
Cuando los futbolistas de la Selección Argentina pisaron el Hotel Origin en Kansas City, su base de operaciones durante el Mundial, descubrieron un ambiente que les resultó familiar, como si estuvieran en el predio de la AFA en Ezeiza. Frases como “Coronados de gloria” y detalles en celeste y blanco adornaban el búnker de los campeones del mundo, que ya estaba completamente listo para recibirlos. Detrás de esta cuidadosa preparación está el esfuerzo de una de las tres mujeres fundamentales para el funcionamiento del equipo fuera del campo de juego.
El trabajo invisible que marca la diferencia
Verónica Miele, marketing manager de la Selección, explicó a Infobae su labor y destacó que comparte responsabilidades con Antonia Farías, la cocinera que conquista a Leo Messi con sus milanesas a la napolitana, y Susana Romero, quien supervisa la limpieza y el cuidado de las instalaciones en el complejo de la Asociación del Fútbol Argentino, además de haber estado a cargo del mismo trabajo en Qatar 2022.
“Mi labor principal es gestionar la imagen de los jugadores en la Selección. Asegurar que se cumplan los contratos con los patrocinadores, supervisar las activaciones y evitar el uso no autorizado de su imagen. También coordino las publicidades. Llevo 16 años en la AFA y conozco a muchos desde las divisiones juveniles, lo que facilita una buena relación. Me encargo del protocolo en partidos amistosos y eliminatorias, de la ubicación de las familias y de cuidar a los niños que acompañan a los jugadores al saltar al campo. Trabajo con un equipo de chicas para que todo funcione a la perfección”, relató Miele, hija del histórico presidente de San Lorenzo.
A una semana del debut mundialista, el próximo martes 16 en Kansas City frente a Argelia, esta profesional en Relaciones Públicas destacó la importancia del trabajo de cada integrante del equipo. Una labor que, aunque invisible, impacta directamente en el día a día de una concentración de esta magnitud.
“La Selección es una familia, toda AFA es una familia. Lo vivo en el predio cada vez que alguien viene. Los jugadores vienen desde hace mucho, la mayoría. Es la casa de todos, somos todos uno adentro. Cuando llegan, entran y están como en su casa. Todos te saludan u ofrecen algo. Es un placer estar ahí. Desde Messi hasta el personal de seguridad te hacen sentir bien. Eso es un placer y no lo cambio por nada”, agregó la integrante del departamento de marketing.
“Antonia y Susana trabajan incansablemente. Lo mismo Marito y los chicos de la utilería. También está Diego, el cocinero, que la rompe. Somos un gran equipo que no sale a la luz. La gente que ayuda en la cocina, los que diseñan las decoraciones. No te los podría nombrar uno por uno, pero todos son vitales”, aclaró.
Las heroínas detrás de los campeones
La cocinera Antonia Farías es la creadora de las famosas tartas de jamón y queso y de la mesa dulce que disfrutan los futbolistas, además de las milanesas que tienen a Messi como su principal fanático. Antonia lleva más de una década con la Selección y ha estado en cada viaje del equipo mayor. Su historia se hizo viral tras el abrazo con Messi después de ganar el Mundial de Qatar. Por su parte, Susana Romero suma más de 25 años en el predio y, como recompensa a su excelente labor, viajó con el plantel a Qatar. En su primera salida del país, regresó con la Copa más deseada por todos los argentinos.
En la antesala del estreno mundialista en Norteamérica, Miele recordó la gesta de Qatar. “Qatar lo viví como siempre, pero desde afuera. Me encargué de armar el búnker. Antes siempre estaba dentro, atendiendo las necesidades de cada uno: comprar un regalo para las esposas, un cargador, un teléfono, un perfume, hacía los mandados. Hacía activaciones dentro de la concentración. Fue súper emocionante, aunque no vi tanto la emoción de las tribunas, las familias o las calles. Estuve más con la logística de las familias. En la final no pude vivir lo que pasó en Qatar porque me volví a Argentina para organizar el regreso y la fiesta, con los dedos cruzados. Vi la final en casa de unas amigas, con una botellita para brindar. Pero todo el Mundial fue espectacular”, recordó.

Anécdotas imborrables de la concentración
Como suele ocurrir, la convivencia deja anécdotas imborrables. Verónica atesora dos recuerdos especiales.
“Durante la Copa América de Chile, estaba armando el búnker. Lo estaba terminando y los jugadores ya habían llegado. Siempre intento ser lo más discreta posible, no quiero que me vean, prefiero que vean todo terminado. Venía con unas cajas, me pegué un porrazo mal en la puerta, del lado de afuera, todo vidriado, donde ellos comían. Adentro estaban Banega y Gago. Fue tal el porrazo que se me abrió la rodilla y empecé a llorar. Los dos salieron, me cargaron, me llevaron al médico para que me curara. Me tuvieron que coser. Daniel Martínez me ayudó muchísimo, siempre le agradezco”, relató sobre el accidente en 2015, cuando Tata Martino era el director técnico.
El otro recuerdo sucedió en el mismo territorio donde se jugará gran parte de este Mundial y tuvo al capitán argentino como protagonista. “En la Copa América de Estados Unidos estaba con una chica que me ayudaba, de una productora, pero no sabía mucho de fútbol. Ella estaba embarazadísima, y teníamos que llevar un back de prensa de un lado al otro. Y yo, que no veo nada, digo ‘ahí viene uno y le pido que nos ayude’. Y era Messi. Nos quedamos las dos duras, calladas. Él vino y dijo: ‘¿Quieren que las ayude?’ ‘Si te lesionás nos matan’, le respondí. Fue muy amable, nos ayudó igual”, explicó.
Siempre atenta a que las esposas y las familias de los jugadores tengan todo lo necesario, Vero Miele es una de las mujeres que sostienen a la Selección. Lo mismo que Antonia con su talento culinario o Susana, encargada de que todo esté impecable para que los futbolistas solo piensen en jugar y disfrutar con la camiseta albiceleste. Ellas son algunas de las personas que trabajan por y para el combinado nacional. Heroínas silenciosas que se suman a la pasión de millones de argentinos que sueñan con ver de nuevo a su equipo en lo más alto del Mundial, defendiendo la estrella lograda en Medio Oriente.
Fuente: Infobae