El lunes, los mercados energéticos globales experimentaron un notable incremento en los precios del crudo, luego de que Israel llevara a cabo ataques aéreos en el centro y oeste de Irán. Paralelamente, las principales plazas bursátiles de Asia concluyeron la jornada con significativas pérdidas, en un entorno marcado por la escalada geopolítica en Medio Oriente y la creciente especulación sobre un posible nuevo aumento de las tasas de interés en Estados Unidos.
El crudo Brent, que sirve como referencia internacional, escaló 3,50 dólares para ubicarse en 96,59 dólares por barril. Por su parte, el petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) avanzó 3,48 dólares y se cotizó en 94,02 dólares por barril.
Esta reacción en los mercados energéticos se dio después de que Israel atacara territorio iraní durante la madrugada del lunes, como respuesta a un lanzamiento previo de misiles. La televisión estatal iraní reportó que se escucharon detonaciones en las ciudades de Isfahán, Tabriz y Teherán, sin que se proporcionaran más detalles de manera inmediata.
Esta nueva escalada militar ha puesto en entredicho los esfuerzos diplomáticos destinados a lograr una tregua duradera entre Washington y Teherán. La semana anterior, negociadores estadounidenses e iraníes habían alcanzado un acuerdo preliminar para extender el alto el fuego vigente, pero dicho entendimiento aún no se ha formalizado.
Los recientes acontecimientos han incrementado la incertidumbre en torno a la situación del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte global de petróleo. El conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene prácticamente bloqueado el flujo de envíos de crudo a través de ese corredor marítimo, lo que alimenta la preocupación por el suministro mundial de energía.

El alza en el precio del petróleo coincidió con una jornada de fuertes retrocesos en los mercados bursátiles asiáticos. Los inversores reaccionaron tanto al deterioro de la situación geopolítica como a las señales provenientes de Estados Unidos sobre el rumbo de la economía y su política monetaria.
En Japón, el índice Nikkei 225 cayó un 4,2% y cerró en 63.804,77 puntos. Esta baja se produjo después de que el gobierno japonés revisara a la baja la tasa anualizada de crecimiento económico del primer trimestre, ajustándola del 2,1% estimado inicialmente al 1,8%.
Corea del Sur registró uno de los descensos más pronunciados de la región. El índice Kospi perdió un 6,8% y finalizó en 7.605,42 puntos. Samsung Electronics, la empresa más grande del país, sufrió una caída del 7%, mientras que SK Hynix retrocedió un 3,3%.
En Taiwán, el índice Taiex cedió un 3,8%. En Hong Kong, el Hang Seng perdió un 1,3% y concluyó la jornada en 24.631,64 puntos. En China continental, el índice compuesto de Shanghái bajó un 1,1%, hasta los 3.984,75 puntos.
La bolsa australiana permaneció cerrada debido a la celebración del cumpleaños del rey, una jornada considerada festiva en ese país.

Las pérdidas en Asia siguieron la tendencia observada el viernes en Wall Street, donde los principales índices estadounidenses sufrieron su peor sesión desde octubre.
El S&P 500 retrocedió un 2,6% hasta los 7.383,74 puntos. El promedio industrial Dow Jones cayó un 1,4% y cerró en 50.866,78 puntos. El índice Nasdaq, dominado por empresas tecnológicas, experimentó la caída más pronunciada al desplomarse un 4,2%, hasta los 25.709,43 puntos.
(Con información de Associated Press y AFP)
Fuente: Infobae