La existencia de Adán Cáceres dio un giro drástico cuando fue interceptado en una terminal aérea de Estados Unidos y expulsado hacia El Salvador, su tierra natal, luego de haber residido una década en California. De acuerdo con información difundida por Univisión, el fotógrafo originario de El Salvador se vio obligado a abandonar a su cónyuge y su trayectoria profesional después de ser aprehendido mientras aguardaba una resolución en su proceso de asilo. En la actualidad, enfrenta la titánica labor de edificar nuevamente su existencia en un escenario que le resulta extraño, marcado por la distancia familiar.

Durante diez años en territorio estadounidense, Adán construyó una reputación como fotógrafo especializado en enlaces nupciales y contrajo matrimonio con una ciudadana estadounidense. Su vida profesional y sentimental quedó congelada en noviembre, cuando fue arrestado por oficiales de inmigración en un aeropuerto con destino a Texas.
“Me esposaron, me pusieron cadenas en la cintura, en las manos, en los pies. Es una experiencia que dices: ‘Yo no soy un criminal’”
, narró. El proceder de los agentes incluyó la captura de imágenes fotográficas junto a él, una acción que calificó como humillante.
El retorno a El Salvador significó una fractura absoluta con su cotidianidad y su entorno afectivo. “Ser forzado a dejar tu familia, dejar tu trabajo, dejar tu rutina, toda tu vida”, manifestó. Ante esa situación límite, el fotógrafo decidió no asumir un papel de víctima, sino adoptar una mirada distinta: “¿Sabes qué, Dios? Voy a mirar las cosas de una manera diferente”. Sin embargo, al pisar suelo centroamericano, Adán se topó con la ausencia de clientes, vínculos laborales o amistades, lo que le impuso comenzar absolutamente desde el inicio.
Un nuevo horizonte profesional y la ilusión del reencuentro
La capacidad de sobreponerse ha sido un pilar en su proceso de readaptación. Consiguió reintegrarse al ámbito laboral al retomar un puesto en línea con una compañía estadounidense que se dedica a la postproducción de imágenes de bodas. Mientras edifica de nuevo su carrera, su esposa se alista para abandonar California y juntarse con él en El Salvador, según indicó Univisión. El drama de esta pareja se suma al de otros integrantes de su clan que vivieron situaciones análogas.
La tía y el primo de Adán también padecieron la deportación. Emigraron de El Salvador años atrás huyendo de la violencia de las pandillas que aquejaban al país en esa época. Aunque su tía aguardaba una resolución en su solicitud de asilo, la presión ejercida por el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y la desesperación por la captura de su hijo, de diecinueve años, se volvieron insostenibles. La mujer optó por la autodeportación hace dos meses, mientras que su vástago fue expulsado de la nación tras catorce meses de detención.

Según el reportaje de Univisión, la ilusión regresa a la existencia de Adán Cáceres con la pronta llegada de su esposa a El Salvador después de meses de distanciamiento obligado.
Actualmente, la pareja proyecta levantar un nuevo hogar en una nación que, aunque es su lugar de origen, representa un ámbito desconocido tras largos años de ausencia. El relato de los Cáceres y sus parientes refleja la situación de centenares de migrantes centroamericanos que, después de ser expulsados de Estados Unidos, asumen el desafío de reinventar sus vidas en medio de la dificultad, la incertidumbre y el pesar del desarraigo.
Fuente: Infobae