Haití: récord de 1,47 millones de desplazados por violencia de pandillas

La nación caribeña de Haití ha alcanzado una cifra sin precedentes de 1,47 millones de desplazados internos a causa del azote de las pandillas armadas. Esta alarmante cantidad equivale al 12% de la población total del país, según reveló este viernes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un organismo dependiente de las Naciones Unidas. El informe destaca que más de la mitad de las personas afectadas son mujeres y niñas.

“La crisis de desplazamiento en Haití está entrando en una fase aún más alarmante. La violencia ya no está contenida: se está extendiendo”, advirtió Gregoire Goodstein, jefe de la misión de la OIM en Haití, durante una conferencia de prensa celebrada en Ginebra.

Lo que solían ser comunidades seguras, tanto en zonas urbanas como rurales, que durante años acogieron a familias que escapaban de la violencia en otras regiones, se han transformado ahora en lugares de huida forzada. Un número significativo de personas ha tenido que abandonar sus hogares en múltiples ocasiones, en un ciclo de desplazamiento que parece no tener fin.

Un ejemplo claro de esta dinámica es lo ocurrido en el departamento del Sudeste. Allí, una serie de ataques perpetrados por grupos armados obligó a más de 5.000 personas a dejar sus viviendas. Paradójicamente, esta región era considerada hasta hace poco un destino relativamente seguro para quienes huían de la inestabilidad en otras partes del país. Las agencias humanitarias han alertado que este fenómeno no es aislado, sino que refleja una tendencia que se consolida a lo largo de todo el territorio haitiano.

Una migrante desplazada junto a sus hijos en Kleinmond, Sudáfrica, el 3 de junio de 2026. (REUTERS/Esa Alexander)

La situación se agravó aún más en mayo pasado, cuando se reanudaron los ataques en Cité Soleil, el barrio marginal más grande de Puerto Príncipe. En cuestión de días, más de 18.000 personas se vieron forzadas a desplazarse. Este nuevo éxodo elevó el número total de desplazados en la capital por encima de los 300.000, un hito lamentable que se registra por primera vez en la historia de la ciudad.

Las condiciones en los campamentos temporales y las comunidades de acogida son desesperantes. La OIM denuncia “una escasez crítica de alojamiento, alimentos, agua potable, atención sanitaria y apoyo psicosocial”. El hacinamiento extremo y la falta total de servicios básicos no solo hacen la vida insostenible, sino que también incrementan los riesgos de explotación y abuso para las poblaciones más vulnerables.

A este panorama ya sombrío se suma un nuevo peligro: el inicio de la temporada de huracanes del Atlántico, que comenzó el 1 de junio y se extenderá hasta finales de noviembre. Goodstein fue contundente al respecto: “Podemos esperar que los lugares de acogida y las ciudades se inunden. Cada deficiencia en nuestra respuesta es una deficiencia que los grupos armados, las redes de trata de personas y la desesperación llenarán”.

Los campamentos en Haití enfrentan escasez crítica de alojamiento, alimentos, agua potable, atención sanitaria y apoyo psicosocial, según la OIM. (REUTERS/Esa Alexander)

El drama humanitario se ve agravado por los retornos forzosos. Según los datos de la OIM, desde enero de 2026 han llegado a Haití 110.000 personas repatriadas. Esta cifra se suma a las más de 270.000 que regresaron en igual condición durante 2025. Del total de retornados, una cuarta parte son mujeres y casi el 10% son menores de edad, entre los que se incluyen niños no acompañados y recién nacidos, quienes enfrentan una situación de extrema vulnerabilidad.

Dentro de los grupos más expuestos se encuentran las mujeres embarazadas y en período de posparto. La OIM describe las condiciones a las que llegan como “precarias y a menudo inseguras”, con un acceso mínimo o nulo a servicios básicos de salud y protección.

Las cifras de desplazamiento reciente son elocuentes: desde diciembre, cerca de 95.000 personas han tenido que abandonar sus hogares. En el mismo período, algo más de 78.000 han logrado regresar a sus lugares de origen. Sin embargo, Goodstein advirtió que no se puede garantizar la sostenibilidad de esos retornos. “Las señales requieren inversión para convertirse en algo duradero”, señaló.

Finalmente, la OIM lanzó una alerta sobre su propia capacidad de acción. Las limitaciones de financiamiento son tales que “ahora amenazan nuestra capacidad para seguir operando más allá de octubre”. El organismo subrayó que, sin un respaldo financiero predecible y sostenido para su plan de respuesta, su capacidad operativa en Haití está seriamente comprometida, lo que podría dejar a millones de personas sin asistencia humanitaria.

Fuente: Infobae

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