Putin y Xi refuerzan alianza estratégica y energética en Beijing

El presidente ruso Vladimir Putin se reunió este miércoles en Beijing con Xi Jinping con el objetivo de fortalecer la alianza entre sus países, en un contexto marcado por la reciente visita de Donald Trump a China, el conflicto en Ucrania y las repercusiones globales de la guerra en Irán sobre los mercados energéticos. El Kremlin busca profundizar la cooperación estratégica y energética con China, mientras Moscú intenta mantener ingresos clave frente a las sanciones occidentales.

El mandatario ruso llegó a la capital china para exhibir la solidez de su vínculo con Xi, considerado uno de sus principales socios internacionales en un momento en que Rusia enfrenta aislamiento diplomático por la invasión de Ucrania y presión económica sobre sus exportaciones energéticas.

Previo a su arribo, Putin difundió un mensaje en video dirigido al pueblo chino, destacando el estado actual de la relación bilateral. Según sus palabras, los vínculos entre ambos países han alcanzado “un nivel verdaderamente sin precedentes”, y afirmó que “el comercio entre Rusia y China continúa creciendo”.

En ese mismo mensaje, el líder ruso sostuvo que la relación estratégica entre Moscú y Beijing cumple un papel internacional relevante.

“La estrecha relación estratégica entre Rusia y China desempeña un papel importante y estabilizador a nivel global. Sin aliarnos contra nadie, buscamos la paz y la prosperidad universal”

, declaró.

La reunión entre Xi y Putin se produjo pocos días después del viaje de Donald Trump a China. El presidente estadounidense fue recibido con una ceremonia de alto perfil, aunque se retiró sin avances concretos en temas clave, entre ellos la posibilidad de cooperación china para reabrir el estrecho de Ormuz, afectado por la guerra entre Estados Unidos e Irán.

El presidente ruso llegó a la capital china con el objetivo de exhibir la solidez del vínculo con Xi (REUTERS)

En contraste, el encuentro entre Xi y Putin se desarrolló en un formato más reservado, aunque con una agenda amplia que incluyó reuniones bilaterales y la firma de una declaración conjunta de cooperación.

La guerra en Medio Oriente también abrió una nueva dimensión en el vínculo energético entre Moscú y Beijing. Rusia busca aprovechar la incertidumbre sobre el suministro desde la región para acelerar proyectos estratégicos con China, en especial el gasoducto Power of Siberia 2, una infraestructura clave que uniría Rusia y China a través de Mongolia y permitiría transportar gas por vía terrestre como alternativa a importaciones marítimas desde Medio Oriente.

El canciller ruso Serguei Lavrov ya había anticipado esa línea en abril, tras reunirse con Xi, cuando afirmó que Rusia podría “compensar” eventuales déficits energéticos de China si la guerra en Medio Oriente afectaba los suministros globales.

China es actualmente el principal comprador del petróleo ruso sancionado, un flujo que se volvió central para la economía de Moscú en medio de las restricciones impuestas por Occidente.

La relación entre Xi y Putin se consolidó desde 2022, cuando Moscú lanzó la invasión de Ucrania. Desde entonces, el líder ruso visitó Beijing cada año, mientras China evitó condenar la ofensiva militar rusa y mantuvo su posición pública de neutralidad, al tiempo que pidió negociaciones para terminar el conflicto.

La relación entre Xi y Putin se consolidó desde 2022, cuando Moscú lanzó la invasión de Ucrania (REUTERS)

La cercanía entre ambos líderes quedó reflejada también en gestos diplomáticos recientes. Durante la última visita de Putin a Beijing, en septiembre de 2025, Xi lo recibió como un “viejo amigo”, una expresión que no utilizó durante la visita de Trump la semana pasada.

Fuente: Infobae

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