Sybel Martínez: “Un niño muere de forma violenta cada 14 horas en Ecuador; hemos perdido la capacidad de sentir ternura por la infancia”

Mientras cada 1 de junio Ecuador celebra el Día del Niño y de la Niña, las cifras oficiales y los testimonios de quienes trabajan en la defensa de los derechos de la infancia muestran una realidad muy distinta a la de los festejos. Más de 3,4 millones de niñas y niños de entre 0 y 11 años viven en el país, según las proyecciones poblacionales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), pero casi la mitad de ellos enfrenta condiciones de pobreza por necesidades básicas insatisfechas.

Los datos difundidos por el INEC con motivo de esta fecha reflejan la dimensión de la población infantil ecuatoriana: Guayas concentra la mayor cantidad, con 917.673 menores de edad, seguido por Pichincha con 503.328 y Manabí con 325.937. Sin embargo, detrás de estas cifras demográficas emerge un panorama marcado por múltiples vulneraciones de derechos.

Para Sybel Martínez, directora de la Fundación Rescate Escolar, el diagnóstico de las infancias ecuatorianas en 2026 es alarmante.

“A dos años y cinco meses de haber declarado el conflicto armado interno y a un año del segundo mandato presidencial de Daniel Noboa, podemos ser enfáticos en decir que es indudable el deterioro de la vida de los niños. Los niños en este país mueren más, se suicidan más, sufren abandono escolar, violencia dentro y fuera del hogar, embarazos infantiles y adolescentes, desapariciones y reclutamiento”, afirma.

Una infancia que vive en riesgo

Martínez sostiene que la violencia dejó de ser un hecho excepcional para convertirse en una experiencia cotidiana para miles de niños, niñas y adolescentes.

“La violencia en la vida de los niños ya no es excepcional, es parte de sus vidas. La niñez y la adolescencia viven en riesgo y nosotros nos hemos acostumbrado a verlas en riesgo”, señala.

Las cifras respaldan esta preocupación. Según datos citados por la Fundación Rescate Escolar, durante 2025 se registró una muerte violenta de niños, niñas y adolescentes cada 15 horas. En los primeros meses de 2026, la frecuencia habría aumentado a una muerte cada 14 horas.

“Se ha devaluado la vida de los niños. Esa es una realidad indudable”, sostiene Martínez.

La preocupación también se extiende a las desapariciones de menores de edad, el reclutamiento por parte de estructuras criminales y los desplazamientos forzados que afectan a familias enteras en distintos territorios del país.

Pobreza y hambre

La situación económica agrava las vulneraciones que enfrentan las infancias.

De acuerdo con datos oficiales, el 49,4% de los niños y niñas del Ecuador vive en pobreza por necesidades básicas insatisfechas. Esto implica limitaciones en acceso a vivienda adecuada, servicios básicos, educación, salud y alimentación.

“¿Cómo podemos decir feliz Día del Niño cuando casi la mitad de los niños y niñas vive en condiciones terribles?”, cuestiona Martínez.

La directora de la Fundación Rescate Escolar recuerda que detrás de las cifras nacionales sobre pobreza y hambre existen miles de niños afectados.

“Cuando se nos habla de 2,8 millones de personas que pasan hambre en este país, estamos incluyendo a los niños y a sus familias”, advierte.

Educación: escuelas que no logran proteger

La crisis que enfrentan las infancias también se refleja en el sistema educativo. Según Sybel Martínez, alrededor de 450.000 niños, niñas y adolescentes permanecen fuera de las aulas, mientras que quienes continúan estudiando lo hacen en contextos marcados por múltiples formas de violencia.

El último plan de prevención de violencia del Ministerio de Educación reportó más de 10.000 casos de violencia en el ámbito escolar durante 2025, entre ellos situaciones de acoso, agresiones y otras vulneraciones de derechos. A esto se suman problemas estructurales como el deterioro de la infraestructura educativa y el creciente impacto de la inseguridad en los entornos escolares.

No puede producirse ningún hecho educativo en un lugar donde se respira miedo“, sostiene Martínez.

Según explica, el acoso escolar continúa siendo una problemática grave, pero ahora convive con fenómenos más complejos como secuestros, amenazas y reclutamiento en entornos cercanos a las escuelas.

“Vemos que en las escuelas ya no solo se habla de violencia entre pares. Hoy debemos incorporar fenómenos como el reclutamiento, porque los niños y adolescentes están creciendo en contextos donde la violencia organizada se acerca cada vez más a los espacios educativos”, señala.

La organización también cuestiona que la respuesta estatal se haya concentrado principalmente en medidas de seguridad, sin fortalecer las políticas de protección y permanencia escolar.

Salud: muertes que podrían evitarse

La situación sanitaria de la niñez también genera preocupación.

Martínez recuerda que durante el último año se registraron muertes de 12 neonatos asociadas a la falta de insumos médicos y que más de mil niños y niñas fallecieron por causas prevenibles dentro del sistema de salud.

Los casos registrados en comunidades amazónicas, como Taisha, han evidenciado además las dificultades para acceder a atención médica oportuna, especialmente en zonas rurales y apartadas.

“En la ruralidad se vive lo indecible con más fuerza, pero también en las ciudades ocurren estas situaciones”, señala.

Violencia sexual y embarazo infantil

Otro de los indicadores más preocupantes es la persistencia de la violencia sexual contra niñas.

Según los datos mencionados durante la entrevista, alrededor de 2.800 niñas menores de 14 años dieron a luz el año pasado, una cifra que evidencia la magnitud de las agresiones sexuales contra menores de edad.

“Estamos hablando de ocho embarazos infantiles diarios”, alerta Martínez.

La activista considera que el país mantiene una deuda pendiente en educación sexual integral, acceso a métodos anticonceptivos y atención especializada para niñas víctimas de violencia.

Reclutamiento de adolescentes

Uno de los fenómenos que más preocupa a las organizaciones de derechos humanos es el reclutamiento de adolescentes por parte de economías criminales.

Martínez advierte que muchos de estos jóvenes son vistos únicamente desde una perspectiva punitiva y no como víctimas de contextos de exclusión, pobreza y violencia.

“Hay chicos que no tienen opción. El consentimiento en estos casos no opera de la misma forma que en un adulto con autonomía”, explica.

La directora de la Fundación Rescate Escolar considera que el fortalecimiento de las políticas sociales y de protección es indispensable para enfrentar este fenómeno.

“Estamos perdiendo el alma”

Más allá de las estadísticas, Martínez plantea una reflexión sobre la forma en que la sociedad ecuatoriana mira a sus niños y niñas.

“Hemos perdido la capacidad de sentir ternura por los niños”, afirma.

Para ella, la protección de las infancias no puede limitarse a discursos o celebraciones simbólicas.

“A los niños no se les salva con fusiles. Se les salva con escuelas, con hospitales que funcionen, con protección social para sus familias y con empleo digno para sus padres”, sostiene.

En este Día del Niño y de la Niña, la directora de la Fundación Rescate Escolar considera que el principal mensaje de las infancias sería una petición sencilla pero urgente.

“Lo que nos dirían es que les protejamos, que les cuidemos y que volvamos a verlos como lo que son: niños, niñas y adolescentes.”

Porque, concluye, “si los niños de este país no son protegidos y son quienes están poniendo el cuerpo a esta violencia, no solamente estamos cancelando el futuro del país; estamos perdiendo el alma”.

Radio Pichincha

LV

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