De puertas para afuera parecía que no pasaba nada. Sin embargo, el rostro de los transportistas al saber que el toque de queda finalizó cambió por completo.

Desde el 3 de mayo hasta este lunes 18 convivieron con la incertidumbre, la angustia y la desesperación de no saber dónde pasarían la noche mientras esperaban que el reloj marcara las 05:00 para poder ingresar nuevamente a Quito. Varados a pocos kilómetros de la ciudad, dormían en sus vehículos o aguardaban en estaciones de gasolineras, atrapados por una restricción que alteró sus jornadas y golpeó su rutina diaria.

Ellos transportan frutas, verduras, arroz, azúcar, granos, maíz, entre otros productos, que se comercializan en el Mercado Mayorista. El dilema, sin embargo, era aprovechar la venta de esos artículos sin que ninguno se echara a perder.

Después de cumplirse los quince días de toque de queda, al Mercado Mayorista llegan camiones de diferentes provincias con total normalidad. Foto: Carlos Granja Medranda

El Mercado Mayorista y su plan de contingencia

El Mercado Mayorista, como institución municipal, no cerró sus puertas, tampoco sufrió desabastecimiento y creó un plan de contingencia para que los camiones pudieran llegar en convoyes de hasta 250 unidades con productos de la Costa y la Sierra ecuatoriana.

“Al ser el mercado más importante de la ciudad de Quito, tuvimos una preparación previa hacia el toque de queda. Días antes creamos un plan de contingencia que fue efectivo y tuvimos varios preparativos antes y, a la larga, tenemos el primer día después de esta medida y el trabajo fue efectivo”, comentó Becker Campoverde, presidente del establecimiento.

Los proveedores con guías de remisión ingresaron entre las 11:00 y las 22:59 en los días de feria (martes, jueves, viernes y sábado); en los días de no feria (lunes, miércoles y domingo), entre las 10:00 y las 22:59. Luego de las 23:00, los transportistas permanecieron en la zona del parqueadero y salieron a las 05:01.

David Plaza contó el periplo vivido en los quince días de toque de queda en la ciudad. Foto: Carlos Granja Medranda

Impacto económico y pérdidas en ventas

No obstante, el problema de fondo supera la apariencia del centro de abastecimiento de la capital. Frutas frondosas, verduras relucientes y una gran cantidad de tráileres se veían en el interior, mientras su personal descargaba papaya, plátano verde o maduro.

Entre risas, los comerciantes tendían plásticos o acomodaban cajas para exhibir las frutas o los diferentes artículos. Fue el momento preciso para preguntar qué había pasado durante el toque de queda.

Esa sola respuesta bastó para que explicaran que, si bien no hubo desabastecimiento, las pérdidas económicas tuvieron un impacto negativo con una reducción de hasta el 50 % en ventas.

“El mercado permaneció abierto, pero las ventas fueron totalmente malas, por no decir pésimas. Hubo aproximadamente una reducción del 50 %. Nosotros trabajamos desde las 24:00 y nos suspendieron hasta las 05:00; entonces, no podíamos vender”, mencionó Fermín Cevallos, expendedor de naranjas.

Él explicó que las frutas llegaban frescas; el inconveniente estaba en que pasaban muchas horas guardadas y, prácticamente, tenían que intentar venderlas al otro día o desecharlas porque muchas cumplían su ciclo.

“No le podría cuantificar, pero se perdió bastante. Esperemos que se reactive de nuevo la situación, porque, si no, nos vamos a la quiebra todos”, agregó el hombre.

Gavetas llenas de naranja soportaban su peso, mientras Fermín hablaba con decepción de estos quince días en los que la Policía Nacional se adjudicó varias detenciones y operativos, pero golpeó a miles de vendedores.

Los viajes que más tardaron en llegar eran los que venían desde la Costa. Así, David Plaza, expendedor de La Concordia, contó todo el periplo que tuvieron que pasar para que las papayas pudieran llegar en buen estado.

“Al principio se complicó un poco la situación para ingresar al mercado, sobre todo en el feriado, donde hubo un colapso en los primeros días. Después, las reglas que impusieron en el mercado nos ayudaron a llegar con el producto fresco”, mencionó Plaza.

El ciudadano también mencionó que la carga de los camiones debían hacerla con mucha anticipación y, en algunos casos, quedarse a dormir en puntos clave para luego entrar a Quito a una hora prudente.

Productos de la Costa ecuatoriana demoraban más en llegar, pero no existió desabastecimiento. Foto: Carlos Granja Medranda

Regreso a la normalidad y gestión de la afluencia

Becker Campoverde, presidente del Mercado Mayorista, enfatizó que, entre el lunes 4 y el miércoles 6 de mayo, el predio sufrió un colapso de vehículos, ya que la gente abarrotó el lugar desde que se abrieron las vías para movilizarse.

“Muchos de los comerciantes se quedaron en sus puestos a partir de las 23:00, organizando, ordenando y durmiendo para que a las 05:00 lo abrieran y se pudiera tener un buen desempeño. El martes, día de feria, tuvimos un colapso en la entrada con 2.000 vehículos tratando de ingresar», contó Becker.

El mercado ha regresado a trabajar normalmente y desde sus autoridades festejaron la buena organización en medio del Decreto 370, aduciendo que no hubo problemas con ningún producto en específico. (I)