El representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, declaró este miércoles que su país ha conseguido el respaldo de más de 110 países copatrocinadores para el proyecto de resolución que presentó junto con Bahréin en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La iniciativa busca “defender la libertad de navegación y garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz”, un paso marítimo que, según Washington, se encuentra bloqueado por el régimen iraní.
Desde la diplomacia estadounidense, este amplio apoyo se interpreta como una muestra de que “Irán está aislado en sus acciones ilegales” en esa ruta estratégica para el comercio mundial. Waltz enfatizó que la lista de copatrocinadores asciende a 113 países e incluye a naciones como India, Japón y Corea del Sur, superando así el 58% del total de Estados miembros de la ONU.
“Irán está aislado en sus acciones ilegales de explotar minas en aguas internacionales y cobrar peajes. Véase la lista de los 113 copatrocinadores de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU —entre los que se incluyen India, Japón y Corea del Sur— que exigen a Irán que cese su comportamiento ilegal e inaceptable”, declaró el diplomático.
El proyecto de resolución, impulsado desde el inicio con el respaldo de todo el Consejo de Cooperación de Estados Árabes del Golfo —a excepción de Omán—, exige a Irán que detenga de inmediato los ataques, la colocación de minas marinas y el cobro de peajes en el estrecho de Ormuz. Asimismo, demanda que el régimen iraní revele el número exacto y la ubicación de las minas que ha instalado, y que colabore plenamente con los esfuerzos internacionales para su remoción.

La respuesta de Teherán no se hizo esperar. A través de su misión diplomática ante las Naciones Unidas, Irán calificó las declaraciones de Waltz como “un intento desesperado por legitimar objetivos políticos predeterminados, socavar la credibilidad del Consejo de Seguridad y brindar cobertura política a acciones ilegales”.
La delegación iraní rechazó de plano la afirmación de que el número de copatrocinadores refleje un aislamiento de Irán, tachándola de “absurda y engañosa”. En su lugar, sostuvo que “muchos miembros se han unido al proyecto de resolución bajo presión política, coacción e incluso amenazas”.
“Ningún número de copatrocinadores forzados puede legitimar los actos internacionalmente ilícitos que Washington sigue cometiendo contra Irán, incluyendo el bloqueo marítimo, los ataques y la incautación ilegal de buques mercantes iraníes, y la toma de rehenes de sus tripulaciones en prácticas que recuerdan a la piratería”, advirtió la misión persa.
La tensión aumentó aún más cuando, el mismo miércoles, el régimen iraní anunció la expansión de la zona estratégica que considera bajo su control en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles para el transporte global de petróleo y gas.

Un alto oficial de la Marina de la Guardia Revolucionaria iraní hizo la declaración, la cual fue difundida por las agencias Fars y Tasnim. Mohammad Akbarzadeh, subdirector político de esa fuerza, afirmó que Teherán ya no concibe Ormuz como un paso limitado a unas pocas islas del Golfo Pérsico, sino que lo redefine como “una vasta área operativa” de alcance mucho mayor.
“En el pasado, el estrecho de Ormuz era definido como un área limitada alrededor de islas como Hormuz y Hengam, pero hoy esa visión cambió”, declaró Akbarzadeh, según la agencia Fars. La nueva delimitación estratégica se extiende desde la ciudad de Jask, en el este, hasta la isla de Siri, en el oeste. Las agencias Fars y Tasnim señalaron que el ancho operativo del estrecho, antes calculado entre 30 y 50 kilómetros, ahora abarca entre 320 y 480 kilómetros. Ambos medios describieron la nueva delimitación como “una media luna completa”.
Fuente: Infobae