Tras robo de USD 100 millones, Louvre anuncia ambiciosa reforma

La Galería de Apolo del Louvre, famosa por su opulencia similar a la de la corte de Luis XIV, volverá a abrir sus puertas en julio después de haber sido el epicentro del multimillonario robo ocurrido en octubre del año pasado.

La reapertura no contará con las antiguas vitrinas de minerales del monarca, las cuales se mudarán al ala Richelieu. Esto permitirá que los murales románticos de Apolo sean el centro de atención, de acuerdo con la visión de Christophe Leribault, el nuevo director del museo. La transformación busca igualar la importancia de la Galería de los Espejos de Versalles, según declaró Leribault al diario Le Monde.

Entre las piezas más perjudicadas por el robo del 19 de octubre de 2025 se encuentra la corona de diamantes y esmeraldas de la emperatriz Eugenia, la cual sufrió graves daños al ser lanzada y pisoteada mientras los delincuentes escapaban.

De acuerdo con el Louvre, únicamente 10 de las más de 1.300 gemas de la corona han desaparecido. La restauración avanza y, según Leribault, esta joya encargada por Napoleón III para su esposa se convertirá en una de las más importantes del museo, solo por detrás de la Mona Lisa.

La pieza que el emperador Napoleón III mandó confeccionar para su esposa pasará a convertirse en una de las joyas más destacadas del museo Louvre (Museum/Handout via REUTERS)

El hurto en la Galería de Apolo fue tasado en USD 100 millones, un duro golpe a la reputación del museo más concurrido del planeta. Las críticas apuntaron a que menos del 5 % de los más de 80 millones de euros (USD 94 millones) destinados al área de seguridad se habían utilizado realmente.

Como respuesta, la dirección comunicó acciones inmediatas: colocación de rejas en las ventanas de la galería, el compromiso de instalar 100 cámaras adicionales antes de 2026, la implementación de puestos policiales móviles en épocas de gran afluencia y la contratación de un nuevo jefe de seguridad, según confirmó Leribault a Le Monde.

A pesar de estos refuerzos, la presión social y política continuó, lo que llevó a la renuncia en febrero de Laurence des Cars, la primera directora mujer del museo. La urgencia institucional se agrava porque, aunque cinco personas han sido imputadas, se desconoce el paradero final de las joyas reales robadas.

Christophe Leribault (REUTERS/Benoit Tessier/File Photo)

El robo evidenció no solo fallas de seguridad, sino también deficiencias en la infraestructura del Louvre. La exdirectora des Cars impulsó el plan “Louvre Nouvelle Renaissance”, presentado por el presidente Emmanuel Macron en enero de 2025. Con una inversión de 1.000 millones de euros (USD 1.200 millones), el proyecto incluye reparación de techos y sistemas de climatización, una sala exclusiva para la Mona Lisa y un nuevo acceso junto al Sena para aliviar la pirámide de cristal de I.M. Pei. Leribault indicó que el ganador del concurso arquitectónico se anunciará el 13 de mayo, pero las obras no comenzarán antes de 2028.

Como parte de este proceso, los jarrones griegos antiguos se moverán de la Galerie Campana, la cual será restaurada. También se renovarán las escaleras mecánicas del ala Richelieu y las zonas administrativas.

El financiamiento provendrá en parte del incremento de tarifas para turistas no comunitarios y de donaciones privadas, lo que ha encontrado oposición en algunos sectores políticos de Francia. Leribault fue tajante en Le Monde:

“El costo no puede reducirse más. Podemos ajustar ciertos aspectos o reducir algo, pero el ahorro global será marginal”.

En resumen, la magnitud del robo de USD 100 millones, la presión sobre la directiva y las críticas por la falta de inversión en seguridad han puesto al Louvre frente al reto de reformar su protección patrimonial y su infraestructura, mientras ejecuta un ambicioso plan de renovación histórica.

La bandera francesa ondea en el museo del Louvre en París, el miércoles 25 de febrero de 2026. (Foto AP/Thomas Padilla)

Se suma la profunda inconformidad del personal. En junio de 2024, los empleados realizaron una huelga por la saturación y el deterioro de las condiciones laborales, y se repitió en diciembre y enero, obligando a cierres parciales. Las demandas principales incluían priorizar el bienestar del personal y solucionar problemas crónicos más allá de las ampliaciones mediáticas.

Leribault afirmó que busca mejorar la experiencia de visitantes y trabajadores, y que ha comenzado a reunirse con representantes sindicales. Además, se están acondicionando las áreas de descanso del personal y revisando los planes de carga de trabajo.

En cuanto a adquisiciones, Leribault propuso reducir del 20 % al 12 % la parte de los ingresos por entradas dedicada a la compra de obras, para redirigir esos ahorros a la restauración. Esto significa que el arte contemporáneo tendrá, según sus palabras, “más esporádica” presencia en los próximos años.

Fuente: Infobae

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