Una nueva escalada de violencia entre comunidades indígenas sacudió el municipio de Silvia, Cauca, dejando un saldo preliminar de al menos cuatro personas fallecidas, decenas de heridos y una profunda crisis humanitaria en la zona. Los enfrentamientos ocurrieron el jueves 21 de mayo de 2026 en el sector de La Ensillada.

La gobernadora del resguardo de Guambía, Liliana Pechené Muelas, señaló directamente al cabildo Nasa de Pitayó y al Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) como responsables de la incursión armada. Según su versión, el ataque se habría ejecutado con armas de fuego de alto calibre y derivó en la retención de diez personas, entre ellas menores de edad y autoridades indígenas de la comunidad Misak.
La disputa territorial entre los pueblos Misak y Nasa tiene su origen en el reclamo por la posesión de 19.000 hectáreas de predios ancestrales en el oriente del Cauca. Ambas comunidades consideran que esos territorios les pertenecen por derecho histórico, lo que ha generado tensiones constantes en la región.
La gobernadora denunció que el ataque no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia sistemática de «posesionamiento territorial» mediante la violencia. Además, responsabilizó al Gobierno Nacional por su inacción ante las advertencias previas de la comunidad.
Denuncias de la gobernadora Misak
Desde el hospital de Silvia, Pechené Muelas ofreció una declaración contundente:
«Lastimosamente, hoy fuimos testigos de una masacre hecha por el Cabildo Páez Nasa de Pitayó, acolitado por el Consejo Regional Indígena del Cauca, quienes en su premeditada intención cogieron a nuestra comunidad y empezaron a disparar con armas de alto alcance».
La dirigente explicó que el mecanismo de posesionamiento territorial implica ubicarse en un lugar y atacar a quien no esté de acuerdo, una práctica que, según ella, se ha utilizado no solo contra los Misak, sino también contra comunidades campesinas y afrocolombianas. Citó al medio colombiano Semana para respaldar sus declaraciones.
Pechené insistió en la postura pacífica de su pueblo:
«No somos un pueblo violento. Nosotros no manejamos armas. El país lo conoce. Las personas siempre nos van a encontrar ofreciendo un producto, trabajando con nuestro propio esfuerzo y nuestra propia dignidad».
Contexto territorial y tensiones previas
El conflicto se agravó tras decisiones recientes de la Agencia Nacional de Tierras (ANT). Según la gobernadora, el pronunciamiento del organismo estatal «ha provocado nuevas tensiones entre ambos pueblos indígenas», al ser interpretado de manera opuesta por las partes en disputa.
Pechené también denunció que algunos actores externos acusan a los Misak de no ser originarios del territorio, un argumento que, a su juicio, busca desconocer su ancestralidad y presencia histórica en la zona, así como justificar la ocupación violenta de las hectáreas en disputa.
Por su parte, el Cric emitió un comunicado en el que rechazó las acusaciones de la gobernadora y aseguró que durante los disturbios también hubo heridos y víctimas fatales entre los miembros del pueblo Nasa.
Cifras de la tragedia y respuesta estatal
El balance humanitario presentado por Pechené Muelas es alarmante:
- Cuatro muertos confirmados de manera oficial por la comunidad.
- Ochenta heridos por arma de fuego atendidos en el hospital local.
- Veintiún heridos de gravedad trasladados a Popayán.
- Diez personas secuestradas, entre ellas autoridades indígenas, niñas y jóvenes, cuyo paradero se desconoce.
La gobernadora declaró sobre los secuestrados: «Tenemos en este momento diez personas secuestradas, entre ellas autoridades indígenas, niñas y jóvenes. No sabemos de su paradero».
La emergencia superó la capacidad del sistema de salud local. La comunidad Misak había alertado previamente al Gobierno Nacional sobre el riesgo de un estallido de violencia, pero no se produjo una intervención efectiva para evitarlo.
Hasta el momento, las autoridades estatales no han emitido un balance oficial sobre fallecidos, heridos ni desaparecidos. La ausencia de respuesta estatal ha dejado a la población desprotegida frente a las agresiones reportadas.
Fuente: Infobae