Las fuerzas israelíes localizaron una extensa infraestructura subterránea bajo el castillo de Beaufort, una fortaleza medieval en el sur de Líbano. Según informó el ejército este domingo, la red de túneles fue construida y financiada por Irán para servir como centro de operaciones de Hezbolá, a solo seis kilómetros de la frontera israelí.
El hallazgo ocurrió días después de que las tropas tomaran la posición el 31 de mayo, en lo que el ejército describió como la incursión terrestre más profunda en territorio libanés en 26 años.
De acuerdo con el comunicado militar, uno de los túneles mide aproximadamente un kilómetro de largo y contiene seis pozos subterráneos, una sala de almacenamiento de armas, un lanzador de misiles antitanque, munición diversa y equipo de combate. Sin embargo, lo que más sorprendió fue la dimensión logística del complejo: las tropas encontraron duchas, baños, cocinas y un quirófano, lo que sugiere que el espacio estaba diseñado para sostener operaciones prolongadas sin apoyo externo.

Las imágenes difundidas por el ejército muestran un pasadizo estrecho similar a los túneles de Gaza: camas, baúles con ropa, una silla de ruedas plegada y objetos domésticos que evidencian el uso habitual. El ejército subrayó que toda la estructura fue “construida dentro de una zona civil” y que “servía como un centro principal” de Hezbolá en la región.

La captura de Beaufort —conocido en árabe como Qal’at al-Shaqif— se enmarca en la escalada que se reanudó el 2 de marzo, cuando el grupo proiraní lanzó cohetes contra el norte de Israel dos días después de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán. Desde entonces, Israel lanzó una ofensiva terrestre que avanzó por decenas de localidades del sur libanés y cruzó el río Litani, que hasta entonces funcionaba como límite de facto de sus operaciones.


La toma se produjo pese al alto al fuego vigente desde el 17 de abril, mediado por Washington. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó profundizar las operaciones más allá del Litani, y el ministro de Defensa, Israel Katz, declaró que Israel tiene intención de mantener el castillo mientras sus tropas desmantelan infraestructura militar de Hezbolá. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, calificó el avance de política de “tierra quemada” y exigió un cese inmediato de las hostilidades.


Historia milenaria del castillo
El enclave acumula una historia militar densa. Construido por los cruzados en el siglo XII sobre fortines previos, pasó por manos de Saladino, los mamelucos, los otomanos, el mandato francés y la Organización para la Liberación de Palestina. Israel lo tomó por primera vez en 1982 —en una batalla contra combatientes palestinos que ya habían excavado galerías propias— y lo utilizó como puesto de observación durante casi dos décadas, hasta su retirada en 2000. Desde su promontorio sobre el valle del Litani, ofrece visibilidad sobre amplias zonas del sur de Líbano y del norte de Israel.


Polémica por el patrimonio cultural
El descubrimiento de los túneles agrava la polémica sobre el patrimonio en zonas de conflicto. La UNESCO describió el castillo como “uno de los mejores ejemplos conservados de castillos medievales en Medio Oriente” y le otorgó en 2024 protección reforzada bajo la Convención de La Haya, que prohíbe atacar el sitio y usarlo con fines militares. El ministro de Cultura libanés, Ghassan Salameh, envió el viernes una carta al director general de la UNESCO, Khaled al-Enany, para solicitar “intervención inmediata y urgente”. Las violaciones graves del convenio pueden conllevar responsabilidad penal individual, aunque su aplicación en conflictos activos sigue siendo excepcional.

La reivindicación política del castillo también es intensa dentro de Israel. Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas y representante de la extrema derecha, interpretó la captura como prueba de que las retiradas de Líbano en 2000 y de Gaza en 2005 fortalecieron a Hezbolá y Hamás, y reclamó “control territorial permanente”. Para muchos libaneses, la bandera israelí sobre Beaufort evoca la ocupación de 18 años que terminó en 2000. El castillo ha cambiado de manos durante casi un milenio; si esta vez será distinto es la pregunta que el conflicto aún no ha respondido.
Fuente: Infobae