¿Es peligroso frotarse los ojos? Lo que revelan los expertos

Ante una molesta picazón o sensación de arenilla en los ojos, el acto instintivo de frotarlos parece ofrecer un alivio inmediato. Sin embargo, especialistas en oftalmología advierten que esta práctica, lejos de ser inofensiva, conlleva riesgos significativos para la salud visual que van desde una simple irritación hasta condiciones que amenazan la visión.

Según expertos de la Cleveland Clinic y la University of Utah Health, la acción repetitiva de frotarse los ojos puede provocar lesiones corneales, infecciones oculares e incluso enfermedades degenerativas como el queratocono. Lo que muchos consideran un gesto automático y placentero, en realidad es un factor de riesgo para la integridad del ojo.

Frotarse los ojos aumenta el riesgo de lesiones como la abrasión corneal y la hemorragia subconjuntival, según especialistas en salud ocular (Imagen Ilustrativa Infobae)

La necesidad de rascarse suele originarse por picor o incomodidad ocular, asociada frecuentemente a la conjuntivitis alérgica. Esta reacción, desencadenada por alérgenos como polvo, polen o caspa de mascotas, se manifiesta con enrojecimiento, hinchazón y esa molesta sensación de cuerpo extraño, de acuerdo con la Cleveland Clinic.

Otras causas comunes incluyen el síndrome de ojo seco, la blefaritis (inflamación de los párpados), el uso prolongado de pantallas y la exposición a irritantes ambientales. Los usuarios de lentes de contacto son particularmente propensos a tocarse los ojos con más frecuencia, lo que incrementa el riesgo de complicaciones, como señala la Universidad de Utah. Factores como el estrés, el cansancio y afecciones dermatológicas también pueden desencadenar este impulso.

Los peligros ocultos de un hábito frecuente

Aunque frotarse los ojos proporciona un alivio temporal, las consecuencias pueden ser serias. La Cleveland Clinic explica que la fricción estimula la producción de lágrimas, generando una sensación placentera, pero advierte:

“Por una cruel ironía del destino, es malo para la salud, pero a la vez resulta muy placentero”.

Entre los riesgos leves se encuentra la hemorragia subconjuntival, que ocurre al romperse un pequeño vaso sanguíneo en la superficie ocular, causando un enrojecimiento intenso que, aunque alarmante, suele resolverse en una o dos semanas sin secuelas permanentes.

Un peligro más grave es la abrasión corneal, una lesión provocada por frotar con fuerza o por el roce accidental de una uña. Esta condición genera dolor intenso, visión borrosa y puede derivar en infecciones si no se trata a tiempo. Uno de los riesgos más preocupantes, detallado por la clínica estadounidense, es el queratocono, un trastorno donde la córnea se adelgaza y adopta una forma cónica, causando astigmatismo irregular y deterioro visual. En casos avanzados, puede requerirse un trasplante de córnea.

El hábito de frotar los ojos puede facilitar la transmisión de infecciones como la conjuntivitis, advierten organizaciones como Cleveland Clinic y Healthline (Imagen Ilustrativa Infobae)

También existe la posibilidad, aunque rara, de sufrir un desprendimiento de retina tras frotamientos intensos y repetidos, lo que constituye una emergencia médica que exige atención inmediata, agregan los especialistas. Además, el frotamiento facilita la transmisión de infecciones como la conjuntivitis al transferir microorganismos de las manos a los ojos, según Healthline y la University of Utah Health. Las personas con sistemas inmunitarios vulnerables o que usan lentes de contacto son las más propensas.

Un estudio publicado en 2023 en la revista PLOS ONE analizó los efectos del frotamiento sobre las células epiteliales de la córnea. Los investigadores observaron que la fricción repetida produce daños directos en el epitelio corneal, generando estrés celular que promueve la apoptosis y la pérdida de adhesión celular, comprometiendo la integridad del tejido. La investigación destaca que la relación entre el frotamiento ocular y el queratocono es especialmente relevante en personas con antecedentes alérgicos, ya que las alergias aumentan el prurito y la tendencia a frotarse. El daño inducido por la fricción también desencadena respuestas inflamatorias y enzimáticas que debilitan las fibras de colágeno de la córnea.

Claves para proteger la salud ocular

La aplicación de compresas frías y el uso de lágrimas artificiales son soluciones recomendadas para aliviar la incomodidad ocular sin dañar la visión (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para reducir el impulso de frotarse, los especialistas recomiendan abordar tanto los síntomas como las causas subyacentes. Healthline sugiere identificar si el problema se debe a alergias, sequedad o infecciones y tratar el origen.

El uso de lágrimas artificiales puede hidratar la superficie ocular y ayudar a eliminar los alérgenos. Enfriarlas antes de su uso potencia la sensación de frescura y alivio. Las personas alérgicas deben evitar el contacto con los desencadenantes, usar lentes de sol y permanecer en interiores cuando los niveles de polen son altos. Aplicar compresas frías sobre los párpados también disminuye la inflamación y reduce la urgencia de frotarse.

Las estrategias conductuales recomendadas por Cleveland Clinic y Healthline incluyen mantener las manos ocupadas con objetos como pelotas antiestrés o usar guantes para evitar el contacto inconsciente. Para quienes usan lentes de contacto, la University of Utah Health sugiere mantener una higiene estricta lavando las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes de tocar los ojos.

El lavado frecuente de manos y el uso de pañuelos desechables en lugar de los dedos disminuyen la transmisión de microorganismos. Si la molestia no mejora con estas medidas caseras, se recomienda consultar al oftalmólogo para una evaluación completa y acceder a tratamientos como gotas antihistamínicas o medicamentos indicados.

Fuente: Infobae

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