admitieron que esta fórmula buscaba destrabar las conversaciones, bloqueadas desde hace meses, aunque la propuesta enfrenta pocas posibilidades de prosperar ante la exigencia de Israel de una desmilitarización completa del territorio, empezando por Hamas.
Un segundo funcionario palestino, también consultado por AFP, indicó que existen “avances”, pero recalcó que el desarme es “uno de los asuntos más controvertidos en discusión”. Este funcionario atribuyó la responsabilidad de los próximos pasos a Israel y a los mediadores —Egipto, Qatar y Turquía—. Las facciones palestinas insisten en condicionar cualquier desarme a una “retirada completa israelí de la Franja”, condición que el plan actual no contempla a corto plazo.

El marco de las discusiones es el plan de 20 puntos presentado por el presidente Donald Trump, avalado por el Consejo de Seguridad de la ONU. El texto prevé una retirada total de las tropas israelíes únicamente a largo plazo. Mientras tanto, Israel ha incrementado su presencia militar en la zona: cuando entró en vigor el alto el fuego, en octubre de 2025, controlaba cerca del 53% de la Franja; para mayo de este año, el primer ministro Benjamin Netanyahu reconoció que ese porcentaje subió al 60% y ordenó avanzar hasta el 70%.
Los bombardeos israelíes continúan casi a diario, a pesar de la tregua formalmente vigente. Cada parte responsabiliza a la otra por el estancamiento: Hamas acusa a Israel de incumplir los compromisos humanitarios, mientras que el gobierno israelí condiciona cualquier avance al desarme previo e incondicional del movimiento islamista.
Fuente: Infobae